Reconquista definitiva y restauración del rango metropolitano
Un punto decisivo es la reconquista definitiva de Tarragona en 1116 por Ramón Berenguer III.
La misma fuente atribuye la restauración de la autoridad metropolitana a san Olegario (arzobispo).
Se indica que, tras la reconquista, en 1117 el conde Ramón Berenguer III confirió a san Olegario la gobernación de la ciudad con el fin de facilitar su repoblación y reorganización eclesial, labor que se describe realizada «con gran celo».
Participación en concilios y acontecimientos político-religiosos
Las fuentes atribuyen a san Olegario participación en concilios y reuniones eclesiásticas, citándose su asistencia a concilios de Toulouse y Reims, así como al Lateranense y a Clermont.
Asimismo, se menciona que acompañó al conde de Barcelona como legado pontificio en una guerra terminada en la imposición de tributo sobre Tortosa y Lérida.
Intervención del poder civil y apoyo a empresas políticas
Se recoge un privilegio pontificio por el cual los reyes de Aragón habrían sido coronados en Zaragoza por el arzobispo de Tarragona, hasta que se restableció la sede metropolitana correspondiente en Zaragoza.
Cuando Jaime I, aún niño, prestó juramento, se afirma que fue llevado por el arzobispo de Tarragona, y que, aun con edad avanzada, deseó acompañar la expedición a Mallorca; al no obtener consentimiento, se indica que contribuyó con una cantidad relevante de dinero en oro y con hombres armados.
Conflictos internos: disensiones y un asesinato arzobispal
En la historia medieval se narran conflictos vinculados a la presencia de poderes civiles y facciones. Se menciona que un caballero normando se estableció en Tarragona y obtuvo dominio sobre gran parte de la ciudad, y que las disensiones posteriores entre sus hijos desembocaron en el asesinato del arzobispo Hugo de Cervellón el 22 de abril de 1171.
Concilios provinciales (siglos XIII y XIV)
Las fuentes registran concilios provinciales en Tarragona:
En 1242, un concilio provincial se habría convocado para regular el procedimiento de la Inquisición y las penitencias canónicas.
En 1312, otro concilio se habría celebrado en la capilla del Corpus Christi del claustro catedralicio, con sentencia sobre los templarios, declarados inocentes en ese contexto.
Estas referencias evidencian el papel de la archidiócesis como centro de coordinación disciplinar y pastoral en el ámbito provincial.