Del vicariato apostólico a la organización diocesana
A mediados del siglo XIX, el territorio japonés se organizó inicialmente de forma unitaria bajo la figura de vicariato apostólico. Entre 1866 y 1876, el Japón formaba un solo vicariato apostólico, administrado por el primer vicario apostólico del país, monseñor Petitjean (1866-1884).
En 1876, el territorio se dividió en dos vicariatos apostólicos: el del Japón meridional, con extensión desde el lago Biwa hasta las islas Ryūkyū, administrado desde Osaka; y el del Japón septentrional, que comprendía las provincias del norte hasta las islas Kuriles, regido por monseñor Osouf, con residencia en Tokio.
Esta reorganización permitió una atención más cercana y sostenida. Cuando monseñor Petitjean visitó el área que más tarde sería la Archidiócesis de Tokio, encontró que en Yokohama había solo dos misioneros, con una iglesia construida en 1862 para uso de extranjeros y con un número de conversos japoneses todavía muy reducido.
Consolidación bajo el pontificado de León XIII
La consolidación de la jerarquía eclesiástica en Japón se vinculó al proceso impulsado por la Santa Sede a finales del siglo XIX. En 1891, el papa León XIII estableció la jerarquía eclesiástica y erigió la Diócesis de Hakodate a partir de provincias del norte. Ese mismo año, monseñor Osouf fue creado arzobispo de Tokio, con los obispos de Nagasaki, Osaka y Hakodate como sufragáneos.
Dentro de este proceso destaca también el papel de monseñor Osouf en el desarrollo material de la sede arzobispal: según la información histórica, fue quien erigió la catedral de Tokio en 1878 y actuó además como primer enviado del papa ante el emperador del Japón (mikado), a quien León XIII le presentó una carta autógrafa.
Creación de la Diócesis de Yokohama y reorganización territorial
Una parte importante del crecimiento eclesial consistió en ajustar el territorio a la expansión pastoral. En un decreto registrado en los Acta Apostolicae Sedis (1938), se dispone dividir el territorio de la Archidiócesis Tokiensis en dos partes, con el fin de crear una nueva diócesis.
El documento establece que, manteniendo Tokio como centro metropolitano, se separa el resto del territorio (relacionado con prefecturas concretas) para erigir la nueva diócesis de Yokohama. Además, precisa que la sede episcopal se constituiría en la ciudad de Yokohama y que la catedral estaría en una iglesia dedicada al Santísimo Corazón de Jesús.
Este tipo de reorganización suele responder a una lógica pastoral: facilitar el gobierno, acercar la administración eclesiástica y favorecer la evangelización y la atención sacramental en áreas en crecimiento.