Orígenes cristianos y época romana
Zaragoza nació como Caesaraugusta, una colonia romana situada junto al Ebro. La tradición cristiana local atribuye a la predicación del apóstol Santiago los primeros orígenes de la comunidad cristiana zaragozana y vincula esa memoria con la devoción a la Virgen del Pilar. La tradición también relaciona con Santiago a Atanasio y Teodoro, presentados como sus discípulos y primeros obispos. Estos relatos forman parte de la memoria religiosa de la ciudad, aunque no equivalen a una documentación histórica contemporánea de los hechos que narran.
La documentación episcopal conocida permite situar la diócesis en los primeros siglos de la Iglesia hispana. Una referencia menciona al obispo Félix de Zaragoza hacia el año 256. Más tarde, san Valero ocupó la sede entre finales del siglo III y comienzos del IV, y aparece asociado a san Vicente, su diácono y mártir. La tradición zaragozana venera también a santa Engracia y a los llamados innumerables mártires, vinculados a las persecuciones de la época romana.
Periodo visigodo y continuidad de la sede
Tras la etapa romana, Zaragoza quedó bajo dominio suevo y, después, visigodo. La existencia de una comunidad cristiana con obispo continuó en ese periodo. La ciudad mantuvo una posición destacada en la vida religiosa de la península, aunque los testimonios antiguos no permiten reconstruir de manera completa y continua la sucesión episcopal de todos esos siglos.
Restauración y consolidación medieval
La conquista cristiana de Zaragoza en 1118, durante el reinado de Alfonso I de Aragón, marcó una etapa decisiva para la reorganización de la vida eclesiástica local. Una obra de referencia de principios del siglo XX sitúa en 1117 la restauración de la sede, en 1138 su condición metropolitana y en 1318 la elevación a archidiócesis. Estas fechas reflejan la terminología y la reconstrucción histórica de esa obra; la trayectoria institucional de la sede atravesó diversos cambios durante la Edad Media.,
La condición metropolitana vinculó a Zaragoza con otras sedes episcopales aragonesas y contribuyó a consolidar su peso religioso regional. Las fronteras y dependencias diocesanas cambiaron con el tiempo, en paralelo a las transformaciones políticas y a la reorganización eclesiástica de Aragón.,,
Época contemporánea
Actualmente, la archidiócesis forma una provincia eclesiástica con las diócesis de Barbastro-Monzón, Tarazona, Huesca y Teruel y Albarracín. La configuración actual difiere de la que describían los directorios y obras históricas de comienzos del siglo XX, que enumeraban diócesis y límites territoriales distintos.
La ciudad y la sede arzobispal también han tenido relevancia en encuentros eclesiales de ámbito nacional. En 1982, san Juan Pablo II acudió al santuario de Nuestra Señora del Pilar durante su viaje apostólico por España, y en 1984 volvió a Zaragoza en otro viaje relacionado con la evangelización.,