La Archidiócesis de Zaragoza, como sede arzobispal, ocupa un lugar de coordinación e impulso pastoral para el conjunto de Iglesias particulares vinculadas a su provincia. Un indicio histórico de esa articulación puede observarse en la organización de los tribunales interdiocesanos: los tribunales interdiocesanos de Zaragoza abarcan varias diócesis (Zaragoza, Huesca, Teruel-Albarracín, Tarazona y Barbastro), funcionando de modo que en la práctica «engloban» el territorio de la provincia eclesiástica correspondiente.2
Catedral y organización capitular
En el marco de la tradición histórica zaragozana, se menciona que la catedral está dedicada al Salvador, y que comparte el rango con la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar: «half of the chapter residing at each of the two churches», es decir, la mitad del cabildo reside alternativamente en cada una de ellas, mientras que el deán alterna períodos.1
Este dato, además de aportar información sobre la vida interna de las instituciones catedralicias, ayuda a comprender una característica espiritual de Zaragoza: la existencia de un centro litúrgico y devocional en torno al Pilar y, a la vez, una catedral diocesana con continuidad histórica y artística propia.1,1
