La ciudad del Cusco, capital del departamento del mismo nombre, se encuentra en el extremo oriental del llamado nudo montañoso del Cusco y se eleva a gran altitud. En la tradición histórica católica se subraya que la ciudad inca —fundada según se transmite en el siglo XI— fue destruida en 1535 por Francisco Pizarro, mientras que permanecen algunos vestigios notables, como el palacio de los incas, el Templo del Sol y el Templo de las Vírgenes del Sol.1
Entre los edificios religiosos más señalados de la ciudad está la catedral de Santo Domingo, que forma parte del entramado histórico de la presencia católica en la región.1
Provincia eclesiástica y función metropolitana
En la organización canónica, la sede del Cusco aparece como referencia metropolitana. En particular, un documento de la Santa Sede establece que la diócesis de Sicuán (en la terminología del texto, Sicuanensis) fue constituida como sufragánea y su obispo fue sometido al derecho metropolitano del arzobispo del Cusco, lo cual expresa la función de la archidiócesis como sede desde la que se ejerce el cuidado ordinario propio de la metrópoli eclesiástica.2
