En el lenguaje de las Iglesias católicas orientales, el término archieparquía designa una sede eclesiástica con rango de especial responsabilidad (analogable, en su función, a la de una sede principal o metropolitana dentro del orden canónico oriental). En el caso de la archieparquía de Alepo de los armenios, el elemento determinante es el componente ritual y pastoral: el cuidado de los fieles armenios católicos, cuya vida litúrgica se rige por la tradición del rito armenio.2,3,4
En el ámbito litúrgico, la tradición armenia presenta características propias en la celebración eucarística y en la organización del año litúrgico, destacando, entre otros aspectos, el uso de pan sin levadura en la Eucaristía y la configuración particular de la celebración de la Palabra y del Credo.3
