Orígenes de la unión y consolidación metropolitana
Los primeros pasos hacia la constitución de una Iglesia greco-católica rumana con relación a Roma se sitúan en el final del siglo XVII. Se indica que, en 1697, un sínodo presidido por el obispo Teofil de Alba Iulia decidió la unión con la Iglesia de Roma.
Con el tiempo, esa consolidación fue adquiriendo forma institucional. En 1853, el papa Pío IX creó la provincia metropolitana para los greco-católicos en Transilvania y estableció la sede de Făgăraș y Alba Iulia como sede metropolitana.,
Transición política y cambio de contexto (siglo XX)
Tras la Primera Guerra Mundial, Transilvania se unió a Rumanía, y los greco-católicos pasaron a encontrarse por primera vez en un Estado predominantemente ortodoxo. Para 1940 se registran cinco diócesis, más de 1.500 sacerdotes (aproximadamente el 90% casados) y unos 1,5 millones de fieles.
Persecución y ruptura de 1948
La implantación del gobierno comunista en Rumanía tras la Segunda Guerra Mundial se describe como especialmente perjudicial para la Iglesia greco-católica rumana. El 1 de octubre de 1948, bajo presión del gobierno, sacerdotes greco-católicos se reunieron en Cluj y tomaron decisiones que terminaron llevando a la abolición de la unión con Roma. El 21 de octubre, la unión quedó formalmente abolida en una ceremonia celebrada en Alba Iulia y los obispos greco-católicos fueron arrestados en la noche del 28 al 29 de octubre.
Posteriormente, el 1 de diciembre de 1948, una legislación del gobierno disolvió la Iglesia greco-católica y traspasó la mayor parte de sus bienes a la Iglesia ortodoxa. Cuatro de los seis obispos arrestados (y otro consagrado «en el escondite») fallecieron en prisión.
La vida «en el escondite» y la restauración (1989-1990)
Tras 41 años de vida clandestina, el panorama cambia con la caída del régimen de Ceaușescu en diciembre de 1989. Se abroga el decreto de 1948 el 2 de enero de 1990, se permite el culto público y emergen obispos ordenados en secreto. El 14 de marzo de 1990, Juan Pablo II restablece la jerarquía nombrando obispos para las cinco diócesis.
Elevación a rango de Archieparquía Mayor (2005)
El desarrollo institucional alcanza un punto de gran relevancia canónica y eclesial el 16 de diciembre de 2005, cuando el papa Benedicto XVI eleva la Iglesia greco-católica rumana al rango de Archieparquía Mayor y, al mismo tiempo, nombra a Lucian Muresan como Arzobispo Mayor de Făgăraș y Alba Iulia.,
El decreto correspondiente, en lengua latina, explica el motivo: el papa actúa «para la tutela del rebaño del Señor» y con el fin de que la fe en Jesucristo sea manifiesta ampliamente; recuerda la petición presentada por el propio Arzobispo Mayor y menciona la elevación a la categoría de Archieparquía Mayor con título de Făgăraș y Alba Iulia.