Las funciones concretas dependen del obispo y de los estatutos diocesanos. Con carácter general, el arcipreste puede desempeñar las siguientes tareas.
Coordinación pastoral
El arcipreste facilita la elaboración y aplicación de iniciativas comunes entre las parroquias. Puede coordinar calendarios, campañas evangelizadoras, procesos catequéticos, celebraciones conjuntas, acciones caritativas y proyectos de formación.
Su tarea no consiste en uniformar todas las parroquias, sino en ayudar a que colaboren en aquello que requiere una respuesta común. Cada párroco conserva la responsabilidad inmediata de su comunidad, mientras el arcipreste fomenta la unidad de acción dentro de las orientaciones diocesanas.
Comunicación con la diócesis
El arcipreste actúa con frecuencia como enlace entre el obispo y los sacerdotes del territorio. Transmite orientaciones diocesanas, recoge necesidades pastorales y comunica al obispo la situación de las parroquias cuando el derecho particular o el mandato episcopal lo prevén.
Esta función exige prudencia, fidelidad y capacidad de escucha. El arcipreste no actúa como portavoz de intereses particulares frente a la diócesis, ni como mero transmisor burocrático de órdenes. Su servicio busca integrar la vida parroquial en la comunión diocesana.
Reuniones del presbiterio
El arciprestazgo ofrece un marco ordinario para las reuniones de los sacerdotes que trabajan en una misma zona. Estas reuniones pueden abordar la planificación pastoral, la formación permanente, la revisión de experiencias, la coordinación de horarios y la atención de situaciones que afectan a varias parroquias.
La reunión arciprestal no constituye solo un órgano administrativo. También expresa la fraternidad sacramental del presbiterio y permite que los sacerdotes compartan dificultades, responsabilidades y recursos.
Vigilancia pastoral
Dentro de los límites de su encargo, el arcipreste puede ayudar al obispo a conocer la marcha de las parroquias y la observancia de las normas diocesanas. La tradición jurídica atribuyó a los decanos funciones de vigilancia sobre la vida del clero, el cumplimiento de las obligaciones eclesiásticas y el orden de las iglesias.
Esta vigilancia no convierte al arcipreste en superior jerárquico absoluto de los párrocos. Su función ordinaria consiste en observar, informar, aconsejar y promover la corrección fraterna. Las decisiones que afecten gravemente a los derechos, deberes o cargos de los sacerdotes corresponden a la autoridad competente.
Atención a los sacerdotes
El arcipreste puede visitar o acompañar a los sacerdotes de su territorio, especialmente en situaciones de enfermedad, cansancio, aislamiento pastoral o dificultad personal. También puede facilitar la sustitución temporal de un sacerdote cuando la diócesis le haya conferido esa responsabilidad.
La vida común del presbiterio requiere una atención que supera la simple organización administrativa. La colaboración entre sacerdotes, la oración compartida, la formación y el apoyo mutuo pertenecen a la dimensión espiritual del arciprestazgo.