Tomás de Aquino expone en la Suma teológica cinco caminos racionales hacia Dios. No presenta cinco dioses ni cinco demostraciones completamente aisladas, sino cinco perspectivas metafísicas que parten de distintos rasgos de la realidad creada.,
Primera vía: el argumento desde el movimiento
La primera vía parte del movimiento, entendido en sentido filosófico como el paso de la potencia al acto. Una realidad está en potencia cuando puede llegar a ser algo que todavía no es en acto; está en acto cuando posee actualmente una determinada perfección.
Tomás de Aquino formula el razonamiento de este modo:
- En el mundo encontramos realidades que cambian.
- Todo cambio implica el paso de la potencia al acto.
- Aquello que pasa de la potencia al acto necesita la acción de algo que ya esté en acto.
- Una misma realidad no puede estar, bajo el mismo aspecto y al mismo tiempo, en potencia y en acto.
- Una cadena de motores subordinados no puede prolongarse indefinidamente sin un primer motor.
- Por consiguiente, debe existir un primer motor inmóvil, al que todos llaman Dios.
El ejemplo clásico compara el fuego, que posee actualmente calor, con la madera, que puede recibirlo. El fuego actualiza una posibilidad de la madera. Del mismo modo, todo proceso de cambio presupone una actualidad anterior que haga posible la actualización.
La expresión primer motor inmóvil no significa necesariamente el primer acontecimiento temporal del universo. El argumento se refiere ante todo a una dependencia metafísica: las realidades que cambian reciben aquí y ahora su actualización de algo que ya posee actualidad. Tomás utiliza la imagen de un bastón que mueve un objeto porque una mano lo mueve: el bastón actúa como instrumento de un agente principal.,
Segunda vía: el argumento desde las causas eficientes
La segunda vía parte de la existencia de causas eficientes. Una causa eficiente produce un efecto: un escultor realiza una estatua, una semilla origina una planta y una persona ejecuta una acción.
El razonamiento sigue esta estructura:
- En el mundo encontramos una serie de causas eficientes.
- Nada puede ser causa eficiente de sí mismo, porque tendría que existir antes de existir.
- Una cadena de causas subordinadas necesita una causa primera.
- Sin una causa primera, tampoco existirían las causas intermedias ni los efectos.
- Por tanto, existe una causa eficiente primera, que recibe el nombre de Dios.
La cuestión no consiste en descubrir un acontecimiento inicial dentro de la sucesión temporal, sino en explicar por qué existe una serie de causas dependientes. Cada causa creada posee capacidad causal, pero ninguna constituye por sí misma la explicación última de su propio ser. La causa primera fundamenta la actividad de todas las causas secundarias sin eliminar su verdadera eficacia.,
Tercera vía: el argumento desde la contingencia
La tercera vía contempla la contingencia de las criaturas. Un ser contingente puede existir o no existir. Los seres vivos nacen y mueren; los objetos aparecen y desaparecen; las estructuras físicas dependen de condiciones concretas.
Tomás de Aquino razona así:
- Encontramos seres que pueden existir y dejar de existir.
- Aquello que puede no existir no posee en sí mismo la razón plena de su existencia.
- Si todo fuese contingente, nada tendría una existencia necesaria.
- Sin una realidad necesaria, no habría fundamento suficiente para la existencia de los seres contingentes.
- Por consiguiente, debe existir un ser necesario, que tenga en sí mismo la razón de su existencia.
Este argumento no identifica la necesidad de Dios con una simple duración indefinida. Un ser necesario no depende de otro para existir y constituye el fundamento último de las realidades que reciben el ser. La tradición tomista llama a este fundamento el ser subsistente por sí mismo.,
La contingencia también aparece en la experiencia de la limitación. Ninguna criatura posee el ser de manera absoluta: cada una recibe una existencia determinada, dentro de unos límites y en unas condiciones concretas. La pregunta «¿por qué existe algo en lugar de nada?» adquiere así una dimensión metafísica. La respuesta última exige una realidad cuya existencia no dependa de una causa exterior.
Cuarta vía: los grados de perfección
La cuarta vía parte de los grados de perfección que encontramos en las cosas. Hablamos de unas realidades como más verdaderas, buenas, nobles o perfectas que otras. Este lenguaje comparativo presupone una referencia a la plenitud de aquello que valoramos.
El argumento puede resumirse de la siguiente manera:
- Las criaturas poseen perfecciones de modo limitado y graduado.
- Las perfecciones limitadas remiten a una plenitud que actúa como principio de comparación.
- Las perfecciones recibidas no explican por sí mismas su participación.
- Debe existir una realidad que posea la plenitud del ser y de la perfección.
- Esa realidad es Dios.
La cuarta vía no afirma que cada cualidad tenga que corresponder a un objeto máximo dentro de su mismo género, como si hubiera una criatura absolutamente buena o absolutamente verdadera. Su alcance es metafísico: las perfecciones que aparecen de manera limitada en las criaturas encuentran su fundamento último en Dios, que posee toda perfección de forma plena y originaria. La tradición cristiana relaciona esta conclusión con los nombres de sumo bien, verdad suprema y plenitud del ser.,
Quinta vía: el argumento desde el orden del mundo
La quinta vía parte del orden y la finalidad presentes en la naturaleza. Muchas realidades carentes de conocimiento actúan regularmente de manera orientada hacia resultados determinados. Las leyes naturales, la coordinación de los procesos biológicos y la regularidad de los fenómenos muestran una inteligibilidad que la razón puede investigar.
Tomás de Aquino sostiene que:
- Las realidades naturales actúan de manera regular y ordenada.
- Lo que carece de conocimiento no puede dirigirse por sí mismo hacia un fin en sentido pleno.
- La orientación estable hacia un fin requiere una inteligencia que fundamente ese orden.
- Por tanto, existe una inteligencia ordenadora de la naturaleza, a la que llamamos Dios.
La quinta vía no equivale sin más a una versión popular del diseño inteligente ni depende de identificar cada estructura natural con una intervención extraordinaria. La cuestión central reside en la finalidad, la inteligibilidad y la orientación de los procesos naturales. La ciencia puede describir cómo funcionan esos procesos; la metafísica pregunta por qué la naturaleza posee un orden cognoscible y por qué sus agentes actúan regularmente de acuerdo con determinadas estructuras.