«El orden podría ser simplemente un hecho bruto»
Una objeción sostiene que el universo posee orden, pero que no necesita explicación ulterior. La regularidad sería un hecho último y la razón debería detenerse ahí.
Esta respuesta no contradice formalmente la existencia de Dios, pero abandona la búsqueda de una explicación suficiente. El argumento de la inteligibilidad pregunta precisamente por qué el universo es racionalmente estructurado en lugar de ser un conjunto inexplicable de hechos. Si la razón acepta explicaciones para los fenómenos particulares, resulta coherente preguntar por el fundamento del orden total.
La alternativa del «hecho bruto» no demuestra que Dios no exista; establece una decisión metodológica: renunciar a una explicación metafísica última. El teísmo sostiene que la causa inteligente ofrece una respuesta más completa a la correspondencia entre la realidad, el orden y el conocimiento.
«La ciencia explica la inteligibilidad»
Las ciencias explican numerosos aspectos del orden natural mediante leyes, modelos y mecanismos. Sin embargo, una ley científica describe cómo se comportan regularmente ciertos fenómenos; no explica por sí sola por qué existe un universo sujeto a leyes, por qué las matemáticas resultan aplicables a la naturaleza o por qué la mente puede descubrir esas estructuras.
El pensamiento católico no opone ciencia y creación. Hoonhout presenta la teología de la creación como un marco que respeta la consistencia de las causas naturales y, al mismo tiempo, comprende la naturaleza como realidad creada y sostenida por Dios.
«El orden procede del azar»
El azar puede describir un resultado no determinado por una intención concreta o una combinación de causas. No constituye, por sí mismo, una causa del ser ni una explicación última de la existencia de las leyes y condiciones que hacen posible un proceso aleatorio.
En consecuencia, invocar el azar dentro de un modelo científico no elimina automáticamente la cuestión metafísica. El azar presupone una realidad, unas posibilidades y unas regularidades dentro de las cuales puede producirse un acontecimiento no intencionado.
«La mente impone el orden al mundo»
Algunas corrientes idealistas sostienen que el orden pertenece principalmente a las estructuras de la conciencia. La razón no descubriría una inteligibilidad independiente, sino que organizaría los datos según sus propias categorías.
La respuesta realista distingue entre las formas que aporta el sujeto cognoscente y la realidad que hace posible que esas formas alcancen la verdad. La mente puede interpretar erróneamente, pero la posibilidad misma de corregir los errores presupone una realidad que no depende enteramente de la conciencia individual. Basevi rechaza tanto la reducción de la verdad a la experiencia subjetiva como la identificación de lo real con lo meramente pensado.
«El argumento sólo prueba un diseñador»
Una crítica frecuente afirma que el argumento del orden, aun si resulta convincente, sólo conduciría a un diseñador y no al Dios de la fe católica.
La objeción tiene fuerza cuando el razonamiento se formula de manera demasiado limitada, como si el universo fuera un artefacto fabricado desde fuera. La metafísica tomista pretende una conclusión más profunda: Dios no es únicamente quien organiza una materia preexistente, sino el fundamento del ser, de las causas naturales, de sus operaciones y de su orientación.
Aun así, el argumento filosófico por sí solo no revela todos los misterios de la fe cristiana. La Trinidad, la Encarnación y la gracia pertenecen al orden de la revelación sobrenatural. La razón puede conducir hasta el conocimiento de Dios como causa primera, inteligente, libre, eterna y perfecta; la fe recibe después la manifestación histórica de Dios en Jesucristo.