«El universo es necesario»
Algunos filósofos sostienen que el universo o la materia existen necesariamente. El argumento católico responde que la materia observable presenta composición, limitación, cambio y dependencia. Una realidad material concreta no contiene en sí misma la razón suficiente de su existencia ni explica por qué posee una determinada estructura.
Afirmar que «la materia existe necesariamente» no demuestra la necesidad de la materia; simplemente desplaza la pregunta. Además, aunque la materia fuese eterna, seguiría siendo necesario explicar por qué existe y por qué posee las leyes y configuraciones que permiten la realidad concreta.
«La cadena de causas puede prolongarse indefinidamente»
Una cadena infinita puede concebirse en algunos contextos matemáticos, pero la cuestión del argumento no consiste en contar causas hacia atrás. La cuestión consiste en saber si una serie compuesta exclusivamente por realidades dependientes puede sostenerse sin un fundamento independiente.
Si cada elemento recibe el ser, ninguno explica por qué existe la serie. El fundamento necesario no aparece como un acontecimiento anterior, sino como la causa actual de la dependencia de todos los miembros.
«Dios es una hipótesis innecesaria»
La crítica considera que Dios añade una entidad más a una explicación ya completa. Sin embargo, Dios no aparece como una causa física destinada a rellenar lagunas de la ciencia. La conclusión se sitúa en otro plano: Dios constituye el fundamento del ser de las causas naturales y de la existencia de las leyes que la ciencia estudia. La investigación científica puede explicar cómo funciona un proceso sin responder por qué existe la realidad en la que ese proceso tiene lugar.
«La razón humana no puede alcanzar a Dios»
La Iglesia católica enseña que Dios supera infinitamente la capacidad de comprensión humana, pero también enseña que la razón puede conocer su existencia a partir de las criaturas. El Concilio Vaticano I definió que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede conocerse con certeza mediante la luz natural de la razón a partir de las cosas creadas.
El conocimiento alcanzado por este camino no equivale a una visión directa de la esencia divina. La razón conoce que Dios existe y puede alcanzar algunos atributos mediante las criaturas, pero su conocimiento resulta necesariamente analógico, limitado e incompleto. La teología natural no agota el misterio divino.
«La conclusión sólo produce una causa abstracta»
El argumento de la necesidad no contiene por sí solo toda la doctrina cristiana sobre Dios. No demuestra inmediatamente la Trinidad, la Encarnación, la gracia o la Redención. Esas verdades pertenecen a la Revelación sobrenatural.
No obstante, la conclusión tampoco queda reducida a una abstracción vacía. El análisis del ser necesario permite afirmar que Dios no es una realidad material, limitada o sometida a dependencia. La reflexión sobre la causalidad, la inteligibilidad y la perfección permite avanzar hacia la afirmación de un Dios único, trascendente, inteligente y libre.