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Argumento del ajuste fino sobre la existencia de Dios

El argumento del ajuste fino sostiene que las leyes, constantes y condiciones iniciales del universo poseen valores extraordinariamente precisos para permitir la aparición de estructuras complejas, vida y seres racionales. Desde una perspectiva teísta, esta convergencia puede interpretarse como indicio de una inteligencia creadora y ordenadora. La doctrina católica considera razonable contemplar el orden del cosmos como signo de Dios, aunque el ajuste fino, por sí solo, no constituye una demostración científica concluyente ni revela plenamente quién es Dios.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArgumento del ajuste fino
CategoríaTérmino
DescripciónArgumento que afirma que la precisión extraordinaria de las leyes, constantes y condiciones iniciales del universo indica la acción de una inteligencia creadora. El argumento del ajuste fino señala que los valores de la gravedad, la relación entre fotones y partículas nucleares, la masa del neutrón y del protón, entre otros, deben estar extremadamente ajustados para que el universo pueda desarrollar estrellas, galaxias, elementos químicos complejos y, finalmente, vida. Desde la perspectiva teísta católica, esta coincidencia se interpreta como señal de una inteligencia creadora que fundamenta la existencia, las leyes y las posibilidades del cosmos, sin reducir a Dios a una causa física más. El razonamiento se complementa con el principio antrópico (débil y fuerte) y se contrapone a explicaciones basadas en azar, necesidad física o multiversos. Juan Pablo II y varios teólogos contemporáneos han destacado su valor apologético y su necesidad de diálogo con la ciencia
Contexto históricoDesarrollado en la segunda mitad del siglo XX; citado por el Papa Juan Pablo II en discursos de 1985, 1990, 1991, 1996 y 1988, y analizado por teólogos como Robert Barron, W. Norris Clarke, Michael A. Hoonhout, M. Artigas y Wolfhart Pannenberg.
Descripción breveSostiene que la coincidencia de múltiples parámetros físicos imprescindibles para la vida sugiere la existencia de un diseñador divino, aunque no constituye una prueba científica concluyente.
Enseñanzas Principales1) La precisión cosmológica puede ser vista como indicio de orden inteligente. 2) No es una demostración científica definitiva, sino una evidencia acumulativa. 3) Complementa otros argumentos teológicos (contingencia del universo, inteligibilidad de las leyes, moralidad). 4) Requiere diálogo respetuoso entre ciencia y fe.
TemaExistencia de Dios
TipoApologética

Tabla de contenido

Concepto general

La expresión ajuste fino designa la aparente precisión con la que determinados parámetros físicos deben quedar establecidos para que el universo pueda desarrollar estrellas, galaxias, elementos químicos complejos, planetas y, finalmente, formas de vida conocidas.

El razonamiento parte de una observación: pequeñas variaciones en algunos valores fundamentales producirían un universo radicalmente distinto, incapaz de generar las condiciones necesarias para la vida tal como la conocemos. Entre los ejemplos habitualmente tratados figuran la intensidad de la gravedad, la relación entre fotones y partículas nucleares y la masa relativa del neutrón y del protón. Una gravedad algo mayor podría acelerar el consumo de las estrellas; una gravedad algo menor podría impedir que alcanzasen las condiciones adecuadas. Una proporción distinta entre fotones y partículas nucleares podría modificar la expansión cósmica hasta dificultar la formación de galaxias y estrellas. Una variación en la masa del neutrón podría volver inestables los átomos de hidrógeno y alterar profundamente la estructura de la materia.1

El argumento no depende de un único dato, sino de la convergencia de múltiples factores. La posibilidad de vida exige la coincidencia de condiciones físicas diversas que, consideradas individualmente, podrían parecer contingentes. La cuestión filosófica consiste en determinar si esa coincidencia encuentra una explicación suficiente en el azar, en una necesidad física todavía desconocida o en la acción de una inteligencia ordenadora.1

Antecedentes filosóficos y teológicos

El orden del cosmos y la finalidad

La tradición filosófica y teológica cristiana ha considerado durante siglos que el orden, la regularidad y la orientación de la naturaleza pueden conducir racionalmente hacia la afirmación de una inteligencia suprema.

La antigua formulación del argumento no hablaba todavía de constantes físicas ni de cosmología contemporánea. Observaba, más bien, la adaptación de los seres naturales a fines determinados: la estructura del ojo, la organización de los seres vivos, la regularidad de las leyes naturales y la armonía entre las partes del universo. Una formulación clásica del argumento sostiene que la naturaleza presenta una unidad cósmica en la que numerosos componentes, sometidos a leyes particulares y comunes, cooperan para alcanzar resultados ordenados.2

La versión actual del argumento del ajuste fino traslada esta reflexión al ámbito de la física y de la cosmología. Ya no parte principalmente de la finalidad visible en un organismo concreto, sino de la posibilidad misma de un universo estructurado y habitable.

La creación en la teología católica

La doctrina católica enseña que Dios es el Creador de todo cuanto existe, tanto de las realidades visibles como de las invisibles. La creación no equivale únicamente a un acontecimiento ocurrido en el pasado. Dios concede y sostiene continuamente el ser de las criaturas, cuya existencia depende radicalmente de Él.

La teología de inspiración tomista distingue entre Dios y las criaturas sin separarlos absolutamente. Dios no constituye un elemento más dentro del universo ni una causa física situada junto a otras causas físicas. Como fuente trascendente del ser, Dios da existencia a las criaturas y permite que actúen conforme a sus propias naturalezas. La dependencia de la criatura respecto del Creador no elimina la consistencia de las causas naturales, sino que la hace posible.3

Por ello, el argumento del ajuste fino no debería presentar a Dios como una explicación física añadida a las explicaciones científicas. La acción creadora pertenece a un nivel más radical: Dios fundamenta la existencia del universo, sus leyes, sus posibilidades y la capacidad de la naturaleza para producir efectos.

Formulación del argumento

El argumento puede organizarse en varias etapas.

Existencia de condiciones extraordinariamente precisas

El universo posee unas condiciones físicas concretas que permiten la formación de estructuras complejas. La expansión cósmica, la formación de estrellas, la síntesis de elementos y la estabilidad de la materia dependen de relaciones y valores específicos. Una modificación ligera de algunos de esos valores alteraría decisivamente la historia del universo.1

Posibilidad de la vida

La vida orgánica requiere un conjunto de condiciones físicas y químicas. La vida humana requiere, además, un universo con suficiente estabilidad, una historia cósmica prolongada y la aparición de estructuras capaces de sostener organismos complejos.

El llamado principio antrópico expresa una observación más limitada: únicamente podemos encontrarnos en un universo compatible con nuestra existencia. Nuestra presencia impone, por tanto, ciertos límites a las propiedades que puede tener el universo que observamos.1

Convergencia de factores

El ajuste fino adquiere su fuerza filosófica por la coincidencia de numerosos parámetros. No basta con que un único valor resulte adecuado. Deben concurrir muchas condiciones relacionadas entre sí para permitir un universo con estructuras duraderas y ambientes aptos para la vida.

Esta convergencia puede suscitar la impresión racional de que el universo posee una orientación inteligible. La teología filosófica interpreta esa inteligibilidad como compatible con una causa inteligente que no actúa dentro del universo como un mecanismo más, sino como su fundamento último.

Explicaciones posibles

El razonamiento suele comparar tres tipos de explicación:

  1. Azar o accidente: los valores físicos habrían coincidido sin finalidad.
  2. Necesidad física: una teoría más profunda demostraría que esos valores no podían ser distintos.
  3. Inteligencia creadora: una mente trascendente habría querido un universo con la estructura necesaria para la aparición de vida y racionalidad.

La conclusión teísta considera que la inteligencia creadora ofrece una explicación filosóficamente significativa de la adecuación entre las leyes del universo y la aparición de seres capaces de conocerlo.

El principio antrópico

Principio antrópico débil

El principio antrópico, en su formulación más prudente, afirma que observamos un universo compatible con nuestra existencia porque, de otro modo, no estaríamos presentes para observarlo. Esta proposición funciona como una condición lógica de la observación, no como una explicación completa del origen de las leyes físicas.

La existencia del observador restringe aquello que puede observar, pero no responde por sí sola a la pregunta de por qué existe un universo con esas condiciones. El principio antrópico describe la relación entre el observador y el universo observado; el argumento del ajuste fino pregunta por el fundamento de esa relación.

Principio antrópico fuerte

Una formulación más ambiciosa sostiene que el universo parece orientado desde sus comienzos hacia la aparición de vida orgánica y, finalmente, de vida inteligente. Esta versión atribuye una finalidad más intensa a la historia cósmica.4

Desde la teología, la aparición de la vida y del ser humano puede contemplarse como una finalidad del conjunto de la historia del universo. Sin embargo, conviene evitar una lectura excesivamente antropomórfica, como si Dios actuara según necesidades o limitaciones semejantes a las humanas. La finalidad divina supera las categorías ordinarias con las que describimos los proyectos humanos.4

Interpretación teísta

El ajuste fino como signo de inteligencia

El orden físico no equivale automáticamente a una prueba matemática de la existencia de Dios. Sin embargo, puede constituir un indicio racional acumulativo dentro de una visión más amplia de la realidad.

La inteligencia humana reconoce que determinados sistemas ordenados y orientados hacia resultados específicos requieren una explicación adecuada. Cuando el universo entero presenta regularidad, unidad y capacidad para producir estructuras complejas, resulta razonable preguntar por la fuente de ese orden.

La tradición apologética católica ha utilizado este tipo de razonamiento para defender que el orden de la naturaleza apunta hacia una inteligencia directora. La existencia de imperfecciones, desperdicio aparente y fracaso biológico no elimina necesariamente el argumento, porque el orden del mundo no implica que el universo actual constituya el mejor mundo posible ni que cada acontecimiento particular manifieste de forma inmediata una finalidad comprensible para nosotros.2

Dios no es una hipótesis física más

El ajuste fino no propone que Dios sea una entidad física escondida en una región desconocida del cosmos. La teología católica no concibe a Dios como una causa que compita con la gravedad, la materia, la energía o las leyes naturales.

La cosmología científica estudia el comportamiento del universo mediante causas físicas observables y modelos matemáticos. La teología filosófica pregunta por qué existe algo, por qué la naturaleza posee leyes inteligibles y por qué las causas físicas pueden actuar. Ambas perspectivas no tienen idéntico objeto ni emplean idéntico método.

Una cosmología teológica adecuada afirma que toda realidad ha sido creada, sostenida y gobernada por Dios, pero conserva la autonomía relativa de las causas naturales. Así, la ciencia puede investigar legítimamente la evolución del cosmos sin que esa investigación excluya la acción creadora divina.5

El universo como participación del ser

La metafísica tomista entiende las criaturas como realidades que reciben el ser. Dios no pertenece al universo como un objeto entre objetos, sino que constituye el fundamento trascendente de todo cuanto existe.

Desde esta perspectiva, el ajuste fino adquiere un significado más profundo. La inteligibilidad matemática de la naturaleza, la conexión entre sus diferentes niveles y la capacidad de sus leyes para producir estructuras complejas manifiestan que el universo no es una realidad autosuficiente. La dependencia del cosmos respecto de Dios no convierte a las criaturas en apariencias ni niega su autonomía; al contrario, permite que cada criatura posea una consistencia propia.3

El ajuste fino y la cosmología contemporánea

La cosmología moderna ha permitido estudiar la historia del universo desde sus primeras etapas conocidas hasta la formación de galaxias, estrellas y sistemas planetarios. La emergencia de estructuras constituye una cuestión especialmente relevante porque esas estructuras proporcionan las condiciones previas para la aparición de la vida y del ser humano.6

La investigación científica ha suscitado preguntas que afectan simultáneamente a la física, la filosofía y la teología: el origen de las leyes naturales, la estructura del universo, la relación entre azar y necesidad y la posibilidad de una finalidad cósmica. Juan Pablo II consideró legítimo el diálogo entre estas disciplinas y sostuvo que cada una debe conservar sus métodos, objetivos y competencias propios.7

El mismo pontífice describió la ciencia y la fe como formas distintas de conocimiento que pueden cooperar en la búsqueda de una comprensión más completa del universo. La naturaleza y la revelación no proceden de dos dioses rivales: el mismo Dios habla mediante su Palabra y mediante la creación, aunque cada ámbito exige una interpretación conforme a su propio método.6

Objeciones al argumento

El principio antrópico como explicación suficiente

Una objeción sostiene que el principio antrópico basta para explicar el ajuste fino. Si únicamente un universo compatible con la vida puede contener observadores, no habría motivo para extrañarse de que los seres humanos encuentren precisamente esas condiciones.

La objeción posee fuerza descriptiva, pero no resuelve necesariamente la cuestión metafísica. El principio antrópico explica por qué un observador no puede encontrarse en un universo incompatible con su existencia. No explica por qué existe un universo con leyes capaces de producir observadores.

Además, la afirmación de que nuestra existencia limita los valores posibles de las constantes físicas no equivale a demostrar que tales valores resultaban inevitables. La observación establece una condición de posibilidad, no necesariamente una causa.

La hipótesis de múltiples universos

Otra propuesta postula la existencia de numerosos universos con diferentes leyes o constantes. Si existieran suficientes universos, algunos podrían presentar por azar las condiciones adecuadas para la vida, y los observadores aparecerían precisamente en uno de esos universos.

Esta hipótesis puede ofrecer una explicación alternativa al ajuste fino, pero introduce cuestiones filosóficas adicionales: la naturaleza de esos otros universos, el mecanismo que los produciría, la posibilidad de confirmarlos y el estatuto de las leyes que gobiernan el conjunto.

Incluso si una teoría de múltiples universos alcanzara una formulación científica sólida, todavía quedaría abierta la pregunta por el fundamento último de la realidad total y de las leyes que permiten la existencia de esos universos. La explicación física de un conjunto cósmico no eliminaría automáticamente la cuestión metafísica del ser.

La necesidad de una teoría física más profunda

Algunos científicos y filósofos consideran posible que una teoría futura demuestre que los valores de las constantes no podían ser distintos. En ese caso, el ajuste fino reflejaría una necesidad física y no una elección divina.

Esta posibilidad no puede descartarse de antemano. La ciencia continúa investigando el origen de las leyes y la estructura fundamental de la realidad. El argumento teísta, por tanto, debe evitar una conclusión apresurada basada únicamente en la ignorancia científica.

Sin embargo, aun una teoría física completa describiría la necesidad interna de determinados valores. La filosofía todavía podría preguntar por qué existe esa teoría, por qué existe un orden matemático y por qué existe algo en lugar de nada. La doctrina de la creación se sitúa precisamente en ese nivel radical.

El azar y la selección natural

La evolución biológica explica, mediante procesos naturales, la adaptación y diversificación de los organismos. Esa explicación no elimina por sí misma la cuestión del ajuste fino cosmológico, porque la evolución presupone un universo con leyes, materia, energía, química y condiciones temporales adecuadas para la vida.

La selección natural puede explicar cómo cambian y se adaptan las poblaciones una vez que existe vida capaz de reproducirse. No responde directamente a por qué el universo posee las condiciones que permiten la existencia de materia compleja, estrellas, planetas y organismos.

La tradición apologética clásica ya distinguía entre describir un proceso natural y explicar su fundamento último. Los términos que describen la selección y la supervivencia no sustituyen por sí mismos a la reflexión sobre el orden, la finalidad y la inteligibilidad de la naturaleza.2

El problema del mal y de la imperfección

El universo contiene catástrofes, enfermedades, extinciones, sufrimiento y enormes regiones incapaces de albergar vida. Este hecho parece difícil de conciliar con la idea de un universo diseñado por un Dios bueno.

La existencia del mal físico plantea una cuestión real para cualquier doctrina teísta. No obstante, el ajuste fino no afirma que cada detalle del universo manifieste una finalidad inmediatamente accesible ni que el mundo actual sea perfecto. El orden general puede coexistir con limitaciones, procesos destructivos y bienes que surgen mediante desarrollos prolongados.2

La fe cristiana añade que la creación permanece orientada hacia una plenitud futura. La historia natural y humana no constituye un sistema cerrado cuya totalidad pueda juzgarse únicamente desde el estado presente del mundo.

Valor probativo del argumento

No constituye una demostración científica

La física puede medir constantes, formular modelos y calcular las consecuencias de determinadas variaciones. No puede, mediante sus propios instrumentos, demostrar directamente que Dios creó el universo. La afirmación de un Creador pertenece a la metafísica y a la teología, aunque los datos científicos puedan proporcionar motivos racionales para esa afirmación.

Juan Pablo II pidió una valoración humilde de las capacidades y límites de la cosmología. La ciencia posee un valor extraordinario, pero sus modelos tienen límites teóricos y observacionales que deben respetarse.8

Forma parte de un razonamiento acumulativo

El ajuste fino alcanza mayor fuerza cuando se integra con otros argumentos: la contingencia del universo, la inteligibilidad de las leyes naturales, la existencia de seres racionales, la experiencia moral y la apertura humana a la trascendencia.

Por sí solo, el argumento puede conducir hacia la idea de una inteligencia ordenadora. No demuestra todos los atributos del Dios cristiano, como la Trinidad, la Encarnación, la misericordia o la redención. Esos misterios pertenecen a la revelación divina y no pueden deducirse únicamente de la observación cosmológica.

No identifica por sí solo al Dios cristiano

Una inteligencia que explicase el orden cósmico podría concebirse, en el nivel abstracto del argumento, como una causa finita o impersonal. La reflexión cristiana necesita otros argumentos para mostrar que el fundamento último del universo es único, necesario, eterno, inteligente y bueno.

La teología católica interpreta el orden del cosmos dentro de la doctrina de la creación y de la revelación bíblica. El universo manifiesta algo de Dios, pero lo hace de manera parcial y fragmentaria. Juan Pablo II describió la creación como un reflejo verdadero, aunque incompleto, del misterio divino.8

Perspectiva católica sobre ciencia y fe

La Iglesia católica no identifica la fe con una teoría cosmológica concreta. La doctrina de la creación afirma que Dios es el origen y sustentador de toda realidad, mientras que la ciencia investiga los procesos físicos mediante los cuales el universo se desarrolla.

La relación entre ambas disciplinas exige evitar dos reduccionismos:

  • El cientificismo, que transforma las ciencias naturales en una filosofía total y concluye que sólo existe aquello que puede medirse.
  • El concordismo ingenuo, que fuerza los datos científicos para hacerlos coincidir con interpretaciones religiosas particulares.

La Iglesia promueve un diálogo en el que la razón filosófica, la investigación científica y la teología aporten sus conocimientos propios. Juan Pablo II describió este diálogo como una búsqueda común de la verdad sobre el origen y el destino del universo y de la humanidad.9

La cosmología puede mostrar un universo dinámico, con una historia de expansión, formación de estructuras y aparición progresiva de complejidad. La teología puede interpretar esa historia como compatible con una creación continua, en la que Dios actúa sin destruir la eficacia de las causas naturales. La acción divina no necesita competir con los procesos descritos por la ciencia.5

Ajuste fino y finalidad de la creación

El ajuste fino invita a considerar que el universo no sólo posee regularidades, sino también una fecundidad extraordinaria. Desde condiciones iniciales muy simples pueden emerger estructuras de enorme complejidad. La precisión de las fuerzas fundamentales y la capacidad de pequeñas diferencias iniciales para producir consecuencias cósmicas de gran alcance pueden contemplarse como signos de una racionalidad profunda del mundo.10

Esta lectura no implica que el ser humano constituya la medida física de todo el universo ni que cada acontecimiento cósmico tenga como objetivo inmediato la aparición de la humanidad. La finalidad divina puede incluir bienes y dimensiones de la creación que superan la comprensión humana.

La perspectiva cristiana contempla además la historia del cosmos desde la Encarnación. Para la fe católica, el mundo creado alcanza su interpretación más profunda en Jesucristo, porque en Él Dios entra personalmente en la historia y asume la naturaleza humana. El ajuste fino puede orientar la razón hacia una inteligencia creadora, pero sólo la revelación permite reconocer el rostro personal de Dios como Padre y comprender la creación en relación con Cristo.

Errores que conviene evitar

Presentar el argumento como una prueba matemática

El ajuste fino no ofrece una ecuación que obligue a toda persona racional a aceptar la existencia de Dios. Su fuerza depende de presupuestos filosóficos sobre la probabilidad, la explicación y la racionalidad del universo.

Utilizar datos científicos de modo exagerado

Los valores concretos y las teorías cosmológicas pueden revisarse. Por ello, una defensa católica rigurosa debe distinguir entre:

  • los datos empíricos;
  • los modelos científicos;
  • las interpretaciones filosóficas;
  • las conclusiones teológicas.

Una argumentación que confunda esos niveles puede convertir una intuición razonable en una afirmación científicamente débil.

Convertir a Dios en una explicación de las lagunas

La fe cristiana no coloca a Dios únicamente allí donde la ciencia todavía carece de respuestas. Si una teoría futura explicase determinados aspectos del ajuste fino, la doctrina de la creación no perdería su fundamento. Dios no es una pieza provisional dentro de un modelo físico, sino el fundamento de la existencia y de la inteligibilidad de todo modelo.

Confundir finalidad con determinismo

Que el universo pueda orientarse hacia la vida no significa que cada acontecimiento esté determinado de manera mecánica ni que la libertad humana desaparezca. La causalidad divina puede abarcar la historia natural sin reducir todas las realidades a una necesidad física inmediata.

Significado apologético y espiritual

El argumento del ajuste fino posee valor apologético porque muestra que la fe en un Creador no contradice la razón científica. El universo resulta inteligible, ordenado y fecundo; la mente humana puede investigar sus leyes y reconocer en ellas una estructura racional.

También posee un valor espiritual. La inmensidad del cosmos recuerda la pequeñez física de la humanidad, pero la capacidad humana de conocer, admirar y buscar la verdad manifiesta una dignidad singular. Juan Pablo II relacionó el conocimiento científico del universo con una mayor conciencia de la grandeza humana como criatura hecha a imagen y semejanza de Dios.8

La contemplación del orden cósmico no sustituye la fe, la oración ni la conversión. El conocimiento de la naturaleza puede abrir la inteligencia a Dios, pero el encuentro pleno con Dios requiere la revelación y la respuesta libre de la persona.

Conclusión

El argumento del ajuste fino parte de la precisión de las leyes, constantes y condiciones iniciales que permiten la existencia de un universo estructurado y apto para la vida. La coincidencia de múltiples factores puede interpretarse como una señal de orden e inteligencia, aunque también admite respuestas alternativas basadas en el azar, la necesidad física o la existencia de múltiples universos.

La perspectiva católica acepta la legitimidad de la pregunta y considera razonable leer la inteligibilidad del cosmos como un indicio del Creador. Al mismo tiempo, evita presentar el ajuste fino como una demostración científica concluyente o como una sustitución de la revelación cristiana. Dios no aparece como una causa física más, sino como el fundamento trascendente que crea, sostiene y gobierna el universo respetando la acción propia de las causas naturales.

El ajuste fino puede conducir racionalmente desde la admiración por el orden del cosmos hasta la afirmación de una inteligencia creadora, pero la identificación de esa inteligencia con el Dios vivo de la fe cristiana alcanza su plenitud en la revelación de Jesucristo.

Citas y referencias

  1. 5. Física y finalidad, M. Artigas. Física y creación: el origen del Universo, 24 (1987). 2 3 4
  2. La existencia de Dios. Enciclopedia Católica, La existencia de Dios (1913). 2 3 4
  3. Robert Barron. El Humanismo Cristiano de Karol Wojtyla y Tomás de Aquino, 5 (2005). 2
  4. Wolfhart Pannenberg. Fe en Dios, el Creador, y la cosmología científica, 9 (2001). 2
  5. Michael A. Hoonhout. Tomás de Aquino y la necesidad de una cosmología teológica contemporánea, 3 (2005). 2
  6. Papa Juan Pablo II. Mensaje a los participantes en una sesión de estudio de la Academia Pontificia de Ciencias (29 de noviembre de 1996), 1 (1996). 2
  7. Discurso de Su Santidad Juan Pablo II a los participantes de una conferencia patrocinada por el Observatorio Vaticano, Papa Juan Pablo II. A los participantes de una conferencia patrocinada por el Observatorio Vaticano (27 de septiembre de 1991), 2 (1991).
  8. Papa Juan Pablo II. A los participantes en la Conferencia Vaticana sobre Cosmología, 6 de julio de 1985 - Discurso, 1 (1985). 2 3
  9. Discurso de Su Santidad Juan Pablo II a los participantes en la reunión organizada por el Centro Internacional de Astrofísica Relativista, Papa Juan Pablo II. A los participantes en la reunión organizada por el Centro Internacional de Astrofísica Relativista (14 de septiembre de 1990), 2 (1990).
  10. W. Norris Clarke, S.J. Metafísica como mediadora entre la revelación y las ciencias naturales, 17 (2001).
Modificado el 11 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.67Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicación

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