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Argumento del diseño inteligente sobre la existencia de Dios

El argumento del diseño inteligente sostiene que el orden, la complejidad y la orientación hacia fines presentes en la naturaleza remiten a una inteligencia ordenadora. La tradición católica acepta que Dios puede conocerse mediante las criaturas y la luz natural de la razón, pero distingue entre la demostración filosófica de la existencia de Dios y las hipótesis científicas concretas sobre el origen y el desarrollo de las estructuras naturales. Desde la perspectiva católica, la contingencia, la evolución y la acción de las causas naturales no excluyen la providencia divina.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreArgumento del diseño inteligente
CategoríaTérmino
DescripciónSostiene que el orden, la complejidad y la finalidad observados en la naturaleza indican la existencia de una inteligencia ordenadora, identificada con Dios, según la tradición católica
Referencias
Autoridad EclesiásticaIglesia católica
Contexto HistóricoDesarrollado a partir de la quinta vía de Santo Tomás de Aquino (siglo XIII) y retomado en la teología contemporánea, con referencias al Concilio Vaticano I y a la Comisión Teológica Internacional.
Doctrinas RelacionadasQuinta vía, teología natural, providencia divina
ImportanciaValor apologético para mostrar la compatibilidad entre la fe católica y la razón, y para contrarrestar visiones materialistas o creacionistas extremas.
Personas RelacionadasSanto Tomás de Aquino, Comisión Teológica Internacional, Lawrence Dewan O.P.
TemaExistencia de Dios
TipoDoctrina

Tabla de contenido

Concepto y alcance

El argumento del diseño inteligente parte de ciertos rasgos del mundo -su orden, regularidad, armonía, complejidad y adecuación funcional- para concluir que la realidad no procede únicamente del azar entendido como ausencia absoluta de dirección, sino que depende de una inteligencia ordenadora.

La expresión puede designar dos realidades relacionadas, pero no idénticas:

  • una vía filosófica o teológica que contempla la finalidad y el orden de la naturaleza;
  • un conjunto contemporáneo de propuestas que intenta identificar en determinadas estructuras biológicas signos de diseño inteligente mediante argumentos de carácter científico.

La teología católica concede que el mundo creado manifiesta racionalidad y orden. Sin embargo, no identifica automáticamente todo orden natural con una intervención directa de Dios dentro de la cadena de causas físicas. La filosofía de santo Tomás de Aquino entiende que Dios actúa como causa primera a través de las causas segundas, es decir, mediante la actividad propia de las criaturas y de los procesos naturales. Esta concepción difiere de las versiones del diseño inteligente que presentan al diseñador como una causa trascendente que interviene directamente entre las causas contingentes.1

Fundamento en la doctrina católica

Posibilidad de conocer a Dios por la creación

La Iglesia católica enseña que la existencia de Dios puede conocerse con certeza mediante las criaturas. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma:

«La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza a partir de sus obras, gracias a la luz natural de la razón».2

Esta doctrina procede especialmente del Concilio Vaticano I, que definió que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza a partir de las realidades creadas mediante la razón humana. El mismo principio aparece en el Catecismo, que relaciona esta capacidad con la creación del ser humano a imagen de Dios.3,4

La afirmación no significa que el ser humano pueda comprender exhaustivamente la esencia divina. La razón alcanza la existencia de Dios y algunos atributos que se siguen de ella, pero la plena comunión con Dios requiere la revelación sobrenatural y la fe. El conocimiento racional de Dios prepara la acogida de la revelación, mientras que la fe confirma y esclarece lo que la razón puede descubrir.4,5

«Pruebas» y argumentos racionales

En el lenguaje católico, las pruebas de la existencia de Dios no equivalen a experimentos propios de las ciencias naturales. El conocimiento metafísico utiliza argumentos convergentes y convincentes que parten de la experiencia del mundo y conducen racionalmente a un fundamento último.6

Por esta razón, el argumento del diseño no debe presentarse como una demostración de laboratorio ni como una teoría física capaz de sustituir a las ciencias naturales. Su cuestión principal pertenece a la filosofía de la naturaleza y a la metafísica: ¿cómo debe entenderse el orden del mundo y qué fundamento último explica su inteligibilidad?

Antecedentes filosóficos

La finalidad en la naturaleza

La intuición fundamental del argumento aparece ya en la filosofía clásica. La naturaleza manifiesta regularidades y procesos orientados a resultados determinados. Las plantas desarrollan estructuras adecuadas para crecer y reproducirse; los órganos animales cumplen funciones específicas; los cuerpos físicos actúan conforme a regularidades estables.

Santo Tomás de Aquino sostiene que la naturaleza actúa hacia fines, aunque las realidades carentes de conocimiento no comprendan esos fines. El ser humano puede dirigir racionalmente sus acciones hacia un objetivo; en cambio, los seres irracionales y los cuerpos naturales tienden a determinados resultados por inclinaciones propias que no han establecido mediante deliberación.7

Aquinas compara esta diferencia con la de una flecha: la flecha no conoce el blanco, pero alcanza una dirección determinada porque un arquero la orienta. Del mismo modo, las criaturas sin razón actúan hacia fines sin conocerlos como fines. La orientación finalista de la naturaleza exige, en esta perspectiva, una inteligencia que fundamente y dirija el orden natural.7

La quinta vía de santo Tomás

La formulación clásica del argumento teleológico aparece en la quinta vía de la Suma teológica. Santo Tomás observa que las realidades naturales carentes de conocimiento actúan regularmente de manera ordenada para alcanzar resultados convenientes. De ahí concluye que su orientación no puede explicarse adecuadamente sin una inteligencia ordenadora.

La quinta vía no parte principalmente de la complejidad biológica, sino de la finalidad y regularidad de la naturaleza. Su razonamiento puede resumirse así:

  1. Las realidades naturales sin conocimiento actúan de manera regular hacia determinados fines.
  2. Lo que carece de conocimiento no puede ordenar por sí mismo su actividad a un fin entendido como tal.
  3. La orientación hacia un fin procede, por tanto, de una inteligencia.
  4. Debe existir una inteligencia suprema que ordene las cosas naturales hacia sus fines.
  5. Esa inteligencia es lo que llamamos Dios.

Este razonamiento no describe a Dios como un ingeniero que fabrica objetos dentro del universo. Dios aparece como el fundamento trascendente de la inteligibilidad, de la causalidad y de la orientación finalista de la creación.

Orden y diseño

El orden y el diseño no son conceptos completamente equivalentes. El orden describe la disposición regular y coherente de las cosas; el diseño añade la referencia a una inteligencia consciente que ha producido o querido esa disposición. Una argumentación rigurosa debe justificar el paso desde el orden observado hasta la existencia de una inteligencia ordenadora.1

Esta distinción permite comprender por qué la argumentación de santo Tomás no coincide sin más con el movimiento contemporáneo del diseño inteligente. La quinta vía posee una naturaleza filosófica y teológica, mientras que el diseño inteligente moderno suele formular sus argumentos en relación con datos y explicaciones de las ciencias biológicas.1

Estructura del argumento

Orden y regularidad cósmica

El universo presenta una unidad compleja formada por partes relacionadas entre sí. Las realidades físicas obedecen leyes y regularidades que permiten describir, predecir y estudiar los fenómenos naturales. La estructura matemática de la naturaleza hace posible la investigación científica y revela que el mundo no constituye una sucesión completamente caótica de acontecimientos.

Una formulación del argumento parte precisamente de esta regularidad: cuando una disposición ordenada aparece de manera estable, la razón busca una causa proporcionada. Una hilera de árboles perfectamente alineados sugiere una disposición intencional, mientras que una distribución irregular no suscita la misma inferencia. Si la regularidad alcanza el conjunto del cosmos, la causa última de ese orden no puede ser simplemente una causa más dentro del universo, porque debe explicar la coordinación de todas las causas internas.8

Este razonamiento no pretende afirmar que cada ley física constituya una prueba aislada de la existencia de Dios. El argumento contempla la totalidad del orden natural y pregunta por su fundamento último.

Adecuación funcional

La naturaleza presenta estructuras adecuadas para realizar determinadas funciones. El ojo permite la visión; las alas posibilitan el vuelo; las raíces absorben agua y nutrientes; las estructuras celulares sostienen procesos complejos de intercambio y reproducción.

La tradición apologética ha utilizado la visión como ejemplo de adecuación funcional. La existencia de órganos adaptados a fines concretos parece reclamar una explicación que supere la mera descripción de los mecanismos implicados. El ojo constituye, dentro de esta línea argumentativa, un caso particular de la adaptación funcional observable tanto en los organismos vivos como en la realidad inorgánica.9

Complejidad especificada

Algunas versiones contemporáneas del diseño inteligente recurren a la noción de complejidad especificada. El concepto pretende describir sistemas que reúnen una complejidad elevada y una organización funcional concreta, de modo semejante a ciertos artefactos producidos por inteligencia humana.

Los defensores de este enfoque han aplicado el razonamiento a estructuras biológicas y sistemas moleculares interactivos. Consideran que determinados niveles de organización no encuentran una explicación suficiente en procesos puramente contingentes. La Comisión Teológica Internacional recoge esta controversia y reconoce que algunos críticos del neodarwinismo interpretan ciertas estructuras biológicas como indicios de diseño, mientras que otros científicos atribuyen esos datos a procesos naturales.10

La cuestión científica consiste en determinar qué explicación corresponde mejor a los datos observables. La teología no puede resolver por sí sola la discusión sobre los mecanismos biológicos concretos ni decidir si una estructura exige científicamente la hipótesis de un diseñador.10

Unidad y armonía de la naturaleza

El argumento no depende únicamente de ejemplos concretos. También considera la unidad del cosmos: los elementos de la realidad forman un sistema de relaciones, dependencias y leyes comunes. La existencia de una armonía global puede presentarse como un indicio de inteligencia ordenadora, porque las diversas partes contribuyen a una estructura común.

La antigua apologética católica contempla el universo como un conjunto de partes interdependientes en el que los fines particulares cooperan con un orden general. La ignorancia humana acerca de la función de una estructura determinada no invalida necesariamente el argumento: el conocimiento limitado de una parte no puede convertirse en medida del orden total de la naturaleza.9

Relación con la evolución biológica

Evolución y finalidad

La evolución biológica describe procesos naturales mediante los cuales las poblaciones cambian a lo largo del tiempo y aparecen formas diversas de vida. La selección natural y la variación genética pueden explicar determinados mecanismos del desarrollo de los organismos. Sin embargo, la explicación de los mecanismos no resuelve por sí sola todas las cuestiones filosóficas acerca del origen del ser, de la inteligibilidad de la naturaleza o de la finalidad última de la creación.

La Comisión Teológica Internacional afirma que la contingencia propia de los procesos naturales resulta compatible con la providencia divina. La causalidad de Dios y la causalidad de las criaturas no difieren únicamente por su grado, sino por su naturaleza: Dios actúa como causa primera, mientras que las criaturas ejercen una causalidad propia dentro del orden creado.10

Por tanto, un proceso evolutivo contingente no queda fuera de la providencia divina por el hecho de incluir variaciones, probabilidades o acontecimientos no determinados por causas naturales anteriores de manera necesaria. La providencia puede querer que ciertos acontecimientos ocurran precisamente de modo contingente. Santo Tomás enseña que la providencia divina ordena algunos acontecimientos de forma necesaria y otros de forma contingente.10

Azar científico y ausencia de Dios

La palabra azar puede designar realidades diferentes. En las ciencias naturales, suele referirse a la imposibilidad práctica de predecir con exactitud un acontecimiento o a la ausencia de una necesidad determinista dentro de un proceso. En filosofía, en cambio, el azar puede entenderse como ausencia total de finalidad y de orden.

La primera acepción no excluye la providencia. La segunda constituye una tesis metafísica, no una simple conclusión científica. La Comisión Teológica Internacional sostiene que quienes presentan la variación genética aleatoria y la selección natural como prueba de un proceso absolutamente carente de dirección superan lo que la ciencia puede demostrar. La ciencia puede estudiar mecanismos contingentes, pero no puede concluir por esos mecanismos que toda la realidad carezca de finalidad divina.10

La Iglesia, por consiguiente, no obliga a escoger entre la acción de Dios y la actividad de las causas naturales. Dios sostiene el ser y la actividad de las criaturas sin destruir su autonomía relativa. El hecho de que un proceso tenga causas naturales auténticas no elimina su dependencia última del Creador.

Crítica al conflicto entre creación y evolución

El conflicto entre creación y evolución surge cuando alguno de los dos términos adquiere un significado excesivo:

  • una interpretación materialista convierte la evolución en una explicación total de la realidad y niega cualquier fundamento trascendente;
  • una interpretación rígida del creacionismo niega la legitimidad de las explicaciones científicas sobre la historia natural;
  • una versión simplificada del diseño inteligente atribuye a Dios intervenciones directas allí donde bastan causas naturales conocidas o investigables.

La doctrina católica rechaza el materialismo, porque reduce toda la realidad a la materia y excluye arbitrariamente a Dios. También rechaza una oposición innecesaria entre fe y ciencia. La providencia divina puede actuar mediante leyes naturales, procesos históricos y causas contingentes.10

Diferencia entre diseño inteligente y teología católica

Dios como causa primera

El diseñador del diseño inteligente suele describirse mediante una analogía con un artesano o ingeniero. Esa comparación puede ayudar a comprender la racionalidad del argumento, pero resulta insuficiente si convierte a Dios en un agente semejante a los agentes naturales.

Para la metafísica católica, Dios no forma parte del universo ni compite con las causas naturales. Dios da el ser a todas las cosas y sostiene su actividad. La causalidad divina no funciona como una causa física adicional dentro de una cadena de causas físicas. Por ello, encontrar una explicación natural para un fenómeno no elimina la acción creadora de Dios.

La perspectiva tomista considera que Dios produce las cosas por su inteligencia y voluntad, y que todo cuanto existe por obra divina existe para un fin. La ordenación final de la naturaleza deriva, en último término, del primer agente.11

El diseñador no equivale todavía al Dios cristiano

Aunque el argumento conduzca a una inteligencia ordenadora, todavía hace falta una argumentación posterior para identificar esa inteligencia con el Dios infinito, necesario, único, bueno y trascendente de la fe católica. El argumento del diseño, considerado por sí solo, podría dejar abierta la posibilidad de un diseñador finito o limitado. La tradición filosófica reconoce que la infinitud y la aseidad de Dios requieren otros razonamientos metafísicos.9

Por tanto, la conclusión inmediata del argumento debe formularse con precisión:

El orden finalista y la inteligibilidad de la naturaleza remiten a una inteligencia ordenadora.

La conclusión más amplia:

Esa inteligencia es Dios, principio y fin de toda la creación.

requiere integrar el argumento teleológico con otras vías racionales, como las que parten del movimiento, de la causalidad eficiente, de la contingencia y de los grados de perfección. Santo Tomás presenta varias vías para demostrar la existencia de Dios, no una única prueba aislada.12

Objeciones y respuestas

«La selección natural explica el diseño aparente»

Una objeción sostiene que la selección natural explica la adaptación de los organismos sin necesidad de recurrir a Dios. Desde esta perspectiva, las variaciones aparecen sin finalidad consciente y la selección conserva las que favorecen la supervivencia y la reproducción.

La respuesta católica distingue entre explicación del mecanismo y explicación del fundamento último. La selección natural puede explicar cómo se propagan determinadas características dentro de una población. No demuestra, por sí sola, que el universo carezca de finalidad, ni explica por qué existe un mundo inteligible con leyes capaces de producir vida, orden y conocimiento.

La Comisión Teológica Internacional considera compatible la acción providente de Dios con procesos contingentes como la evolución. La existencia de mecanismos naturales no excluye la causalidad divina, porque Dios actúa en un nivel causal diferente.10

«El diseño introduce a Dios allí donde falta una explicación»

Otra objeción acusa al diseño inteligente de utilizar a Dios como respuesta provisional a los enigmas científicos. Si una estructura carece hoy de explicación completa, atribuirla inmediatamente a un diseñador podría impedir la investigación.

La objeción afecta a cualquier uso defectuoso del argumento, pero no invalida la cuestión filosófica de la finalidad. La teología católica no necesita colocar una intervención extraordinaria en cada laguna del conocimiento. La acción creadora de Dios abarca tanto los fenómenos que la ciencia comprende como los que todavía desconoce.

Además, el argumento clásico no depende únicamente de ignorar la causa concreta de una estructura. La quinta vía contempla la orientación general de la naturaleza hacia fines, mientras que la metafísica examina la dependencia de todas las cosas respecto de Dios.

«La naturaleza contiene sufrimiento, fracaso y desorden»

La existencia del mal físico, de la enfermedad, de la muerte y de estructuras aparentemente inútiles plantea una dificultad para el argumento del diseño. Si el mundo posee un diseñador bueno, ¿por qué contiene imperfecciones?

El orden de la creación no exige que el mundo actual sea el mejor mundo posible ni que cada acontecimiento resulte inmediatamente comprensible para el ser humano. La tradición católica admite la realidad del mal físico y reconoce que la naturaleza incluye limitaciones, pérdidas y desajustes. Aun así, sostiene que la existencia de un orden global no desaparece por la presencia de imperfecciones particulares.9

Desde la fe cristiana, la respuesta completa al problema del mal no procede exclusivamente del argumento cosmológico o teleológico. La creación encuentra su sentido definitivo en la providencia, la libertad, la redención y la esperanza escatológica. El argumento del diseño puede apuntar hacia un Creador bueno, pero no sustituye la doctrina cristiana sobre el pecado, la cruz y la resurrección.

«La complejidad no prueba una inteligencia»

Los críticos también observan que la complejidad, por sí sola, no implica diseño. Algunos procesos naturales producen estructuras complejas sin que intervenga una inteligencia humana dentro del proceso. Además, ciertos organismos presentan imperfecciones que dificultan la comparación con un artefacto cuidadosamente fabricado.

La respuesta exige evitar argumentos simplistas. Complejidad, adaptación, regularidad y finalidad no significan exactamente lo mismo. La fuerza de una inferencia dependerá del fenómeno analizado, de la explicación alternativa disponible y de la relación entre los datos y la conclusión.

El diseño inteligente no puede presentar como conclusión científica necesaria aquello que la investigación científica todavía discute. La Comisión Teológica Internacional reconoce que el desacuerdo acerca de si los datos favorecen el diseño o el azar pertenece al ámbito de la observación científica y de la generalización, y no puede resolverse únicamente mediante la teología.10

Valor apologético y límites

Valor apologético

El argumento del diseño posee valor apologético porque muestra que la fe en Dios no contradice la razón. El orden del mundo, su inteligibilidad y su orientación finalista proporcionan motivos racionales para afirmar que la realidad no se basta a sí misma.

La ciencia presupone que el mundo posee una estructura inteligible y que la razón humana puede conocerla. La existencia de leyes naturales no demuestra directamente el cristianismo, pero puede suscitar la pregunta por el fundamento de esas leyes y por la causa última de la inteligibilidad del cosmos.8

El argumento también ayuda a superar una falsa alternativa entre Dios y las causas naturales. La acción creadora divina no compite con la física, la química o la biología. Dios fundamenta el ser mismo de las criaturas y permite que ellas actúen conforme a sus propias capacidades.

Límites filosóficos

El argumento no demuestra por sí solo todos los contenidos de la fe católica. No prueba directamente:

Estas verdades pertenecen a la revelación sobrenatural y requieren la fe. La razón puede reconocer la existencia de Dios y su condición de principio y fin de todas las cosas, pero la revelación manifiesta el misterio divino con una profundidad que la razón natural no alcanza por sí misma.5,6

Riesgo del «Dios de los huecos»

La expresión Dios de los huecos describe el error de utilizar a Dios únicamente para explicar fenómenos que la ciencia todavía no comprende. Este enfoque debilita la fe porque convierte a Dios en una hipótesis provisional, desplazada cada vez que aparece una explicación natural.

La teología católica propone una visión distinta: Dios no interviene sólo en los espacios desconocidos de la ciencia, sino que sostiene todo cuanto existe. La explicación natural de una estructura no elimina su dependencia del Creador. Del mismo modo, una causa física explica el funcionamiento de un fenómeno, pero no explica por qué existe algo, por qué posee una naturaleza determinada ni por qué el universo resulta inteligible.

Evaluación católica del movimiento contemporáneo

La Iglesia no ha definido que una hipótesis científica concreta de diseño inteligente constituya la única explicación compatible con la fe. Tampoco ha convertido en dogma ninguna teoría particular sobre los mecanismos biológicos.

La Comisión Teológica Internacional reconoce la existencia de un debate científico vivo entre quienes defienden inferencias de diseño y quienes consideran suficientes los procesos contingentes estudiados por la biología evolutiva. La teología puede aclarar la relación entre creación, providencia y causalidad, pero no reemplaza el trabajo experimental de las ciencias naturales.10

La tradición tomista mantiene una posición especialmente matizada:

  • afirma la finalidad de la naturaleza;
  • sostiene que todas las criaturas dependen de Dios;
  • reconoce la actividad real de las causas segundas;
  • admite que Dios puede gobernar mediante procesos contingentes;
  • distingue la demostración filosófica de Dios de una teoría científica sobre mecanismos particulares.

Los estudios tomistas contemporáneos consideran que el argumento de santo Tomás sobre la finalidad no coincide plenamente con el diseño inteligente moderno. El Aquinate concibe la acción divina principalmente como causalidad primera, que opera mediante las causas naturales, mientras que ciertas formulaciones contemporáneas del diseño inteligente tienden a presentar una intervención directa del diseñador.1

Síntesis del argumento

La forma filosóficamente más sólida del argumento puede expresarse así:

  1. La naturaleza manifiesta orden, regularidad, inteligibilidad y orientación hacia fines.
  2. Las realidades carentes de conocimiento no pueden comprender ni establecer por sí mismas los fines hacia los que actúan.
  3. La finalidad natural requiere una explicación que trascienda la mera descripción de los mecanismos físicos.
  4. La coordinación universal de las causas naturales exige un fundamento primero que no sea simplemente una causa más dentro del universo.
  5. Ese fundamento posee inteligencia y voluntad, porque origina y ordena la realidad hacia fines.
  6. La razón identifica ese fundamento último con Dios, principio y fin de todas las cosas.

La conclusión no depende de negar la ciencia ni de rechazar la evolución. Depende de distinguir cuidadosamente entre el nivel de las causas naturales y el nivel metafísico de la causa primera.

Significado para la fe católica

El argumento del diseño inteligente puede ayudar a reconocer que el mundo creado posee una racionalidad que remite a Dios. La belleza, el orden, la regularidad y la fecundidad de la naturaleza pueden abrir el espíritu humano a la contemplación del Creador. La razón descubre huellas de Dios en las criaturas; la fe recibe después la revelación de quién es Dios y cuál es su designio de salvación.

La Iglesia sostiene que el universo no constituye una realidad cerrada sobre sí misma. Todo cuanto existe participa del ser y depende de Dios. Incluso los procesos contingentes pueden formar parte de la providencia, porque la causalidad divina no anula la actividad propia de las criaturas, sino que la funda y la sostiene.10

El argumento del diseño, entendido correctamente, no presenta a Dios como una pieza añadida para completar una explicación científica incompleta. Lo presenta como el fundamento último del ser, del orden, de la inteligibilidad y de la finalidad de la creación. Por eso, su forma clásica pertenece ante todo a la filosofía y a la teología natural, mientras que sus aplicaciones biológicas concretas permanecen abiertas a la investigación y al debate científico.

La doctrina católica concluye que el mundo creado puede conducir racionalmente al conocimiento de Dios, pero que la plenitud de la verdad sobre Dios sólo llega mediante la revelación y la fe.

Citas y referencias

  1. Mariusz Tabaczek, O.P. Teleología en la teología natural y la teología de la naturaleza: teísmo clásico, panenteísmo orientado a la ciencia y teísmo del proceso, 12 (2022). 2 3 4
  2. Capítulo uno La capacidad del hombre para Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, 47 (1992).
  3. La existencia de Dios: ¿Puede demostrarse? , Lawrence Dewan, O.P. La existencia de Dios: ¿Puede demostrarse? , 1 (2012).
  4. Capítulo uno La capacidad del hombre para Dios. Catecismo de la Iglesia Católica, 36 (1992). 2
  5. Capítulo uno Yo creo en Dios el Padre. Catecismo de la Iglesia Católica, 286 (1992). 2
  6. B2. César Izquierdo. Revelación y fe, 8 (1993). 2
  7. Primera parte de la segunda parte - Del último fin del hombre - ¿Es propio de la naturaleza racional actuar por un fin? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I-II, Q. 1, A. 2, co. (1274). 2
  8. Anselm Ramelow, O.P. Cuando el entendimiento busca la fe: ¿Ofrece la religión recursos para la renovación de la racionalidad contemporánea? , 4 (2010). 2
  9. La existencia de Dios. Enciclopedia Católica, La existencia de Dios (1913). 2 3 4
  10. Capítulo tres En la imagen de Dios: Administradores de la creación visible - 1. Ciencia y la administración del conocimiento, Comisión Teológica Internacional. Comunión y mayordomía: Personas humanas creadas a imagen de Dios, 69 (2004). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  11. El fin de la creación - Que Dios produce todas las cosas por causa de un fin, Tomás de Aquino. Compendio de Teología (Compendio Theologiae), Parte I - Capítulo 100.
  12. Primera parte - La existencia de Dios - ¿Existe Dios? , Tomás de Aquino. Summa Theologiae, I, Q. 2, A. 3, co. (1274).
Modificado el 11 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.84Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicación

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