Contexto intelectual y espiritual
San Anselmo de Canterbury nació en Aosta hacia 1033 y desarrolló su actividad intelectual y monástica principalmente en la abadía de Bec, antes de convertirse en arzobispo de Canterbury. Su pensamiento unió la oración, la vida monástica y la investigación racional. El papa Benedicto XVI presentó a san Anselmo como un pensador capaz de armonizar la experiencia mística, la enseñanza teológica, el gobierno eclesial y la defensa de la libertad de la Iglesia.
La formulación del argumento aparece en el Proslogion, obra redactada en 1078. San Anselmo buscaba un único razonamiento que reuniera y fundamentara los temas desarrollados anteriormente en el Monologion. El propio autor describió su búsqueda como la búsqueda de un único argumento capaz de sostener una meditación completa sobre la esencia divina.
El Proslogion no constituye un tratado filosófico desligado de la oración. San Anselmo escribe desde la fe y pide comprender racionalmente aquello que cree. La estructura de la obra alterna pasajes de oración con exposiciones argumentativas rigurosas, especialmente en los capítulos dedicados a la existencia y a los atributos de Dios.
La definición de Dios
San Anselmo parte de una definición:
Dios es aquello mayor que lo cual nada puede pensarse.
Esta fórmula no pretende describir un ser grande en sentido cuantitativo, como si Dios fuera simplemente el individuo más poderoso dentro de un conjunto de seres. Expresa, más bien, la idea de una realidad que posee la plenitud máxima de perfección y que no puede quedar subordinada a otra realidad superior.
La definición contiene varios elementos:
- Dios constituye el límite absoluto del pensamiento acerca de la perfección.
- Nada puede superar a Dios en grandeza, perfección o plenitud.
- La noción de Dios no equivale a una imagen sensible ni a una representación material.
- Incluso quien niega la existencia de Dios puede comprender intelectualmente la expresión utilizada para definirlo.
San Anselmo distingue entre dos modos de existencia:
- Existir en el entendimiento, como existe una idea comprendida por la mente.
- Existir en la realidad, como existe una cosa fuera del entendimiento.
Para explicar esta diferencia, compara la idea de una obra que el pintor concibe antes de realizarla con la obra ya ejecutada. El cuadro existe primero en la mente del artista y después existe también en la realidad.
Reconstrucción del razonamiento
El argumento puede expresarse en varios pasos:
- El ser humano comprende la definición de Dios como aquello mayor que lo cual nada puede pensarse.
- Por tanto, Dios existe al menos en el entendimiento.
- Puede plantearse la hipótesis de que Dios exista únicamente en el entendimiento.
- Pero existir en la realidad resulta mayor que existir solamente en el entendimiento.
- Si Dios existiera únicamente en la mente, todavía podría pensarse algo mayor: un ser idéntico a Dios, pero existente también en la realidad.
- Esa posibilidad contradice la definición de Dios como aquello mayor que lo cual nada puede pensarse.
- Por consiguiente, Dios debe existir tanto en el entendimiento como en la realidad.
La conclusión no afirma simplemente que una idea intensa o universal produzca automáticamente una existencia real. San Anselmo sostiene que el caso de Dios resulta único porque la definición incluye la perfección absoluta. Una realidad que pudiera existir solamente en el pensamiento no sería la realidad máxima concebible.