La Ascensión de Jesús no debe entenderse como un simple viaje espacial o una ausencia temporal, sino como una acción del poder de Dios que introduce a Jesús en la cercanía de lo Divino.
El Trono Real de Cristo
El verbo «ser elevado» utilizado en las Escrituras remite al Antiguo Testamento y a la idea de la entronización real. Así, la Ascensión de Cristo significa primariamente la entronización del Hijo del Hombre crucificado y resucitado, la manifestación de la realeza de Dios sobre el mundo. Jesús, al ascender al cielo, ocupa su lugar a la derecha del Padre, lo que simboliza su honor y poder divino,.
La Humanidad de Cristo en Dios
Un significado más profundo de la Ascensión es que, en Cristo ascendido al Cielo, el ser humano ha entrado en la intimidad con Dios de una manera nueva e inaudita. La humanidad de Jesús, glorificada en la Resurrección, entra definitivamente en el dominio celestial de Dios,. El Cielo, en este contexto, no es un lugar físico por encima de las estrellas, sino que indica Cristo mismo, la Persona divina que acoge la humanidad plena y para siempre, en quien Dios y el hombre están unidos inseparablemente. Al acercarnos a Jesús y entrar en comunión con Él, nos acercamos y entramos en el Cielo.
Conexión con la Redención y la Cruz
La Ascensión es la culminación de la misión de Jesús. El levantamiento de Jesús en la cruz ya significaba y anunciaba su elevación en la Ascensión al cielo, e incluso la iniciaba,. Jesús descendió a nosotros para que nosotros pudiéramos ascender al Padre. Él destruyó nuestra muerte para que pudiéramos recibir la vida para siempre.
La Continuidad de la Presencia de Cristo
La Ascensión no implicó una ausencia permanente de Cristo del mundo, sino que inauguró una nueva, definitiva e insuprimible forma de su presencia. A pesar de que su humanidad glorificada lo oculta temporalmente de los ojos de los hombres, Él prometió estar con sus discípulos «todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28:20),. La diferencia entre la gloria de Cristo resucitado y la de Cristo exaltado a la derecha del Padre está marcada por este evento histórico y trascendente.