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Atentados a la propia salud y adicciones

En la doctrina católica, los atentados a la propia salud y las adicciones representan graves ofensas contra el quinto mandamiento, «No matarás», ya que implican un desprecio por la dignidad del cuerpo humano, creado por Dios como templo del Espíritu Santo. La Iglesia condena el abuso de sustancias como drogas, alcohol o tabaco, salvo usos terapéuticos estrictos, y extiende esta enseñanza a las nuevas formas de adicción digital, como el juego compulsivo o la pornografía. La virtud de la templanza se erige como antídoto principal, moderando los placeres sensibles y promoviendo un equilibrio en el uso de los bienes creados. El Magisterio papal, desde Juan Pablo II hasta el actual Papa León XIV, subraya la necesidad de prevención, rehabilitación y redes de solidaridad, ilustrando con ejemplos de santos convertidos cómo la gracia divina puede liberar del yugo de las adicciones.1,2,3

Tabla de contenido

Doctrina católica fundamental

La enseñanza de la Iglesia sobre los atentados a la propia salud se enraíza en la antropología cristiana, que considera al ser humano como unidad de cuerpo y alma, llamado a la santidad integral. Cualquier acción que dañe deliberadamente la salud física o psíquica contraviene el amor al prójimo —incluido uno mismo— y la custodia del don de la vida.

La virtud de la templanza

La templanza, una de las cuatro virtudes cardinales, es esencial para contrarrestar los excesos que llevan a las adicciones. Según el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), esta virtud «modera la atracción de los placeres y proporciona el equilibrio en el uso de los bienes creados», asegurando que la voluntad domine los instintos y mantenga los deseos dentro de límites honrosos.4,3

En el Antiguo Testamento, se exhorta: «No sigas tus deseos ni te dejes llevar por tus inclinaciones», mientras que en el Nuevo, se denomina «moderación» o «sobriedad», invitando a «vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo».3 La templanza no reprime los placeres legítimos, sino que los ordena hacia el bien, evitando que se conviertan en ídolos que esclavizan al hombre.

El quinto mandamiento y la salud

El CIC vincula explícitamente los atentados contra la propia salud al quinto mandamiento. Quienes, por ebriedad o imprudencia, ponen en peligro su vida o la de otros —en carretera, mar o aire— incurren en culpa grave.2 Esta norma se extiende a cualquier abuso que inflija «daño muy grave» a la salud humana, reconociendo el cuerpo como participante de la dignidad de Cristo.5

Las adicciones según el Catecismo

El CIC aborda las adicciones como manifestaciones extremas de desorden en el uso de bienes materiales, catalogándolas como cooperación en el mal cuando implican producción o tráfico.

Drogas y estupefacientes

El uso de drogas, salvo en grounds estrictamente terapéuticos, es un grave delito, pues causa daños profundos a la salud y la vida. La producción clandestina y el tráfico son prácticas escandalosas que fomentan conductas contrarias a la ley moral, constituyendo una cooperación directa en el mal.1 La Iglesia ve en estas adicciones una negación de la libertad humana, reduciendo a la persona a esclavitud química.

Alcohol, tabaco y otros excesos

La templanza exige evitar el abuso de comida, alcohol, tabaco o medicinas.2 La embriaguez habitual no solo daña al individuo, sino que escandaliza a la comunidad, rompiendo el equilibrio entre cuerpo y espíritu.

Magisterio papal sobre adicciones

Los pontífices han actualizado esta doctrina ante desafíos contemporáneos, enfatizando la prevención y la misericordia.

Enseñanzas de Juan Pablo II y Benedicto XVI

Juan Pablo II, en su discurso a un coloquio sobre dependencia química (1997), alabó el compromiso pastoral contra las drogas, destacando la misión de la Iglesia en acoger a los jóvenes y transmitir el Evangelio como camino de crecimiento humano y espiritual.6 Insistió en que la Iglesia, solidaria con los débiles, fortalece a los heridos mediante el cuidado y la reinserción social.

Papa Francisco: Humanismo de la misericordia

Francisco describió las adicciones como una «herida abierta» en la sociedad, fruto de un clima secularizado por consumismo y vacío existencial. En 2016, ante la Pontificia Academia de Ciencias, las calificó de «nueva forma de esclavitud química», urgiendo a gobiernos a combatir a los «traficantes de muerte» y a valorar la dignidad de cada adicto como hijo de Dios.7 En 2018, abogó por redes de solidaridad que integren prevención, cuidado y educación, restaurando al hombre en el centro de la vida social.8

Papa León XIV: Adicciones digitales y juveniles

León XIV, en su mensaje a la VII Conferencia Nacional sobre Adicciones (2025), alertó sobre nuevas formas como el juego compulsivo, la pornografía y la presencia constante en plataformas digitales, síntomas de angustia interior y declive de valores.9 Dirigió un llamado a padres, escuelas y parroquias para formar conciencias responsables, promoviendo empleo, deporte y espiritualidad como prevención. En el Día Internacional contra el Abuso de Drogas (2025), enfatizó la batalla colectiva contra organizaciones criminales, celebrando a los recuperados como testigos de cambio posible.10

Adicciones contemporáneas

Hoy, las adicciones trascienden lo químico. El abuso de internet y smartphones genera obsesiones que condicionan la vida diaria, especialmente en jóvenes vulnerables por miedos al futuro.9 La Iglesia, mediante documentos como Escucha, enseña, envía de la Conferencia de Obispos de EE.UU., urge apoyo pastoral a marginados, recordando el amor incondicional de Dios.11

Teólogos como Wojciech Giertych, OP, explican que las virtudes infusas, recibidas en la gracia sacramental, pueden ser débiles inicialmente en adictos, requiriendo cultivo paciente pese a resistencias psíquicas.12,13 La conversión moral es un proceso espiritual que integra purificaciones activas y pasivas, donde la gracia actúa como «cuerpo extraño» que cura radicalmente.14

Ejemplos de santos y caminos de santidad

La hagiografía ofrece modelos inspiradores de liberación de vicios graves, análogos a adicciones modernas.

Santa Giacinta Mariscotti

Esta terciaria franciscana (1640) vivió diez años de escándalo en el convento, acumulando comodidades mundanas pese a su voto. Una enfermedad y confesión la convirtieron: abrazó disciplinas, ayunos y oración, guiando luego a novicias con sentido común.15

Beato Egidio de Portugal

Involucrado en alquimia y nigromancia, firmó un pacto demoníaco. Sueños proféticos lo llevaron a quemar sus libros y unirse a los dominicos, perseverando en oración pese a tentaciones.16

Santa Taide

Prostituta egipcia del siglo IV, convertida por San Pafnucio, quemó sus bienes y se recluyó en oración penitente, recitando: «Tú que me has creado, ten piedad de mí».17

Estos santos ilustran que ninguna adicción es irreversible ante la gracia.

Pastoral de la Iglesia y recuperación

La Iglesia promueve programas integrales: prevención educativa, rehabilitación sacramental y reinserción social. Confesión, Eucaristía y dirección espiritual fortalecen virtudes infusas, mientras redes como Cáritas combaten raíces sociales.8 Se insta a políticas coordinadas contra traficantes y por formación en templanza.

En resumen, los atentados a la propia salud y adicciones son vencibles mediante la templanza, la gracia y solidaridad eclesial. La Iglesia ofrece esperanza: todo adicto es llamado a la libertad en Cristo, restaurando su dignidad infinita.

Citas

  1. Sección II los Diez Mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2291 (1992). 2

  2. Sección II los Diez Mandamientos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 2290 (1992). 2 3

  3. Sección I la vocación del hombre, vida en el Espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1809 (1992). 2 3

  4. Sección I la vocación del hombre, vida en el Espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1838 (1992).

  5. Sección II i. Los Credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1004 (1992).

  6. Discurso de Su Santidad el Papa Juan Pablo II a un coloquio sobre la dependencia química, Papa Juan Pablo II. A los participantes en la Reunión de la Iglesia sobre la Dependencia Química (11 de octubre de 1997), § 7.

  7. Papa Francisco. A los participantes en el Encuentro patrocinado por la Academia Pontificia de las Ciencias sobre: «Narcóticos: problemas y soluciones a esta cuestión global» (24 de noviembre de 2016) (2016).

  8. Papa Francisco. A los participantes en la Conferencia Internacional sobre «Drogas y adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral» (1 de diciembre de 2018) (2018). 2

  9. Mensaje de vídeo del Santo Padre para la 7ª Conferencia Nacional sobre adicciones [Auditorio della Tecnica, Centro de Conferencias (Roma), 7‑8 de noviembre de 2025] (7 de noviembre de 2025), Papa León XIV. Mensaje de vídeo del Santo Padre para la 7ª Conferencia Nacional sobre adicciones [Auditorio della Tecnica, Centro de Conferencias (Roma), 7‑8 de noviembre de 2025] (7 de noviembre de 2025), § 1 (7). 2

  10. Papa León XIV. A los participantes en el Día Internacional contra el consumo de drogas y el tráfico ilícito (26 de junio de 2025) (2025).

  11. Comprensión intergeneracional, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Escucha, Enseña, Envía: Un marco pastoral nacional para ministerios con jóvenes y adultos jóvenes, § 20 (2024).

  12. Wojciech Giertych, O.P. Virtud y adicción, § 13 (2015).

  13. ¿Por qué son tan débiles las virtudes morales infundidas? , Wojciech Giertych, O.P. Virtud y adicción, § 11 (2015).

  14. Wojciech Giertych, O.P. Virtud y adicción, § 33 (2015).

  15. San Jacinta Mariscotti, virgen (AD 1640), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo I, § 221 (1990).

  16. Beato Gil de Portugal (AD 1265), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo II, § 312 (1990).

  17. San Thaïs (sin fecha), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Tomo IV, § 65 (1990).