Las listas de atributos varían según el criterio de exposición. La teología no necesita escoger una sola perfección como definición exhaustiva de Dios: puede partir de la existencia por sí mismo, de la actualidad pura o de la infinitud, y relacionar desde ahí las demás perfecciones. La elección de un punto de partida organiza el razonamiento, pero no significa que ese atributo sea una parte más fundamental de Dios que las otras.
Aseidad e independencia
La aseidad significa que Dios existe por sí mismo y no recibe de otro la razón de su existencia. No quiere decir que Dios se produzca o se cause a sí mismo, sino que carece de origen y dependencia. La tradición teológica la presenta como una manera de expresar la diferencia radical entre Dios y los seres cuya existencia depende de causas.,
Simplicidad
La simplicidad divina afirma que Dios no consta de partes, principios o cualidades añadidas a su esencia. No es simple en el sentido cotidiano de algo sencillo o poco complejo, sino en el sentido metafísico de una realidad sin composición. La doctrina fundamenta la afirmación de que los atributos no existen en Dios como propiedades separables de él.,
Infinitud y perfección
La infinitud indica que Dios carece de límites en el orden del ser y de la perfección. No equivale a una extensión espacial ilimitada ni a una duración indefinidamente larga: esas nociones pertenecen al espacio y al tiempo, mientras que la infinitud divina expresa la ausencia de toda limitación en el ser divino.
De esta perfección proceden, en la exposición teológica, atributos como la omnipotencia y la omnisciencia: cada uno expresa una perfección sin límite en un ámbito determinado. La atribución, sin embargo, no significa que Dios reúna las capacidades creadas de forma aumentada; las posee de un modo superior al propio de las criaturas.
Unidad
La unidad divina afirma que existe un solo Dios. En las clasificaciones tradicionales, la unidad se cuenta entre los atributos positivos; también se relaciona con la simplicidad, porque Dios no se compone de partes que pudieran constituir varios seres.,
La fe cristiana confiesa a la vez un solo Dios y tres personas realmente distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La distinción de personas no divide la esencia divina ni multiplica a Dios; por eso, la unidad de Dios no equivale a la afirmación de una única persona divina.,
Eternidad
La eternidad expresa que Dios no tiene principio ni fin y que su ser no depende del transcurso temporal como el de las criaturas. La teología trata tradicionalmente la eternidad entre los atributos que la razón filosófica relaciona con la existencia divina, aunque también la considera a la luz de la fe.,
Inmutabilidad
La inmutabilidad significa que Dios no cambia en su esencia ni adquiere o pierde perfección. No debe confundirse con la afirmación de que Dios permanezca inactivo o indiferente: la tradición distingue la plenitud inmutable de Dios de las acciones y relaciones de Dios con las criaturas.,
Omnipresencia e inmensidad
La omnipresencia afirma que Dios está presente en todas partes, sin quedar limitado por el espacio ni extendido como un cuerpo. La teología la entiende como una perfección superior a la presencia corporal: Dios está presente sin composición material ni división en partes.,
Omnisciencia, sabiduría y verdad
La omnisciencia es la perfección ilimitada del conocimiento divino. No equivale a un razonamiento que avance paso a paso, como el humano, sino que expresa la plenitud del conocer en Dios. La sabiduría nombra ese conocimiento en cuanto perfecto; la verdad, la perfección divina en relación con lo verdadero.,,
La tradición teológica considera especialmente compleja la relación entre el conocimiento divino y las acciones libres futuras de las criaturas. Las escuelas tomista y molinista ofrecieron explicaciones distintas sobre esta cuestión. Ambas procuran dar cuenta del conocimiento de Dios y de la libertad creada, aunque recurren a modelos teológicos diferentes.
Voluntad y omnipotencia
La voluntad divina expresa que Dios quiere y actúa libremente. La teología distingue la actividad divina de toda necesidad impuesta desde fuera: Dios no depende de una causa superior para actuar en el mundo. La omnipotencia, por su parte, designa la plenitud ilimitada del poder divino.,
La afirmación de la omnipotencia no atribuye a Dios imperfecciones o contradicciones. En la doctrina de los atributos, la omnipotencia pertenece al orden de la perfección y no convierte en posible aquello que, por implicar contradicción, carece de realidad inteligible.
Bondad, amor y belleza
La bondad es una perfección pura atribuida a Dios de modo pleno. La bondad creada depende de Dios y existe de forma limitada; la bondad divina no procede de una participación recibida de otro. La tradición cristiana habla también del amor de Dios como perfección de la vida divina.,,
Algunos teólogos han tratado la belleza como atributo divino: destaca la perfección de un bien capaz de suscitar gozo en quien lo contempla. Este modo de organizar la doctrina no es idéntico en todos los autores, que pueden incluir la belleza dentro de la bondad o estudiarla por separado.,
Santidad, justicia y misericordia
La santidad expresa la perfección moral de Dios. La justicia y la misericordia nombran aspectos distintos de la bondad divina en su relación con las criaturas. La diversidad de estos nombres no introduce conflicto dentro de Dios, pues la teología los refiere a la única esencia divina y a su acción.,,
La teología distingue la voluntad divina de la aprobación del pecado: Dios no quiere el pecado como fin ni como medio, aunque puede permitirlo por razones justas y santas. Esta distinción busca afirmar tanto la bondad divina como la realidad de la libertad y del mal moral.