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Papa Lando

Lando fue el papa número 121 de la Iglesia católica y ocupó la sede de Roma durante un breve pontificado entre 913 y 914. Natural de la región de la Sabina, sucedió a Anastasio III y precedió a Juan X. La documentación conservada apenas permite conocer sus actuaciones, aunque un privilegio concedido a una iglesia de su tierra natal acredita su actividad pontificia. Su pontificado transcurrió durante una etapa de fuerte inestabilidad política, marcada por la influencia de la aristocracia romana y, especialmente, por el círculo familiar de Teofilacto, que condicionó profundamente la vida pública de Roma y las elecciones papales del siglo X.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePapa Lando
CategoríaPersona
DescripciónPapa Lando, pontífice entre 913 y 914, de origen sabino, conocido por conceder un privilegio a una iglesia de su región
Fecha de Muerte914
Autoridad EclesiásticaObispo de Roma
Contexto HistóricoInestabilidad política en Roma, predominio de la aristocracia y de la familia Teofilacto
Duraciónaprox. 5 meses
Fecha913-914
Fecha de Ordenaciónnoviembre de 913
Fin del Pontificadoprimeros meses de 914
Importancia HistóricaBreve pontificado, único nombre Lando, situado en la fase inicial del dominio aristocrático romano
Inicio del Pontificadosegunda mitad de 913
Lugar de OrigenSabina
TipoPapa

Tabla de contenido

Identidad y nombre pontificio

Lando constituye un caso singular en la historia del papado: ningún otro papa adoptó este nombre. La tradición de los catálogos pontificios lo presenta como un pontífice legítimo de la Iglesia de Roma, aunque la escasez de testimonios impide reconstruir con detalle su trayectoria eclesiástica anterior y las circunstancias concretas de su elección.

Los registros antiguos lo relacionan con la Sabina, territorio situado al nordeste de Roma. Una fuente lo identifica como hijo de Taino, mientras que una recopilación posterior transmite la forma latina Trani para el nombre de su padre. Esta diferencia refleja las dificultades de transmisión y lectura propias de los catálogos medievales, más que una certeza sobre la identidad familiar de Lando.1,2

Pontificado

Elección y cronología

Lando fue elegido después de la muerte de Anastasio III, cuyo pontificado terminó en 913. Las fuentes no ofrecen una fecha absolutamente uniforme para la elección y la consagración. La Catholic Encyclopedia sitúa su elección probablemente en julio o agosto de 913 y fija su muerte en febrero o marzo de 914.1

Una recopilación histórica posterior propone fechas concretas -del 7 de julio de 913 al 5 de febrero de 914-, pero la documentación antigua conserva un margen de incertidumbre.3 Por su parte, el Magnum Bullarium Romanum afirma que Lando fue ordenado pontífice en noviembre de 913, que gobernó aproximadamente cinco meses y que murió a finales de marzo o comienzos de abril de 914. El mismo repertorio reconoce discrepancias entre los catálogos acerca de la duración exacta de su pontificado.2,2

La cronología más prudente sitúa, por tanto, el pontificado de Lando entre la segunda mitad de 913 y los primeros meses de 914, con una duración inferior a un año. La diferencia entre las fechas no altera su posición en la sucesión papal: Lando ocupó la sede romana entre Anastasio III y Juan X.

Actividad conocida

La información directa sobre Lando resulta extraordinariamente reducida. El testimonio más concreto afirma que concedió un privilegio a una iglesia de la Sabina, su región de origen. Ese acto muestra que mantuvo la actividad administrativa propia del obispo de Roma, particularmente la confirmación o protección de derechos eclesiásticos. La fuente que transmite la noticia también describe a Lando como un hombre digno, sin atribuirle conflictos doctrinales, condenas, reformas o iniciativas políticas de alcance general.1

La ausencia de noticias no permite atribuirle con seguridad programas concretos. Algunas síntesis modernas presentan su pontificado como un intento de continuidad y estabilización después de los gobiernos breves de sus predecesores, en un contexto de luchas entre facciones romanas y amenazas externas. Sin embargo, esas interpretaciones deben distinguirse de los hechos documentados de manera directa: el único acto específicamente vinculado a Lando que conserva la tradición historiográfica corresponde a la concesión otorgada a una iglesia de la Sabina.3

Muerte y sucesión

Lando murió en 914, después de un pontificado de aproximadamente medio año. La fecha exacta oscila entre febrero, marzo y los primeros días de abril según los distintos repertorios. Tras su muerte quedó vacante la sede romana durante un periodo que una recopilación antigua cifra en treinta y seis días. Juan X ocupó después el trono pontificio y comenzó un pontificado mucho más prolongado, que llegó hasta 928.2

Roma a comienzos del siglo X

La crisis del poder carolingio

El pontificado de Lando pertenece al periodo que la historiografía tradicional ha descrito como una etapa de profunda debilidad política del papado. La desaparición de la protección efectiva de la dinastía carolingia permitió que las familias aristocráticas de Roma adquirieran un peso decisivo en la administración de la ciudad y en la elección de los pontífices.

La legislación eclesiástica había intentado preservar la participación del clero romano y limitar la intervención política. No obstante, desde el siglo IX las autoridades civiles exigieron distintos grados de control sobre las elecciones papales. En 824, Lotario I impuso a los romanos un juramento por el que ningún papa podía recibir la consagración sin la presencia y el permiso de los representantes imperiales. El Concilio romano de 898 mantuvo la intervención del legado imperial en la consagración, aunque reconoció formalmente un papel principal a los obispos, al clero y al pueblo de Roma.4

A comienzos del siglo X, el debilitamiento del poder imperial no produjo una libertad plena para la Iglesia romana. En lugar de un control imperial estable, la autoridad práctica pasó en gran medida a manos de grupos nobiliarios locales, capaces de influir en las instituciones civiles, en el gobierno territorial y en la designación del papa.

La familia de Teofilacto

La familia más influyente en este contexto fue la de Teofilacto, senador y alto dignatario de la administración pontificia. Su esposa, Teodora, y sus hijas, Marozia y Teodora la Joven, desempeñaron un papel central en la política romana de las décadas siguientes. La familia acabaría vinculándose con los condes de Tusculum, cuya autoridad dominaría Roma durante buena parte del siglo X y también en el XI.5

Teofilacto reunía cargos civiles y una posición privilegiada dentro del entorno pontificio. Su familia podía influir en el acceso al papado porque controlaba redes de patronazgo, alianzas matrimoniales, recursos militares y relaciones con los grupos dirigentes de Roma. La influencia de este círculo no convierte automáticamente a cada papa de la época en un simple instrumento familiar. La documentación sobre Lando no permite afirmar que Teofilacto o sus parientes dictaran cada una de sus decisiones. Sí permite comprender que cualquier elección papal en aquellos años tenía lugar dentro de un sistema político en el que la nobleza romana poseía una capacidad extraordinaria de presión.

El pontificado de Lando no puede interpretarse al margen de esa estructura. Su elección tuvo lugar durante la consolidación del predominio del círculo teofilactiano, después de una sucesión de pontificados breves y antes de la elección de Juan X, cuyo gobierno quedaría estrechamente relacionado con las luchas entre las familias dominantes de Roma. La familia de Teofilacto alcanzaría una influencia todavía más visible bajo Teodora y Marozia, pero sus bases políticas ya estaban asentadas durante la época de Lando.5,6

Influencia de la nobleza romana en la elección de los papas durante el siglo X

La elección papal entre tradición e intervención política

La elección del obispo de Roma correspondía a la vida propia de la Iglesia romana, pero durante la Edad Media sufrió repetidas interferencias de los poderes civiles. La doctrina y la práctica eclesial distinguían entre la autoridad espiritual del papa y la protección política que distintos gobernantes pretendían ejercer sobre Roma. En la práctica, los emperadores, los reyes y las familias aristocráticas trataron con frecuencia de convertir la elección en un instrumento de gobierno.

Durante el siglo X, la aristocracia romana adquirió una capacidad especialmente intensa para condicionar la elección. La nobleza no actuaba únicamente mediante una votación formal: intervenía a través del control de las milicias, de los edificios públicos, de las redes clientelares y de las alianzas con obispos y funcionarios. La elección podía conservar una apariencia canónica y, al mismo tiempo, desarrollarse bajo una presión política considerable.

La legislación anterior había reservado un papel al clero y al pueblo romano, pero también había admitido la presencia de representantes del poder imperial. La historia de las elecciones muestra así una tensión constante entre la libertad de la Iglesia para elegir a su pastor y la pretensión de las autoridades seculares de aprobar, controlar o imponer al candidato.4,7

El dominio de las familias aristocráticas

La familia de Teofilacto representa la forma más conocida de predominio nobiliario durante la primera mitad del siglo X. Teofilacto, Teodora y Marozia ejercieron una autoridad política que superaba la influencia ordinaria de una familia aristocrática. Las crónicas y los estudios históricos tradicionales presentan a este grupo como la fuerza dominante de Roma, capaz de elevar candidatos al papado y de intervenir en el destino de los pontífices.8

La historiografía posterior empleó expresiones como saeculum obscurum y «pornocracia» para describir esta etapa. Tales términos quieren expresar la subordinación de la sede romana a intereses familiares y la sucesión de pontificados débiles, pero también pueden simplificar en exceso una realidad política compleja. No todos los papas del siglo X tuvieron la misma personalidad, la misma relación con las familias romanas ni la misma capacidad de gobierno.

En el caso de Lando, la prudencia histórica resulta indispensable. Su breve pontificado encaja en un periodo dominado por la aristocracia romana, pero las fuentes no aportan pruebas suficientes para describir una intervención concreta de Teofilacto en su elección o en sus decisiones. La relación más segura consiste en situar su pontificado dentro del marco político creado por el poder teofilactiano, no en atribuirle acciones particulares que los documentos no conservan.

Evolución posterior

La influencia aristocrática alcanzó una expresión más visible durante los pontificados posteriores. Marozia intervino en la deposición de Juan X y favoreció la elevación de su hijo Juan XI al papado. Más tarde, Alberico II concentró el poder temporal en Roma y redujo la autoridad práctica del papa a la esfera espiritual dentro del territorio bajo su control.5

Estos acontecimientos pertenecen a décadas posteriores a Lando, pero ayudan a comprender la estructura en la que se desarrolló su pontificado. La elección papal todavía no dependía exclusivamente de un colegio cardenalicio autónomo, como ocurriría después de las reformas del siglo XI. La nobleza romana, los grupos militares y las alianzas familiares podían determinar el resultado de una elección y limitar la autonomía efectiva del pontífice.

Fuentes primarias e interpretación historiográfica

La escasez documental

La escasez de fuentes primarias constituye el rasgo principal del estudio histórico de Lando. Los documentos conservados no ofrecen una biografía extensa, una colección conocida de decretos, cartas doctrinales ni relatos detallados de su gobierno. El privilegio concedido a una iglesia de la Sabina representa el testimonio más concreto sobre su actividad.

Los catálogos pontificios permiten establecer con bastante seguridad su lugar en la sucesión de los papas y la brevedad de su pontificado, pero transmiten fechas diferentes. El Magnum Bullarium Romanum recoge una ordenación en noviembre de 913, cinco meses de gobierno y una muerte situada entre finales de marzo y comienzos de abril de 914; la Catholic Encyclopedia ofrece una cronología distinta, aunque igualmente breve.1,2

La falta de documentos no autoriza a llenar los vacíos con conjeturas. El método histórico debe distinguir entre un hecho atestiguado, una reconstrucción razonable y una hipótesis. La investigación histórica trabaja con los documentos conservados y no puede convertir en certeza aquello que únicamente resulta posible.9

La interpretación moderna del periodo

La historiografía moderna ha interpretado el siglo X romano desde perspectivas diversas. Algunos autores han presentado la época como el punto más bajo del prestigio papal, debido a la presión ejercida por las familias aristocráticas y a la sucesión de pontífices sometidos a conflictos políticos. Otros estudios han advertido que las categorías tradicionales pueden proyectar sobre el periodo una imagen excesivamente uniforme, en la que todos los papas aparecen como figuras pasivas o moralmente descalificadas.

La expresión «siglo oscuro» posee valor descriptivo, pero no debe sustituir al análisis concreto de cada pontificado. En el caso de Lando, la documentación no permite atribuirle corrupción personal, conflictos doctrinales o decisiones políticas concretas. Tampoco permite presentarlo como un reformador de la Iglesia. El juicio histórico más sólido afirma simplemente que fue un pontífice de origen sabino, elegido en 913, muerto en 914 y activo en un ambiente dominado por fuertes poderes aristocráticos.1

El historiador debe evitar tanto la idealización como la condena generalizada. La investigación histórica busca reconstruir la mentalidad y las circunstancias del pasado, no utilizar los hechos antiguos para confirmar de antemano una tesis contemporánea. La interpretación responsable distingue entre la información transmitida por los documentos y las conclusiones que el investigador formula a partir de ellos.10,11

Valoración histórica

Lando no dejó una huella comparable a la de los grandes pontífices reformadores de la Edad Media. Su pontificado fue demasiado breve y la documentación resulta demasiado limitada para identificar una política eclesial propia. Su importancia histórica deriva principalmente de tres elementos:

  • Su lugar en la sucesión papal durante una etapa de gran inestabilidad romana.
  • La singularidad de su nombre, que ningún otro papa volvió a utilizar.
  • Su pertenencia a la fase inicial del predominio aristocrático que alcanzaría su máxima expresión con la familia de Teofilacto, Teodora y Marozia.

La brevedad de su gobierno no implica una interrupción de la vida ordinaria de la Iglesia. Lando ejerció la autoridad pontificia, confirmó derechos eclesiásticos y mantuvo la continuidad institucional de la sede romana. El privilegio concedido a una iglesia de la Sabina vincula su memoria con su territorio de origen y constituye el principal signo conocido de su actividad como papa.1

Culto y memoria

Lando no figura entre los papas beatificados o canonizados. La tradición católica lo reconoce como papa de la Iglesia de Roma, pero no conserva una devoción litúrgica particular ni una memoria hagiográfica desarrollada en torno a su persona.

Su recuerdo permanece unido a la lista pontificia y a la historia política de la Roma del siglo X. La rareza de su nombre y la brevedad de su pontificado han favorecido que aparezca como una figura marginal en las narraciones generales del papado. Sin embargo, su pontificado ayuda a comprender la continuidad institucional de la Iglesia en un periodo en el que la sede romana afrontaba la presión simultánea de la aristocracia local, las rivalidades militares y la debilidad de las estructuras imperiales.

Conclusión

El papa Lando gobernó Roma durante menos de un año entre 913 y 914, en una época marcada por la influencia creciente de la nobleza romana y por el ascenso político de la familia de Teofilacto. Natural de la Sabina y recordado por un privilegio concedido a una iglesia de su región, dejó escasos testimonios directos. La cronología exacta de su pontificado presenta diferencias entre los catálogos, pero su posición en la sucesión papal permanece clara.

La figura de Lando debe estudiarse con equilibrio: su pontificado pertenece al periodo de fuerte intervención aristocrática en las elecciones papales, pero los documentos no permiten atribuirle actuaciones concretas más allá de los pocos actos conservados. La distinción entre los hechos documentados y las interpretaciones posteriores ofrece la imagen más rigurosa de este papa singular, cuyo nombre continúa siendo único en la historia del papado.

Citas y referencias

  1. Papa Lando. Enciclopedia Católica, Papa Lando (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. Anastasio III, Sanctorum Romanorum Pontificum. Magnum Bullarium Romanum: Tomo I, 391 (1857). 2 3 4 5
  3. Papa #121: Lando, Magisterium AI. Breve historia de los papas de la Iglesia Católica, Papa 121 (2024). 2
  4. Elección de los papas. Enciclopedia Católica, Elección de los Papas (1913). 2
  5. Estados de la Iglesia. Enciclopedia Católica, Estados de la Iglesia (1913). 2 3
  6. Frascati. Enciclopedia Católica, Frascati (1913).
  7. Elecciones papales. Enciclopedia Católica, Elecciones papales (1913).
  8. Crescentius. Enciclopedia Católica, Crescentius (1913).
  9. Henri Crouzel. Divorcio y recasamiento en la Iglesia primitiva: Algunas reflexiones sobre la metodología histórica, 3 (2014).
  10. Henri Crouzel. Divorcio y recasamiento en la Iglesia primitiva: Algunas reflexiones sobre la metodología histórica, 2 (2014).
  11. Henri Crouzel. Divorcio y recasamiento en la Iglesia primitiva: Algunas reflexiones sobre la metodología histórica, 25 (2014).
Modificado el 17 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.76Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/13d1kj9bs

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