El De Benedictionibus distribuye sus formularios en grandes grupos pastorales. Esta organización permite relacionar cada bendición con la realidad que pretende santificar y con la comunidad que participa en la celebración.
Bendiciones de personas y familias
La primera gran sección comprende las bendiciones directamente relacionadas con las personas, las familias y sus miembros. Incluye ritos destinados a acompañar distintos momentos de la vida familiar mediante la lectura de la Palabra de Dios, la oración comunitaria y la invocación de la bendición divina.
La teología del libro considera la familia cristiana como una Iglesia doméstica. La comunidad conyugal participa en la misión del pueblo de Dios y está llamada a ser testigo de la fe, de la esperanza y del amor de Cristo. Los cónyuges, los hijos y los demás miembros de la familia reciben así una ayuda sacramental para asumir su vocación y su responsabilidad cristianas.
Las bendiciones familiares no constituyen un nuevo matrimonio ni modifican la naturaleza de los sacramentos. Su finalidad consiste en pedir que la vida de la familia permanezca abierta a la Palabra de Dios, a la gracia y al servicio de los demás.
Bendiciones de edificios y actividades
Otro grupo comprende las bendiciones de edificios, espacios y actividades humanas. El libro permite acompañar con la oración de la Iglesia lugares destinados a la vida familiar, laboral, educativa, asistencial, comunitaria y pastoral.
La bendición de un edificio no equivale a su consagración litúrgica. La Iglesia reserva ciertos ritos solemnes para lugares destinados de manera estable al culto, mientras que otras bendiciones invocan la protección de Dios sobre quienes habitan, trabajan o desarrollan una actividad en un lugar determinado.
La celebración pide que el uso de esos espacios contribuya al bien de las personas, a la justicia, a la paz y al cumplimiento responsable de las tareas propias de cada comunidad.
Bendiciones de objetos litúrgicos y de veneración pública
El libro incluye bendiciones de objetos destinados al culto o a la veneración pública de los fieles. Estos ritos relacionan el objeto con la oración comunitaria y con la celebración litúrgica.
La bendición de un objeto no convierte el material en una divinidad ni garantiza por sí mismo un efecto espiritual automático. El objeto adquiere una función religiosa dentro de la vida de la Iglesia porque ayuda a recordar a Dios, a expresar la fe y a participar devotamente en la oración.
Algunas bendiciones vinculadas estrechamente con la vida sacramental pueden quedar reservadas al obispo o a los ministros ordenados, de acuerdo con las normas litúrgicas aplicables.
Bendiciones de objetos de devoción privada
El De Benedictionibus también ofrece formularios para objetos destinados a la devoción personal o familiar. Entre ellos pueden encontrarse objetos que ayudan a la oración, a la memoria de los misterios de la fe y a la práctica de la piedad cristiana.
La bendición no convierte esos objetos en amuletos. Su sentido cristiano depende de la referencia a Dios y de la utilización de los mismos como medios para crecer en la fe, la esperanza y la caridad. La tradición de los sacramentales comprende tanto actos litúrgicos como objetos bendecidos, entre ellos el agua bendita, las medallas y otros signos de devoción.
Bendiciones para diversas necesidades y ocasiones
El libro contiene finalmente bendiciones para circunstancias variadas de la vida humana y eclesial. Estas celebraciones permiten que la Iglesia presente ante Dios las necesidades, responsabilidades, trabajos, sufrimientos y esperanzas de los fieles.
La variedad de formularios responde a la diversidad cultural y pastoral de la Iglesia universal. Las conferencias episcopales pueden adaptar determinados elementos a las necesidades de sus pueblos y, cuando resulte oportuno, preparar libros particulares de bendiciones para sus regiones.