Erección de la diócesis
La diócesis de San Sebastián nació mediante una decisión de la Santa Sede fechada el 2 de noviembre de 1949 y publicada en las actas pontificias de 1950. La constitución apostólica correspondiente reorganizó varias circunscripciones eclesiásticas del norte de España y creó nuevas diócesis para atender de manera más adecuada a los fieles de las provincias civiles vascas.
La nueva diócesis tomó íntegramente el territorio civil de Guipúzcoa, que hasta entonces formaba parte de la diócesis de Vitoria. La reorganización también afectó a las diócesis de Santander y Calahorra y La Calzada, aunque cada una recibió una modificación territorial distinta.,
La constitución pontificia expresa la finalidad pastoral de la reforma: dividir o delimitar de nuevo las diócesis para confiar comunidades extensas y numerosas a pastores capaces de atenderlas con mayor cercanía y eficacia. La creación de la diócesis de San Sebastián respondió, así, a una ordenación pastoral y administrativa del territorio eclesiástico, no a la simple promoción honorífica de una iglesia local.
De diócesis dependiente a diócesis sufragánea
La diócesis de San Sebastián no fue erigida como archidiócesis. La Santa Sede la incorporó a la provincia eclesiástica de Burgos como diócesis sufragánea. El obispo de San Sebastián quedó sujeto, en lo relativo a la relación metropolitana, al arzobispo de Burgos.
Esta distinción tiene un significado preciso:
- Una diócesis está confiada a un obispo y posee una Iglesia catedral.
- Una archidiócesis es una diócesis elevada a rango metropolitano, cuyo arzobispo preside una provincia eclesiástica.
- Una diócesis sufragánea, como San Sebastián, conserva su gobierno propio bajo su obispo, aunque pertenece a una provincia eclesiástica encabezada por un arzobispo metropolitano.
La constitución apostólica concedió a la nueva catedral y a su obispo los derechos, insignias, favores y privilegios que corresponden a las demás Iglesias catedrales y a sus prelados, junto con las obligaciones propias de ese rango.
Territorio y parroquias
La diócesis erigida en 1949 comprendía todo el territorio de la provincia civil de Guipúzcoa. En el momento de su constitución reunía 150 parroquias. La delimitación territorial vinculó la nueva circunscripción eclesiástica con una provincia civil concreta, aunque la diócesis pertenece a una estructura propia de la Iglesia católica y no se identifica jurídicamente con la administración civil.
La Santa Sede asignó a la diócesis como patrono a san Ignacio de Loyola, figura estrechamente relacionada con la tradición católica guipuzcoana y con la historia de la Compañía de Jesús. La elección del patrono ofreció a la nueva Iglesia particular una referencia espiritual vinculada a su territorio de origen.