El seminario
El seminario no debe entenderse únicamente como un edificio o una institución académica. Es, ante todo, un ambiente espiritual y comunitario, una escuela del Evangelio y un camino de seguimiento de Cristo al estilo de los apóstoles.
La formación seminarística prepara al candidato para convertirse, mediante el sacramento del Orden, en imagen viva de Cristo Cabeza y Pastor. El candidato aprende a responder con toda su existencia a la pregunta de Jesús: «¿Me amas?». La respuesta sacerdotal exige la entrega total de la vida.
Las cuatro dimensiones formativas
Pastores dabo vobis articula la formación sacerdotal en cuatro dimensiones inseparables:
Formación humana
La formación humana constituye el fundamento de toda la formación sacerdotal. Busca desarrollar una personalidad madura, equilibrada, responsable y capaz de establecer relaciones sanas.
Incluye la educación de la libertad, la afectividad, la conciencia moral, la capacidad de diálogo, la sinceridad, la prudencia, la fortaleza y la responsabilidad. El futuro sacerdote necesita una humanidad suficientemente madura para servir a personas concretas, acompañar sufrimientos y ejercer la autoridad con caridad.
Formación espiritual
La formación espiritual introduce al candidato en una relación profunda con Cristo. Pretende formar un hombre de oración, capaz de discernir la voluntad de Dios y de vivir la entrega pastoral desde la unión con el Buen Pastor.
La espiritualidad sacerdotal no consiste en prácticas aisladas, sino en una existencia configurada con Cristo, guiada por el Espíritu Santo y orientada al servicio de la Iglesia.
Formación intelectual
La formación intelectual proporciona los instrumentos necesarios para comprender la fe, anunciarla con rigor y responder a las preguntas del mundo contemporáneo.
Comprende especialmente el estudio de la Sagrada Escritura, la teología dogmática, la teología moral, la liturgia, la historia de la Iglesia, la filosofía y las ciencias humanas relacionadas con el ministerio. El estudio no persigue únicamente una acumulación de conocimientos; debe alimentar la vida espiritual y capacitar al sacerdote para transmitir adecuadamente la verdad cristiana.
Formación pastoral
La formación pastoral prepara para el servicio concreto al pueblo de Dios. Incluye la predicación, la catequesis, el acompañamiento espiritual, la celebración litúrgica, la evangelización, la atención a los enfermos, el trabajo con las familias y la colaboración con los laicos.
La dimensión pastoral no puede separarse de las otras tres. La competencia pastoral necesita una personalidad madura, una vida espiritual sólida y una comprensión profunda de la fe. Las cuatro dimensiones deben integrarse para formar el corazón del candidato según el corazón de Cristo.