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Antiqua et Nova

Antiqua et Nova es una nota doctrinal sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, publicada el 28 de enero de 2025 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. El documento ofrece una valoración filosófica, antropológica, teológica y ética de la inteligencia artificial desde la dignidad de la persona, el bien común y la vocación del ser humano creado a imagen de Dios.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreAntiqua et Nova
CategoríaObra
DescripciónNota doctrinal que ofrece valoración filosófica, antropológica, teológica y ética de la inteligencia artificial, resaltando la dignidad humana y el bien común. Antiqua et Nova examina la IA desde la dignidad de la persona creada a imagen de Dios, proponiendo criterios éticos para su diseño y uso, defendiendo la primacía de la dignidad humana, el bien común y la responsabilidad humana
Autor
Autoridad EclesiásticaDicasterio para la Doctrina de la Fe; Dicasterio para la Cultura y la Educación
Contexto HistóricoPublicado en 2025, en el contexto del rápido desarrollo de la inteligencia artificial y el debate ético global.
Fecha de Publicación2025-01-28
Tema
  • Inteligencia artificial y humana
  • dignidad de la persona
  • bien común
  • responsabilidad moral
TipoDocumento, Nota doctrinal
Enlace oficialAntiqua et Nova

Tabla de contenido

Naturaleza y publicación

El título latino Antiqua et Nova significa «lo antiguo y lo nuevo». La expresión alude a la necesidad de unir la sabiduría recibida de la tradición cristiana con los desafíos planteados por la innovación científica y tecnológica contemporánea.

La nota estudia especialmente la inteligencia artificial, pero su alcance supera el análisis técnico. El documento pregunta qué significa ser inteligente, qué distingue la inteligencia humana de los sistemas informáticos y qué criterios morales deben orientar el diseño, la implantación y el uso de estas tecnologías.

La reflexión parte de la convicción cristiana de que la inteligencia constituye un don esencial de la persona humana, creada «a imagen de Dios» (Gn 1,27). La capacidad de conocer, razonar y transformar el mundo implica también una responsabilidad: cultivar y cuidar la creación, conforme al mandato bíblico de trabajar la tierra y protegerla (Gn 2,15).1

Finalidad del documento

Antiqua et Nova pretende ofrecer criterios para que la inteligencia artificial contribuya al desarrollo humano integral sin sustituir ni degradar las capacidades propias de la persona.

La nota persigue varios objetivos:

  • Aclarar la diferencia entre inteligencia humana e inteligencia artificial.
  • Valorar las oportunidades y los riesgos de los nuevos sistemas tecnológicos.
  • Defender la dignidad inviolable de toda persona.
  • Orientar la responsabilidad de investigadores, empresas, autoridades públicas y usuarios.
  • Promover una tecnología al servicio de la verdad, la justicia, la fraternidad y el bien común.
  • Impedir que la eficiencia técnica o el beneficio económico determinen por sí solos las decisiones que afectan a la vida humana.

El documento no propone un rechazo de la ciencia. La tradición católica reconoce el valor de la investigación y de la técnica cuando favorecen la vida y el auténtico progreso. La ciencia y la fe pueden colaborar mediante la caridad cuando el conocimiento científico sirve a las personas y no causa daño o destrucción.2,1

Qué entiende por inteligencia artificial

La inteligencia artificial reúne métodos y sistemas informáticos capaces de ejecutar tareas que habitualmente asociamos con determinadas operaciones humanas, como reconocer patrones, analizar información, producir textos, clasificar imágenes, formular predicciones o controlar máquinas.

El origen moderno de la expresión «inteligencia artificial» suele situarse en un encuentro celebrado en 1956 en la Universidad de Dartmouth. John McCarthy definió entonces el objetivo de esta disciplina como lograr que una máquina actuara de modos que consideraríamos inteligentes si los realizara una persona.3

La nota utiliza el término «inteligencia artificial» como una denominación técnica. No pretende atribuir a las máquinas una inteligencia humana auténtica ni presentar sus procesos mediante un lenguaje que confunda el funcionamiento computacional con la vida interior de una persona. Las palabras «aprender», «razonar», «comprender» o «decidir», aplicadas a una máquina, poseen un sentido analógico y limitado.

Desde la perspectiva de Antiqua et Nova, la inteligencia artificial no constituye una nueva forma de inteligencia personal. La nota la describe como un producto de la inteligencia humana, fruto de conocimientos, decisiones, datos, infraestructuras y objetivos establecidos por personas.4

Inteligencia humana en la tradición filosófica y teológica

Racionalidad y búsqueda de la verdad

La tradición filosófica clásica considera que el ser humano posee una apertura natural al conocimiento. Aristóteles expresó esta orientación mediante la idea de que todas las personas desean conocer por naturaleza. La inteligencia humana no consiste únicamente en acumular datos: permite captar la naturaleza y el significado de las cosas.

La razón humana puede formular preguntas sobre el origen, la finalidad y el valor de la realidad. También puede superar la utilidad inmediata y buscar respuestas a cuestiones últimas: quién es la persona, qué es el bien, por qué existe el sufrimiento y cuál es el destino humano.

La inteligencia aparece así como un don orientado hacia la verdad. La persona puede avanzar desde la experiencia sensible hasta realidades que no quedan reducidas a lo mensurable. El deseo de verdad pertenece a la naturaleza humana y empuja a la razón a buscar más allá de sus logros parciales.5

La comprensión cristiana añade que la inteligencia humana participa de la imagen divina. La razón puede abrirse a la revelación y crecer en el conocimiento de los misterios de Dios mediante el intellectus fidei, es decir, la comprensión racional de la fe. La inteligencia auténtica incluye una dimensión contemplativa y una apertura desinteresada a la verdad, al bien y a la belleza.6

Unidad de cuerpo y alma

La antropología cristiana comprende a la persona como una unidad inseparable de cuerpo y alma. La inteligencia no pertenece a una mente aislada de la corporeidad, sino a una persona concreta, corporal, histórica y relacional.

La experiencia humana del conocimiento incluye los sentidos, la memoria, los afectos, el lenguaje, la libertad, la conciencia y las relaciones. Una enfermedad, un gesto de reconciliación, un abrazo o la contemplación de un paisaje pueden transformar la comprensión de la vida. Ningún dispositivo que opere exclusivamente con datos alcanza la riqueza de esas experiencias.7

Esta visión impide reducir al ser humano a sus capacidades funcionales. La dignidad no depende de la inteligencia demostrada, del rendimiento profesional ni de la capacidad tecnológica. Todo ser humano posee dignidad por su condición personal y por haber sido creado a imagen de Dios, incluso cuando no puede ejercer sus facultades: el niño no nacido, la persona inconsciente, el enfermo grave o el anciano dependiente conservan plenamente su valor.8

Dimensión relacional

La inteligencia humana crece mediante la relación con otras personas. La familia, la amistad, la educación, la comunidad y la vida social forman el modo en que cada persona aprende a comprender el mundo y a juzgar sus actos.

La persona no busca únicamente información. Busca también reconocimiento, verdad compartida, amor, justicia y comunión. La inteligencia humana posee, por tanto, una dimensión relacional que no puede reproducirse mediante la simple imitación de respuestas lingüísticas o afectivas.

Antiqua et Nova propone comprender la inteligencia como una facultad que integra la totalidad de la persona: dimensión espiritual, cognitiva, corporal y relacional.9,4

Diferencias entre inteligencia humana e inteligencia artificial

La inteligencia artificial puede superar a las personas en tareas concretas, como calcular grandes cantidades de datos, detectar regularidades o generar rápidamente contenidos. Sin embargo, la eficacia en una función determinada no equivale a poseer inteligencia humana.

Capacidad funcional y comprensión

Los sistemas artificiales producen resultados a partir de modelos, datos, instrucciones y criterios definidos por sus creadores. Pueden ofrecer respuestas convincentes sin comprender la realidad del mismo modo que una persona.

La inteligencia humana no consiste principalmente en completar tareas. Implica entrar en contacto con la realidad en toda su amplitud, interpretar experiencias, captar significados y formular juicios prudentes. La persona puede descubrir dimensiones inesperadas de una situación y orientar su vida hacia fines que no dependen de una utilidad inmediata.7

Creatividad y significado

La persona utiliza el lenguaje para expresar experiencias, establecer vínculos y buscar la verdad. La creatividad humana no equivale a combinar elementos existentes de manera novedosa. También incluye intención, responsabilidad, memoria vital, sensibilidad moral y apertura a la belleza.

La inteligencia artificial puede producir composiciones formalmente originales, pero no vive aquello que expresa. No posee una biografía, una conciencia moral, una interioridad espiritual ni una relación personal con la verdad.

Conciencia moral

La inteligencia humana puede reconocer exigencias morales universales mediante la reflexión, la experiencia y el diálogo. La conciencia permite juzgar la bondad o maldad de una acción y asumir responsabilidad por ella.

Un sistema artificial no posee conciencia moral. Puede calcular consecuencias o aplicar reglas, pero no puede responder moralmente ante Dios ni asumir culpa, arrepentimiento o conversión. Por ello, ninguna decisión importante debe quedar atribuida exclusivamente a una máquina.

Principios éticos fundamentales

Primacía de la dignidad humana

La dignidad humana constituye el criterio central para evaluar cualquier aplicación tecnológica. Una herramienta no merece aprobación simplemente porque funcione con eficacia o produzca beneficios económicos.

La responsabilidad de proteger la dignidad alcanza a todos los participantes del ciclo tecnológico: desarrolladores, propietarios, operadores, autoridades reguladoras y usuarios finales. Cada uno debe procurar que la inteligencia artificial respete y promueva el valor supremo de toda persona y la plenitud de su vocación.4

Bien común

El bien común exige organizar la vida social de modo que todas las personas puedan desarrollarse. La inteligencia artificial puede contribuir a este fin si ayuda a mejorar la agricultura, la educación, la cultura, la asistencia social y las condiciones de vida.

También puede ayudar a localizar a personas necesitadas, combatir determinadas formas de discriminación y reducir situaciones de marginación. Estas posibilidades solo alcanzan un valor moral positivo cuando favorecen realmente a las personas vulnerables y no crean nuevas formas de control o exclusión.10

Responsabilidad humana

La complejidad de los sistemas artificiales dificulta identificar el origen de algunos errores. Una cadena de decisiones puede incluir a quienes diseñaron el programa, recopilaron los datos, financiaron el proyecto, aprobaron su uso y supervisaron sus resultados.

La complejidad técnica nunca elimina la responsabilidad moral. Las personas y las instituciones deben prever los daños razonablemente previsibles, controlar los sistemas, corregir sus fallos y responder por las consecuencias de su utilización.

La capacidad de decidir debe permanecer en manos humanas. Entregar a una máquina la decisión definitiva sobre la vida, la libertad o la dignidad de una persona puede destruir la responsabilidad y convertir a los seres humanos en dependientes de procesos que no comprenden ni pueden juzgar moralmente.2

Aplicaciones sociales

La inteligencia artificial puede prestar servicios valiosos en la agricultura, la educación, la cultura y la administración pública. También puede favorecer la comunicación entre personas alejadas, mejorar el acceso a ciertos recursos y apoyar proyectos de desarrollo.

No obstante, los sistemas tecnológicos pueden concentrar poder en manos de unas pocas empresas o instituciones. Quien controla los datos, la infraestructura y los criterios de clasificación puede influir en las oportunidades laborales, la información recibida y el acceso a servicios esenciales.

La sociedad debe examinar quién diseña una tecnología, qué objetivos persigue, qué datos utiliza y quién soporta sus riesgos. La innovación no posee neutralidad absoluta: cada sistema incorpora decisiones sobre lo que considera valioso, permitido o prioritario.

Relaciones humanas

La inteligencia artificial puede imitar una conversación, ofrecer respuestas afectuosas o generar la impresión de compañía. Esa simulación no equivale a una relación personal auténtica.

Una relación humana implica libertad, presencia corporal, reciprocidad, vulnerabilidad y responsabilidad. La amistad y el amor no consisten en recibir respuestas adecuadas, sino en compartir la vida con otra persona capaz de darse y acoger el don recibido.

La tecnología debe favorecer encuentros reales, especialmente con personas solas, enfermas o marginadas. Cuando sustituye sistemáticamente la amistad, la familia, la comunidad o el acompañamiento profesional, puede aumentar el aislamiento y debilitar la capacidad humana de establecer vínculos.

Trabajo y economía

La doctrina social católica afirma la primacía de la persona sobre las cosas. El trabajo no vale únicamente por el beneficio que produce: también permite sostener una familia, participar en la sociedad, desarrollar capacidades y colaborar con el bien común.

La automatización puede aliviar trabajos peligrosos, pesados o repetitivos. También puede mejorar la productividad y crear nuevas oportunidades. Pero la sustitución de empleos sin protección social puede aumentar la desigualdad y convertir a muchas personas en económicamente irrelevantes.

La valoración de un trabajador no puede depender de su rendimiento técnico. Una economía guiada por la inteligencia artificial debe proteger la dignidad laboral, la participación, la formación permanente y la distribución justa de los beneficios.

Inteligencia artificial y sanidad

La inteligencia artificial puede ayudar al personal sanitario en el diagnóstico, el análisis de imágenes, la investigación de tratamientos y la organización de recursos. También puede ampliar el acceso a la atención médica en lugares aislados o con pocos profesionales.11

El uso sanitario exige prudencia especial porque afecta al cuerpo, la intimidad y la vida de las personas. Un sistema puede reproducir errores presentes en los datos de entrenamiento y perjudicar de manera desproporcionada a determinados grupos.

La decisión clínica no debe quedar reducida a una recomendación automática. El médico y el resto del personal sanitario deben interpretar los resultados, escuchar al paciente y considerar sus circunstancias concretas. La tecnología puede apoyar la cercanía compasiva, pero no sustituye la relación humana propia de la asistencia a los enfermos.11

Educación

La inteligencia artificial puede facilitar el acceso a materiales educativos, adaptar determinados ejercicios y ayudar al profesorado en tareas administrativas. También puede apoyar a estudiantes con necesidades específicas.

Sin embargo, el aprendizaje no consiste en obtener respuestas de forma rápida. Educar implica formar el juicio, la memoria, la creatividad, la responsabilidad y la capacidad de buscar la verdad.

El uso indiscriminado de sistemas automáticos puede debilitar la autonomía intelectual del alumno. Cuando una máquina realiza de manera habitual las tareas que deberían ejercitar la comprensión y el razonamiento, el estudiante puede perder la capacidad de pensar por sí mismo.

La educación debe formar personas capaces de discernir, dialogar y actuar moralmente, no únicamente usuarios eficaces de herramientas digitales.

Verdad, desinformación y falsificaciones audiovisuales

La inteligencia artificial facilita la producción de textos, imágenes, audios y vídeos falsos con apariencia de autenticidad. Las falsificaciones audiovisuales pueden atribuir a una persona palabras o actos que nunca realizó.

La desinformación daña la reputación, manipula elecciones, alimenta conflictos y dificulta la búsqueda común de la verdad. La velocidad de difusión puede multiplicar el perjuicio antes de que una corrección alcance al público.

La responsabilidad exige identificar adecuadamente los contenidos generados artificialmente, verificar la información y evitar la difusión de materiales engañosos. La libertad de expresión no justifica la calumnia, la manipulación ni la destrucción deliberada de la confianza social.

Privacidad y vigilancia

Los sistemas de inteligencia artificial pueden analizar grandes volúmenes de datos personales. Esta capacidad puede mejorar algunos servicios, pero también facilita la vigilancia permanente y la elaboración de perfiles detallados.

La vigilancia no debe convertirse en una forma de explotación ni restringir injustamente la libertad. Las instituciones necesitan límites claros, transparencia, control independiente y garantías para las personas afectadas.

La privacidad protege más que un conjunto de datos: protege la interioridad, la autonomía y la posibilidad de vivir sin una observación constante. La persona nunca debe quedar reducida a una puntuación, un perfil estadístico o una predicción de conducta.

Inteligencia artificial y guerra

La utilización militar de sistemas autónomos plantea una preocupación moral particularmente grave. Una máquina puede localizar objetivos y ejecutar órdenes, pero carece de juicio moral, compasión y responsabilidad.

La decisión de matar no puede quedar en manos de un mecanismo incapaz de comprender el valor irrepetible de la vida humana y las circunstancias concretas de un conflicto. La inteligencia artificial tampoco debe facilitar una guerra más impersonal, rápida o destructiva.

La protección de civiles, la proporcionalidad y la distinción entre combatientes y no combatientes exigen decisiones humanas responsables. La tecnología militar no puede escapar al juicio moral ni al derecho internacional.

Relación con Dios

La inteligencia artificial pertenece al ámbito de las obras humanas. Aunque pueda alcanzar resultados impresionantes, no posee el valor propio de una persona ni participa de la dignidad de quien ha sido creado a imagen de Dios.

La técnica no puede convertirse en un sustituto de Dios ni en una promesa de salvación. Las corrientes que pretenden superar la condición humana mediante la tecnología pueden expresar una visión negativa del cuerpo y de los límites humanos. La fe cristiana, por el contrario, reconoce la unidad de cuerpo y alma y afirma la dignidad del cuerpo como parte constitutiva de la persona.2

La inteligencia humana encuentra su plenitud en la verdad, el bien, la belleza y el amor. La comunión con Dios supera cualquier logro técnico y no puede producirse mediante cálculos, datos o procedimientos automáticos.

Discernimiento cristiano ante la inteligencia artificial

Antiqua et Nova invita a valorar cada aplicación concreta mediante preguntas fundamentales:

  • ¿Respeta la dignidad de todas las personas?
  • ¿Protege especialmente a los más vulnerables?
  • ¿Favorece la verdad o facilita el engaño?
  • ¿Fortalece las relaciones humanas o las sustituye?
  • ¿Conserva la libertad y la responsabilidad?
  • ¿Distribuye justamente sus beneficios y sus costes?
  • ¿Protege la intimidad?
  • ¿Promueve el cuidado de la creación?
  • ¿Mantiene la decisión final en manos de personas responsables?
  • ¿Ayuda al desarrollo humano integral?

Este discernimiento requiere una mirada espiritual y una «sabiduría del corazón». La tecnología puede favorecer el bien común, la búsqueda de la verdad, la solidaridad, la fraternidad y el cuidado de la casa común cuando permanece orientada al servicio de la persona.4

Recepción y significado eclesial

La nota representa una intervención relevante del magisterio reciente en el debate sobre la inteligencia artificial. Su aportación principal no consiste en ofrecer una regulación técnica detallada, sino en establecer un marco antropológico y moral.

El documento rechaza dos reduccionismos:

  1. Reducir la inteligencia humana a sus funciones observables, como calcular, clasificar o producir respuestas.
  2. Medir el valor de las personas por sus capacidades, su rendimiento o su utilidad económica.

Frente a esas tendencias, Antiqua et Nova propone renovar la valoración de todo lo humano dentro de un horizonte de inteligencia relacional. La inteligencia artificial debe complementar las capacidades humanas, nunca reemplazar aquello que pertenece a la libertad, la conciencia, la responsabilidad, la corporeidad y la apertura a Dios.4,8

Conclusión

Antiqua et Nova presenta la inteligencia artificial como una obra poderosa de la creatividad humana, capaz de producir beneficios reales y riesgos profundos. La Iglesia no juzga la tecnología por su novedad, sino por su relación con la dignidad humana, la verdad, la justicia y el bien común.

La inteligencia artificial puede servir al desarrollo humano cuando permanece bajo responsabilidad humana, respeta la libertad, protege a los vulnerables y fortalece la fraternidad. La inteligencia humana, en cambio, no queda agotada por la capacidad de resolver tareas: busca la verdad, contempla el bien y la belleza, establece relaciones, asume responsabilidades y permanece abierta al misterio de Dios.

El criterio decisivo de Antiqua et Nova puede resumirse así: la inteligencia artificial debe estar al servicio de la persona y nunca convertir a la persona en un instrumento de la tecnología.

Citas y referencias

  1. Antiqua et nova (lo antiguo y lo nuevo): Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 1 (2025-01-28). 2 3
  2. Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, Nota al pie (2025). 2 3
  3. Antiqua et nova (lo antiguo y lo nuevo): Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 7 (2025-01-28).
  4. Aspectos éticos, antropológicos y teológicos de la IA - El magisterio de la Iglesia sobre IA, Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (CELAM). La Inteligencia Artificial: Una mirada pastoral desde América Latina y el Caribe, 3.1 (2025). 2 3 4 5
  5. III. Inteligencia en la tradición filosófica y teológica - Relación con la verdad, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 21 (2025).
  6. III. Inteligencia en la tradición filosófica y teológica - Una comprensión integral de la inteligencia humana, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 29 (2025).
  7. III. Inteligencia en la tradición filosófica y teológica - Los límites de la IA, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 33 (2025). 2
  8. III. Inteligencia en la tradición filosófica y teológica - Los límites de la IA, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 34 (2025). 2
  9. Antiqua et nova (lo antiguo y lo nuevo): Nota sobre la relación entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 26 (2025-01-28).
  10. V. Preguntas específicas - IA y la sociedad, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 51 (2025).
  11. V. Preguntas específicas - IA y la sanidad, Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación. Antiqua et Nova (Lo Antiguo y lo Nuevo): Nota sobre la Relación entre la Inteligencia Artificial y la Inteligencia Humana, 72 (2025). 2
Modificado el 30 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.65Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/2p0mkp8fh

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