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Santo sudario de Oviedo

El santo sudario de Oviedo, también llamado sudario de la Cámara Santa o sudario del Señor, es una reliquia textil venerada en la catedral de San Salvador de Oviedo, en Asturias. La tradición cristiana lo identifica con el paño que habría cubierto la cabeza de Jesucristo después de su muerte y antes de su sepultura. La Iglesia católica permite su veneración como objeto relacionado con la Pasión del Señor, pero la autenticidad histórica de la pieza no constituye un artículo de fe ni forma parte del depósito dogmático de la Iglesia.

Santo Sudario Oviedo
Ver información de la imagenSanto Sudario en Oviedo, c. 2019. Original, Reinhard Dietrich, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanto sudario de Oviedo
CategoríaDesconocido
DescripciónPaño de lino de dimensiones reducidas, sin imagen corporal visible, venerado en la Cámara Santa de la catedral de San Salvador de Oviedo. Textil de lino que, según la tradición cristiana, cubrió la cabeza de Jesucristo después de su muerte. No muestra una imagen completa del cuerpo, sino manchas que algunos investigadores interpretan como restos de sangre y fluidos. Forma parte del tesoro relicario de la Cámara Santa de Oviedo, custodiado por la Diócesis de Oviedo. Reliquia de la Pasión que ayuda a la meditación sobre la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, orientando la devoción hacia el misterio de la redención
Autoridad EclesiásticaDiócesis de Oviedo
LugarCámara Santa de la catedral de San Salvador de Oviedo
Lugar de OrigenJerusalén (según la tradición cristiana)
TipoReliquia, Reliquia de contacto, Siglo I (según la tradición)
Ubicación ActualCámara Santa, Catedral de San Salvador, Oviedo, Asturias, España

Tabla de contenido

Descripción

El sudario consiste en un paño de lino de dimensiones reducidas, sin una representación artística completa del cuerpo humano. A diferencia de la sábana conservada en Turín, el tejido ovetense no presenta una imagen corporal visible de Jesucristo. Su interés procede principalmente de las manchas y alteraciones que algunos investigadores interpretan como restos de sangre, fluidos corporales y otras sustancias compatibles con un cadáver.

La palabra sudario procede del latín sudarium, término relacionado con un paño destinado a cubrir el rostro o la cabeza. En el contexto funerario judío del siglo I, un paño de esta naturaleza podía utilizarse junto con una sábana funeraria más amplia. El Evangelio según san Juan distingue entre los lienzos funerarios y el sudario colocado aparte, aunque el texto evangélico no identifica materialmente ninguna reliquia conservada en la actualidad con el paño mencionado en el sepulcro de Cristo.

La reliquia ovetense no debe confundirse con:

  • la sábana de Turín, que contiene una imagen frontal y dorsal de un cuerpo;
  • los diversos sudarios medievales venerados en Francia, Italia y otros lugares;
  • los paños de contacto vinculados a santos, mártires o tumbas;
  • las representaciones pictóricas de la Pasión.

Conservación en la Cámara Santa

El sudario forma parte del conjunto de reliquias custodiado en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. La Cámara Santa constituye uno de los espacios más antiguos y significativos de la catedral ovetense y alberga un tesoro relicario vinculado a la historia religiosa del reino de Asturias.

Oviedo adquirió una importancia especial durante la Alta Edad Media como centro político y eclesiástico asturiano. El rey Alfonso II estableció allí su corte y favoreció la restauración de la basílica de San Salvador y de las instituciones eclesiásticas locales. La tradición medieval vinculó la Cámara Santa con un arca que contenía reliquias procedentes de Tierra Santa. Una narración transmitida por el obispo e historiador Pelayo de Oviedo presenta el arca como una obra relacionada con los discípulos de los apóstoles, trasladada desde Jerusalén a África y llevada después a la península Ibérica hasta llegar a Oviedo durante el reinado de Alfonso II. La historiografía distingue esta tradición literaria de los datos que pueden documentarse con seguridad.1

La asociación del sudario con el arca santa explica su lugar dentro del culto relicario de Oviedo, aunque la historia concreta de la pieza exige un análisis diferente del relato general sobre el arca. No todos los objetos contenidos en un relicario medieval poseen una documentación histórica idéntica ni una cadena de transmisión igualmente comprobable.

Tradición sobre su origen

La tradición cristiana sostiene que el sudario fue utilizado en Jerusalén para cubrir la cabeza de Jesús. Después de la destrucción de la ciudad y de las persecuciones que afectaron a las comunidades cristianas, el paño habría emprendido un largo itinerario hacia Occidente.

Las narraciones tradicionales suelen relacionar su traslado con Jerusalén, el norte de África, la península Ibérica y el reino asturiano. Algunas versiones incluyen estancias en distintos lugares de Hispania antes de su llegada a Oviedo. Sin embargo, estos relatos presentan diferencias de detalle y proceden, en buena medida, de tradiciones medievales elaboradas para explicar el origen de los tesoros sagrados.

Conviene distinguir tres niveles de afirmación:

  1. La existencia actual de un paño venerado en Oviedo, conservado bajo custodia eclesiástica.
  2. La tradición medieval que lo identifica con el sudario de Cristo.
  3. La demostración histórica y científica de que el paño perteneció efectivamente a Jesús de Nazaret.

El primer punto pertenece al ámbito material y documental contemporáneo. El segundo pertenece a la historia de la devoción y de la transmisión de las reliquias. El tercero permanece sujeto a discusión histórica y científica.

Cronología histórica

Jerusalén y los primeros siglos

La tradición sitúa el origen del sudario en Jerusalén, en el contexto de la muerte y sepultura de Jesús. Los Evangelios testimonian que José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo de Jesús, lo envolvió en un lienzo y lo depositó en un sepulcro. San Juan añade que Pedro encontró los lienzos y el sudario colocado aparte.

Estos pasajes fundamentan la posibilidad de que los primeros cristianos conservaran objetos relacionados con la sepultura de Cristo, pero no ofrecen una cadena histórica continua hasta Oviedo. El Nuevo Testamento tampoco proporciona el nombre, las dimensiones ni las características materiales de aquel sudario.

Durante los primeros siglos, la persecución y la movilidad de las comunidades cristianas favorecieron la transmisión de relatos sobre objetos procedentes de Jerusalén. La ausencia de documentación continua no permite convertir cada etapa tradicional en un hecho históricamente probado.

Tradición oriental y traslado a Occidente

La memoria de reliquias de la Pasión aparece en diversas tradiciones cristianas orientales. Con el paso del tiempo, algunos objetos llegaron a Occidente mediante donaciones, traslados monásticos, expediciones militares o intercambios entre sedes episcopales y autoridades políticas.

La tradición ovetense integró el sudario en un conjunto más amplio de reliquias atribuidas a Jerusalén. La Cámara Santa pasó así a desempeñar una función religiosa y simbólica semejante a la de otros grandes santuarios medievales, donde los fieles veneraban objetos vinculados a la vida de Cristo, de la Virgen y de los santos.

El reino de Asturias

La llegada del conjunto relicario a Oviedo suele relacionarse con Alfonso II el Casto, monarca que convirtió la ciudad en centro político del reino asturiano y promovió la renovación de la sede de San Salvador. La documentación medieval atribuye al entorno regio y episcopal la custodia y organización de las reliquias.

La tradición de Oviedo creció en importancia durante la Edad Media. El tesoro de la Cámara Santa atrajo peregrinos y reforzó la posición de la ciudad dentro de las rutas religiosas peninsulares. La devoción no dependía exclusivamente de la identificación individual de cada reliquia, sino también de la convicción de que el conjunto procedía de los lugares santos de Jerusalén.

La documentación medieval

La documentación medieval relativa a las reliquias de Oviedo posee valor para conocer el desarrollo del culto, la organización del tesoro catedralicio y la mentalidad religiosa de cada época. No toda referencia medieval equivale a una prueba material de origen. Los inventarios, relatos episcopales y ceremonias litúrgicas describen la veneración de los objetos, pero rara vez ofrecen una cadena de custodia completa desde el siglo I.

La historiografía moderna estudia estos testimonios atendiendo a su fecha, autor, finalidad, vocabulario y relación con otras fuentes. Un relato escrito varios siglos después de los acontecimientos puede conservar una tradición anterior, aunque también puede incorporar elementos simbólicos, legendarios o apologéticos.

Relación con el Evangelio según san Juan

La identificación del sudario de Oviedo con el paño mencionado en el Evangelio según san Juan depende de varios elementos:

  • la existencia de un paño funerario destinado a cubrir la cabeza;
  • la presencia de manchas que algunos especialistas interpretan como compatibles con sangre;
  • la posible correspondencia entre determinadas manchas del sudario y la posición de la cabeza de un crucificado;
  • la relación propuesta con la sábana de Turín;
  • la tradición de una procedencia oriental.

El Evangelio, sin embargo, no ofrece una descripción suficiente para verificar materialmente una reliquia concreta. La expresión evangélica sudarium no funciona como una ficha de identificación arqueológica. Por ello, la coincidencia entre un paño actual y el término empleado por san Juan solo puede constituir un elemento de plausibilidad, no una demostración concluyente.

Diferencia entre reliquia de contacto y reliquia de imagen

La distinción teológica entre reliquia de contacto y reliquia de imagen resulta esencial para comprender el sudario de Oviedo.

Reliquia de contacto

Una reliquia de contacto es un objeto que habría estado en contacto directo con Jesucristo, con la Virgen María o con un santo. La tela, el vestido, el instrumento de martirio o el paño funerario pertenecen a esta categoría cuando la tradición atribuye al objeto una relación física inmediata con la persona venerada.

El sudario ovetense, considerado desde la tradición que lo vincula a la sepultura de Cristo, sería una reliquia de contacto. No contiene una imagen producida con finalidad artística ni constituye por sí mismo un retrato. Su posible valor religioso depende de la relación histórica que se le atribuye con el cuerpo de Jesús.

La Iglesia distingue, además, entre las reliquias de los santos y los objetos relacionados con Cristo. La normativa contemporánea sobre reliquias regula especialmente los restos de los beatos y santos, así como los objetos que estuvieron en contacto con ellos. La Instrucción de la Santa Sede exige autenticidad acreditada por la autoridad eclesiástica competente, custodia adecuada y prevención de abusos.2

Reliquia de imagen

Una reliquia de imagen es una representación de una persona sagrada o de un acontecimiento santo. Puede tratarse de una pintura, una escultura, un icono, una estampa o una imagen producida de manera extraordinaria según una tradición devocional.

La sábana de Turín plantea una cuestión diferente porque presenta una figura humana visible. Algunos autores la consideran una reliquia de contacto con una imagen producida por el cuerpo; otros la interpretan como una imagen artística o como un objeto de origen discutido. El debate sobre Turín no puede trasladarse automáticamente al sudario de Oviedo, que no muestra una figura corporal completa.

La distinción evita una confusión frecuente: un paño con manchas no equivale a una imagen, y una imagen de Cristo no demuestra por sí misma que el tejido haya cubierto su cuerpo.

Estudios científicos y forenses

El sudario ha sido objeto de investigaciones de carácter médico, antropológico, químico y forense. Los estudios han examinado, entre otros aspectos:

  • la estructura y el tipo de tejido;
  • la naturaleza de las manchas;
  • la posible presencia de sangre;
  • la distribución de los fluidos;
  • las características anatómicas que podrían deducirse de las marcas;
  • la posible relación con un cuerpo que hubiera sufrido una crucifixión;
  • la conservación y las alteraciones producidas por el tiempo.

Algunos investigadores han defendido que las manchas resultan compatibles con la sangre y con las lesiones de una persona crucificada. Otros han cuestionado la interpretación de determinadas marcas, la calidad de las muestras, la contaminación posterior y la posibilidad de reconstruir una escena funeraria a partir de un tejido manipulado durante siglos.

Valor de los estudios forenses

Los estudios forenses pueden responder preguntas concretas sobre la materia:

  • ¿Qué fibras componen el paño?
  • ¿Qué sustancias aparecen en ellas?
  • ¿Qué tipo de manchas contiene?
  • ¿Qué procesos físicos o químicos pudieron producirlas?
  • ¿Resulta compatible la distribución de las manchas con una determinada posición corporal?

Estas respuestas poseen valor científico, pero no identifican por sí solas a la persona que estuvo en contacto con el tejido. La sangre humana, incluso cuando queda demostrada, no contiene necesariamente una identificación histórica de su propietario. La compatibilidad con una crucifixión tampoco prueba que el cadáver perteneciera a Jesucristo.

Autenticidad histórica

La autenticidad histórica requiere una cadena de custodia razonablemente continua, testimonios independientes, datación coherente, correspondencia con el contexto cultural y ausencia de explicaciones alternativas más probables. Una tradición piadosa puede conservar un recuerdo antiguo, pero la tradición por sí sola no sustituye la documentación.

En el caso del sudario de Oviedo, la investigación debe diferenciar:

  • la antigüedad del tejido;
  • la antigüedad de las manchas;
  • la fecha de la primera documentación fiable;
  • el itinerario atribuido al objeto;
  • la identificación con el sudario de los Evangelios;
  • la relación propuesta con la sábana de Turín.

Cada cuestión requiere pruebas propias. Una datación antigua no demuestra automáticamente un origen jerosolimitano; una procedencia oriental no demuestra automáticamente una relación con Jesús; y una coincidencia anatómica no demuestra una identidad personal.

Autenticidad dogmática

La autenticidad dogmática pertenece a un plano distinto. La Iglesia no enseña como verdad revelada que el sudario de Oviedo sea el paño que cubrió la cabeza de Jesús. La fe católica obliga a creer en la muerte, sepultura, resurrección y glorificación de Jesucristo, pero no exige aceptar la autenticidad de una reliquia concreta.

Por tanto, un católico puede venerar el sudario con legítima piedad y, al mismo tiempo, mantener una actitud prudente respecto de su identificación histórica. También puede considerar insuficientes las pruebas de autenticidad sin incurrir por ello en falta contra la fe.

La Iglesia exige que la veneración de las reliquias evite la superstición, el comercio ilícito y el fraude. La instrucción de la autoridad eclesiástica competente debe acompañar la exposición pública de una reliquia, y la conservación requiere medidas que protejan su integridad y dignidad.2

Comparación con la sábana de Turín

El sudario de Oviedo y la sábana de Turín comparten una tradición relacionada con la sepultura de Cristo, pero presentan diferencias materiales y devocionales fundamentales.

AspectoSudario de OviedoSábana de Turín
FormaPaño de dimensiones reducidasLienzo funerario de gran tamaño
Imagen corporalNo presenta una figura completa visiblePresenta imágenes frontal y dorsal
Función atribuidaCubrir la cabeza o el rostroEnvolver el cuerpo
Tipo de reliquia propuestoReliquia de contactoReliquia de contacto con imagen, según su interpretación
Lugar de veneraciónCámara Santa de OviedoCatedral de Turín
Relación con los EvangeliosVinculación con el sudario de Juan 20Vinculación con los lienzos funerarios de los relatos de la Pasión

La semejanza entre ciertos patrones de manchas ha llevado a algunos autores a proponer que ambos tejidos estuvieron relacionados con el mismo cadáver. Esta hipótesis no cuenta con una aceptación científica unánime. Además, cada reliquia posee una historia documental independiente.

La controversia histórica sobre la sábana de Turín muestra la necesidad de distinguir entre análisis físico y juicio de autenticidad. La Enciclopedia Católica recogía ya en el siglo XX la existencia de documentos medievales que atribuían a otra pieza una fabricación artística y advertía que las características visuales de una reliquia no bastan para resolver su origen.3

Veneración católica

La veneración de una reliquia no equivale a la adoración. La adoración, llamada latría, corresponde únicamente a Dios. Las reliquias reciben una veneración relativa porque remiten a Cristo, a la Virgen o a los santos y orientan la memoria de los fieles hacia la acción salvadora de Dios.

En el caso del sudario de Oviedo, la devoción cristiana no tiene como finalidad atribuir poderes mágicos al tejido. El objeto dirige la contemplación hacia:

  • la realidad de la muerte de Cristo;
  • la dignidad del cuerpo humano;
  • el misterio de la sepultura;
  • la solidaridad de Jesús con el sufrimiento humano;
  • la esperanza de la resurrección;
  • la continuidad entre la Pasión histórica y la fe de la Iglesia.

La veneración de reliquias debe excluir cualquier forma de superstición, comercio, coleccionismo desordenado o búsqueda de efectos automáticos. La Iglesia recomienda comprobar la autenticidad de las reliquias expuestas y retirar discretamente aquellas cuya autenticidad resulte dudosa. También rechaza la fragmentación abusiva y el tráfico de objetos sagrados.4

La tradición católica reconoce que los objetos relacionados con las personas santas pueden recibir una veneración subordinada a Dios. Entre ellos figuran las prendas, manuscritos, objetos personales y materiales que tocaron sus cuerpos o sepulcros.5

Significado espiritual

El sudario recuerda que el cristianismo no proclama una salvación puramente espiritual o simbólica. La fe católica anuncia que el Hijo de Dios asumió un cuerpo humano real, padeció, murió y fue sepultado. El paño, contemplado como reliquia de la Pasión, evoca precisamente la dimensión corporal de la entrega de Cristo.

La meditación sobre el sudario puede ayudar a comprender la solemnidad del Sábado Santo. Durante ese día, la Iglesia contempla a Cristo en el sepulcro y espera la proclamación de la resurrección. La meditación de Benedicto XVI ante la sábana de Turín presentó el lienzo como un icono del misterio del Sábado Santo y lo relacionó con el relato evangélico de la sepultura de Jesús. Aunque esa reflexión se refería a la reliquia de Turín, sus consideraciones sobre la Pasión, el sepulcro y la esperanza cristiana resultan aplicables a la contemplación espiritual del sudario ovetense.6

La reliquia no reemplaza la liturgia ni los sacramentos. Su función consiste en favorecer la memoria, la reverencia y la contemplación. La Eucaristía ocupa un lugar incomparable, porque en ella Cristo está presente sacramentalmente de manera única. Las reliquias, en cambio, remiten históricamente a personas u objetos vinculados con la historia de la salvación.

Prudencia ante las afirmaciones extraordinarias

La popularidad del sudario ha generado afirmaciones sobre su procedencia, sus propiedades y su relación con la sábana de Turín. Algunas pertenecen a la devoción; otras proceden de investigaciones científicas; otras responden a interpretaciones apologéticas o a hipótesis todavía discutidas.

Una aproximación católica equilibrada debe mantener simultáneamente varias convicciones:

  • La fe en Cristo no depende de la autenticidad de una reliquia.
  • La veneración legítima no autoriza a presentar hipótesis como dogmas.
  • La investigación científica merece respeto cuando utiliza métodos verificables.
  • Los resultados científicos requieren interpretación prudente.
  • La tradición piadosa debe distinguirse de la documentación histórica.
  • La autoridad eclesiástica debe proteger la reliquia y orientar su culto.

La Iglesia ha aplicado históricamente cautelas para evitar la exposición arbitraria y la venta de reliquias. La normativa tradicional exigía que los objetos antiguos permanecieran protegidos y que las reliquias recién descubiertas no recibieran culto público sin aprobación de la autoridad competente.7

Situación eclesial

La custodia del sudario corresponde a la Iglesia de Oviedo, dentro del marco de la veneración pública de las reliquias y de las normas eclesiásticas sobre autenticidad, conservación y culto. La autoridad eclesiástica puede reconocer una reliquia para el culto sin convertir su autenticidad histórica en verdad dogmática.

La certificación eclesiástica acredita que la Iglesia autoriza la custodia y veneración del objeto conforme a sus procedimientos. No equivale necesariamente a una demostración científica de que el tejido perteneció a Jesucristo. La Iglesia distingue entre la legitimidad del culto, la autenticidad material de la reliquia y la certeza histórica de su identificación.

La disciplina católica exige una vigilancia especial para evitar deterioros, falsificaciones y usos comerciales. Las reliquias deben conservarse en lugares seguros, con respeto a su carácter sagrado y con una presentación que conduzca a la fe, no a la curiosidad supersticiosa.2

Valor cultural y religioso en Asturias

El sudario forma parte de la identidad religiosa e histórica de Oviedo. Junto con la Cámara Santa y el resto del tesoro catedralicio, testimonia la importancia que las reliquias tuvieron en la formación espiritual, política y cultural del reino de Asturias.

La tradición ovetense relacionó la ciudad con Jerusalén y con la memoria de la Pasión. Esa relación contribuyó al desarrollo de peregrinaciones, ceremonias y expresiones artísticas. La Cámara Santa llegó a ser uno de los principales lugares de custodia relicaria de la España medieval.

El valor cultural del sudario no depende exclusivamente de la demostración de su origen en el siglo I. El objeto también posee valor como testimonio de la historia de la piedad cristiana, de la transmisión medieval de las reliquias y de la permanencia de la memoria de Cristo en la liturgia y en la vida de la Iglesia.

Valoración católica

El sudario de Oviedo puede venerarse con respeto como una reliquia tradicionalmente vinculada a la Pasión de Jesucristo. La devoción resulta compatible con la fe católica cuando conduce a Cristo y evita la superstición. La identificación histórica con el sudario evangélico permanece, sin embargo, en el ámbito de la investigación y de la valoración prudencial.

La Iglesia no fundamenta la resurrección en pruebas textiles ni en análisis forenses. La resurrección constituye el centro de la fe cristiana y procede del testimonio apostólico, de la Sagrada Escritura y de la Tradición viva de la Iglesia. El sudario puede ayudar a meditar sobre la muerte y sepultura de Jesús, pero no añade una nueva revelación ni determina la conciencia de los fieles.

La actitud más adecuada combina respeto religioso, rigor histórico y prudencia científica. El creyente puede contemplar el paño como signo de la Pasión, mientras reconoce que la santidad del misterio celebrado por la Iglesia no depende de la certeza material sobre una reliquia concreta.

Conclusión

El santo sudario de Oviedo ocupa un lugar destacado en la tradición relicaria española y en la devoción asturiana a la Pasión de Cristo. Su carácter propio corresponde al de una reliquia de contacto, no al de una imagen corporal como la asociada a la sábana de Turín. La tradición lo vincula con el paño mencionado por san Juan, pero la continuidad histórica desde Jerusalén hasta Oviedo no alcanza el mismo grado de certeza en todas sus etapas.

Los análisis forenses pueden estudiar su tejido, sus manchas y su compatibilidad con determinados acontecimientos, pero no pueden demostrar por sí solos la identidad de la persona que estuvo en contacto con él. La autenticidad de la reliquia pertenece a la investigación histórica y a la prudente valoración eclesial; la fe en la muerte y resurrección de Jesucristo pertenece al núcleo esencial del cristianismo. La veneración del sudario encuentra su sentido pleno cuando orienta la mirada hacia Cristo muerto, sepultado y resucitado.

Citas y referencias

  1. Diócesis de Oviedo, . Enciclopedia Católica, Diócesis de Oviedo (1913).
  2. Introducción, Dicasterio para las Causas de los Santos. Instrucción «Reliquias en la Iglesia: Autenticidad y Preservación», Introducción (2017). 2 3
  3. El Santo Sudario (de Turín), . Enciclopedia Católica, El Santo Sudario (de Turín) (1913).
  4. Parte II: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo VI: Veneración de los santos y beatos - Culto debido a los santos y a los beatos - Las reliquias de los santos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre Piedad Popular y la Liturgia: Principios y Directrices, 237 (2002).
  5. Parte II: Directrices para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo VI: Veneración de los santos y beatos - Culto debido a los santos y a los beatos - Las reliquias de los santos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directorio sobre Piedad Popular y la Liturgia: Principios y Directrices, 236 (2002).
  6. Visita pastoral a Turín: Veneración del Santo Sudario en la catedral de Turín - Meditación del Papa, Benedicto XVI. Visita pastoral a Turín: Veneración del Santo Sudario en la Catedral de Turín - Meditación del Santo Padre (2 de mayo de 2010), 1 (2010).
  7. La Trinidad, sacramentos, misión canónica, etc.* - Cap. LXII. Las reliquias de los santos, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes de la dogma católica (Enchiridion Symbolorum), 818 (1854).
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