María Teresa Ferragud aparece en el contexto del martirologio y del culto como beata mártir junto con sus cuatro hijas religiosas contemplativas. Los relatos hagiográficos la presentan como una mujer de avanzada edad que aceptó el desenlace de su causa de fe con serenidad.1,2
En el calendario propio asociado a este conjunto martirial, su memoria se vincula al 25 de octubre, liturgia conectada además con la fiesta de Cristo Rey, que en 1936 coincidió con el día del martirio.1,2


