Misiones
La Sociedad de María recibió desde sus primeros años una fuerte orientación misionera. En 1836, la Santa Sede confió a los maristas tareas de evangelización en Oceanía occidental. La misión comprendía territorios como Nueva Zelanda, Wallis, Tonga, Samoa, Fiji, Nueva Caledonia y otras islas del Pacífico.
Los primeros misioneros afrontaron grandes dificultades: largas distancias, ausencia de infraestructuras, diferencias lingüísticas, enfermedades y conflictos culturales. El beato Pedro Chanel, sacerdote marista, murió mártir en Futuna y fue reconocido como el primer mártir de Oceanía. Juan Pablo II lo recordó expresamente junto con la tradición martirial de los Hermanos Maristas.
La actividad marista en Oceanía combinó la predicación, la catequesis, la formación de catequistas, la atención sacramental y la creación de escuelas. En algunas misiones, los Padres Maristas colaboraron estrechamente con los Hermanos Maristas y con congregaciones femeninas dedicadas a la enseñanza.
Educación
La educación constituye una de las dimensiones históricas de la Familia Marista. Los Padres Maristas dirigieron colegios, seminarios y centros de formación, mientras que los Hermanos Maristas desarrollaron de manera particular la enseñanza primaria y secundaria.
La educación marista pretende formar integralmente a la persona. Incluye la instrucción académica, la educación moral, la catequesis, el acompañamiento personal y la preparación para el servicio a la sociedad.
Juan Pablo II consideró profética la intuición educativa de Champagnat, especialmente por su atención a los jóvenes de regiones desfavorecidas y por la colaboración entre hermanos, profesores laicos, familias y antiguos alumnos.
Parroquias y formación cristiana
La Sociedad de María también ejerce el ministerio parroquial y participa en la formación del clero y de los agentes pastorales. Su tradición misionera impulsa una pastoral orientada a comunidades con escasez de sacerdotes o con necesidad de una renovación evangelizadora.
La predicación de misiones populares, la dirección espiritual, la catequesis, la formación bíblica y el acompañamiento de jóvenes forman parte de las actividades desarrolladas históricamente por el instituto.