Estructura general
La Misa ambrosiana comparte con la Misa romana los elementos esenciales de toda celebración eucarística católica: liturgia de la Palabra, liturgia eucarística, plegaria eucarística y comunión. Sin embargo, organiza estos elementos mediante textos, cantos y secuencias ceremoniales propios.
Una estructura característica comprende:
La disposición concreta puede variar según el tiempo litúrgico, la solemnidad y las normas del libro litúrgico vigente. Por ello, ninguna diferencia aislada debe convertirse en una descripción absoluta de todas las celebraciones ambrosianas.
La liturgia de la Palabra
La liturgia ambrosiana concede un lugar especialmente significativo a la proclamación bíblica. En la tradición catedralicia, las lecturas podían proclamarse desde el gran ambón situado al norte del coro, mediante una procesión solemne. La tradición histórica también conoció bendiciones del lector y del diácono antes de sus respectivas proclamaciones.,
En determinadas fiestas de mártires, la primera lectura podía incluir el relato de la pasión del santo o de la santa. Después de la lectura apostólica aparecía el aleluya, y el Evangelio ocupaba el centro culminante de la proclamación. La antífona posterior al Evangelio acompañaba la preparación del altar y de los vasos sagrados.
Esta secuencia expresa una dinámica teológica precisa: la Iglesia escucha la Palabra, responde con la alabanza, recibe el Evangelio y prepara la mesa eucarística como culminación sacramental de la proclamación.
La liturgia eucarística
La tradición ambrosiana conserva diversas peculiaridades en la preparación de las ofrendas y en la plegaria eucarística. Históricamente, hombres y mujeres vinculados a la Scuola di Sant’Ambrogio participaban en la presentación del pan y del vino. También aparecen testimonios de procesiones ante el altar y de un lavado de manos silencioso antes de la consagración.
La liturgia ambrosiana utiliza el canon romano en una versión propia, junto con plegarias eucarísticas romanas incorporadas por la reforma litúrgica y otras plegarias propias del rito. Las plegarias ambrosianas quinta y sexta proceden de antiguos textos recuperados y no deben confundirse con el canon romano ambrosianizado ni con la plegaria transmitida en De sacramentis.,
La existencia de varias plegarias eucarísticas no afecta a la validez de la Eucaristía. La Iglesia reconoce la validez sacramental cuando la celebración respeta la materia, la forma, la intención y el ministro válidamente ordenado conforme a la disciplina de la Iglesia. El rito ambrosiano celebra la misma Eucaristía católica, aunque mediante una tradición litúrgica particular.
La fracción del pan y la comunión
La fracción del pan posee un acompañamiento propio: el confractatorium. Este canto cumple una función comparable a la del Agnus Dei del rito romano, aunque no constituye simplemente una traducción o una repetición del mismo texto. El canto acompaña el gesto ritual de partir el pan antes de la comunión.,
El transitorium acompaña la procesión de la comunión. Su carácter musical suele ser más sencillo que el de otros cantos ambrosianos, aunque forma parte del repertorio propio del rito.