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Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás es una advocación mariana vinculada a la ciudad argentina de San Nicolás de los Arroyos, en la provincia de Buenos Aires. Su origen se relaciona con las experiencias místicas atribuidas a Gladys Quiroga de Motta, iniciadas en 1983, y con el posterior desarrollo de un importante centro de peregrinación mariana. La advocación recibe su nombre del Rosario y del lugar donde nació la devoción; no debe confundirse con el título de la parroquia local dedicada a san Nicolás de Bari.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora del Rosario de San Nicolás
CategoríaTérmino
DescripciónAdvocación mariana surgida en San Nicolás de los Arroyos a partir de las apariciones privadas atribuidas a Gladys Quiroga de Motta en 1983, con un santuario y peregrinación anual
CiudadSan Nicolás de los Arroyos
Fecha25 de septiembre de 1983
Fecha de Celebración25 de septiembre
LugarSan Nicolás de los Arroyos
PaísArgentina
Personas relacionadasGladys Quiroga de Motta
TipoAdvocación mariana, Provincia de Buenos Aires

Tabla de contenido

Origen de la advocación

La devoción comenzó en San Nicolás de los Arroyos durante la década de 1980, en un contexto de renovación de la piedad mariana argentina. Gladys Quiroga de Motta, una mujer laica de la ciudad, manifestó haber recibido apariciones de la Virgen María bajo el título de Nuestra Señora del Rosario.

La primera experiencia tuvo lugar el 25 de septiembre de 1983, cuando Gladys afirmó haber visto a la Virgen María acompañada por el Niño Jesús. A partir de entonces, las experiencias místicas continuaron durante varios años y dieron lugar a mensajes, imágenes religiosas, peregrinaciones y a la construcción de un santuario.

El nombre completo de la advocación une tres elementos:

  • Nuestra Señora, expresión católica tradicional para honrar a la Virgen María.
  • Del Rosario, porque la figura mariana aparece vinculada a la oración del Santo Rosario.
  • De San Nicolás, por la ciudad argentina donde surgió la devoción.

La denominación geográfica no procede, por tanto, de una aparición ocurrida en la antigua ciudad de Mira, patria de san Nicolás de Bari, ni de una advocación histórica independiente originada en Europa. San Nicolás identifica el lugar argentino en el que nació y se desarrolló esta manifestación de piedad mariana.

San Nicolás de los Arroyos y la parroquia de san Nicolás de Bari

La ciudad de San Nicolás de los Arroyos posee una tradición religiosa anterior a las experiencias atribuidas a Gladys Quiroga de Motta. Su nombre civil y eclesiástico procede de san Nicolás de Bari, obispo del siglo IV venerado ampliamente en la Iglesia católica.

La parroquia histórica de la ciudad está dedicada a san Nicolás de Bari. Esta dedicación parroquial y la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás pertenecen a realidades distintas:

  • la parroquia recibe su título de un santo titular;
  • la advocación mariana incorpora el nombre de la ciudad como referencia geográfica;
  • el santuario mariano nació posteriormente alrededor de la devoción surgida en 1983.

La coincidencia del nombre «San Nicolás» puede originar confusión. Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás no significa «Nuestra Señora del Rosario de san Nicolás», como si san Nicolás fuese el origen de la advocación. La expresión significa, en sentido geográfico, Nuestra Señora del Rosario venerada en San Nicolás.

La distinción resulta especialmente necesaria para comprender la historia religiosa de la ciudad. La parroquia dedicada a san Nicolás de Bari forma parte de la estructura ordinaria de la Iglesia local; el santuario mariano constituye un lugar de peregrinación surgido a raíz de las experiencias sobrenaturales alegadas y de la recepción popular de esa devoción.

Las experiencias atribuidas a Gladys Quiroga de Motta

Gladys Quiroga de Motta declaró que la Virgen María se le habría manifestado con un aspecto juvenil, vestida de azul y blanco, y portando el Niño Jesús. En algunas experiencias, María aparecía con el Rosario en sus manos o exhortaba a rezarlo.

Los mensajes atribuidos a la Virgen insistían en temas propios de la espiritualidad católica:

La devoción no presenta a María como una figura separada de Cristo. El sentido católico del Rosario consiste precisamente en contemplar los misterios de la vida de Jesucristo con María. Una devoción mariana auténtica conduce a la fe en Cristo, a la escucha del Evangelio y a la participación en los sacramentos.

Los mensajes atribuidos a revelaciones privadas nunca pueden situarse al mismo nivel que la revelación pública contenida en la Sagrada Escritura y transmitida por la Tradición apostólica. La Iglesia enseña que la revelación definitiva de Dios culminó en Jesucristo. Las revelaciones privadas, incluso cuando reciben una valoración eclesial favorable, no añaden nuevas verdades necesarias para la salvación.

Cronología de los acontecimientos

1983: inicio de las experiencias

El 25 de septiembre de 1983, Gladys Quiroga de Motta afirmó haber tenido la primera aparición de la Virgen María. La experiencia habría ocurrido en su domicilio, en San Nicolás de los Arroyos.

Durante los meses siguientes, las experiencias continuaron. Gladys comenzó a recibir mensajes que impulsaban al rezo del Rosario y a la conversión. La noticia se difundió entre los habitantes de la ciudad y atrajo progresivamente la atención de sacerdotes y autoridades eclesiásticas.

1984: aparición de la imagen

En 1984, la vidente relacionó las apariciones con una imagen mariana conservada en la catedral de San Nicolás. La imagen representaba a la Virgen del Rosario y había permanecido durante años en un lugar poco visible del templo.

La identificación entre la imagen venerada y la figura descrita por Gladys contribuyó a consolidar la iconografía propia de la advocación. La imagen muestra a la Virgen María con el Niño Jesús y el Rosario, de acuerdo con el título mariano que dio nombre a la devoción.

Durante este periodo comenzaron las peregrinaciones y las reuniones de oración. La devoción adquirió una dimensión comunitaria que superó el ámbito privado de la vidente.

1985-1986: crecimiento de la peregrinación

La afluencia de fieles aumentó de manera notable. Los peregrinos acudían a San Nicolás para rezar, participar en la Eucaristía, recibir el sacramento de la Reconciliación y encomendar intenciones personales y familiares.

La autoridad diocesana permitió la atención pastoral de los peregrinos, aunque la acogida litúrgica de una devoción no equivale por sí misma a una declaración sobre el origen sobrenatural de las apariciones. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe recuerda que numerosos santuarios importantes de la Iglesia nacieron de formas de piedad popular sin que la autoridad eclesiástica hubiera declarado oficialmente sobrenaturales los acontecimientos iniciales.1

1987: elección del lugar del santuario

La devoción condujo a la elección de un terreno destinado a la construcción de un santuario. El lugar quedó asociado a la peregrinación anual y a la celebración de la fiesta de la advocación.

La construcción del templo respondió a una necesidad pastoral concreta: acoger a los peregrinos, ofrecer espacios para la oración y permitir la celebración ordenada de los sacramentos. En la tradición católica, un santuario no se reduce a un edificio monumental. Su finalidad consiste en favorecer el encuentro con Dios mediante la proclamación de la Palabra, la Eucaristía, la Reconciliación y las obras de caridad.2

1990: consolidación del calendario devocional

La práctica devocional estableció el 25 de septiembre como fecha principal de peregrinación y conmemoración. La fecha recuerda el inicio de las experiencias atribuidas a Gladys y reúne anualmente a numerosos fieles.

La Iglesia diferencia entre una celebración litúrgica universal y una fecha propia de la piedad popular local. El aniversario de una aparición no forma automáticamente parte del calendario litúrgico romano ni obliga a todos los católicos a rendir culto a esa advocación.

Décadas posteriores: expansión del santuario

Durante las décadas siguientes, San Nicolás se convirtió en uno de los principales centros marianos de Argentina. La peregrinación recibió grupos procedentes de distintas diócesis argentinas y de otros países.

La expansión de la devoción produjo asociaciones de peregrinos, grupos de oración, publicaciones, cantos y diversas formas de apostolado. La vitalidad de un santuario puede favorecer la evangelización cuando conduce a una vida cristiana más profunda y no queda reducida a la búsqueda de favores extraordinarios. El papa Francisco describió los santuarios como lugares privilegiados para la oración, la conversión y la evangelización.2

Discernimiento de la Iglesia

Competencia del obispo diocesano

El discernimiento inicial corresponde al obispo de la diócesis donde acontecen los fenómenos. El obispo debe examinar el caso en diálogo con la conferencia episcopal y presentar su juicio al Dicasterio para la Doctrina de la Fe cuando la normativa lo exige. La responsabilidad incluye también valorar la conveniencia de promover una devoción vinculada al fenómeno.3

Este proceso no consiste en una simple encuesta sobre la popularidad de una devoción. La investigación debe considerar, entre otros aspectos:

  • la credibilidad y equilibrio de la persona vidente;
  • el contenido teológico y moral de los mensajes;
  • la ausencia de errores doctrinales graves;
  • la relación del fenómeno con la liturgia y los sacramentos;
  • los frutos espirituales;
  • la posible existencia de intereses económicos, psicológicos o sociales;
  • la presencia de engaño, manipulación o búsqueda de notoriedad;
  • la eventual aparición de fenómenos extraordinarios asociados.

La Iglesia también examina los frutos pastorales. La oración, la conversión, la reconciliación sacramental, la caridad y la fidelidad a la Iglesia constituyen signos positivos. Por el contrario, el fanatismo, la desobediencia eclesial, la explotación económica, la exaltación de una persona o la difusión de mensajes contrarios a la fe constituyen elementos negativos.

Discernimiento espiritual y prudencia

El discernimiento católico requiere oración y examen. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe recuerda que la Iglesia debe «probarlo todo» y conservar lo bueno, mediante un discernimiento cultivado en la oración.4

La autoridad eclesial tampoco tiene que escoger siempre entre dos explicaciones extremas: declarar que cada detalle procede directamente de Dios o rechazar todo el fenómeno como fraude. Una experiencia que una persona interpreta como visión puede contener una auténtica acción de la gracia junto con elementos humanos, recuerdos, deseos o errores de percepción.1

La normativa promulgada en 2024 modificó el modo de expresar el juicio eclesial sobre fenómenos sobrenaturales. Una declaración favorable, incluido un nihil obstat, no convierte el fenómeno en objeto de fe divina ni obliga a los fieles a aceptarlo. El Dicasterio afirma expresamente que los fieles no tienen obligación de prestar asentimiento de fe a tales fenómenos.5

Situación eclesial de la devoción

La devoción a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás recibió durante años acompañamiento pastoral por parte de la Iglesia local y desarrolló una vida de peregrinación estable. El reconocimiento pastoral de un santuario, la autorización de celebraciones religiosas o la presencia de sacerdotes no equivalen automáticamente a la canonización de los mensajes ni a una obligación de creer en las apariciones.

La Iglesia puede permitir y acompañar una devoción porque encuentra en ella frutos espirituales, aunque mantenga una prudente distinción entre:

  • la fe católica obligatoria;
  • la veneración legítima de una imagen;
  • la piedad popular;
  • la aceptación prudencial de una revelación privada;
  • la declaración formal sobre el origen sobrenatural de un fenómeno.

Esta distinción protege tanto la fe de los peregrinos como la autoridad de la Iglesia. Un fiel puede rezar el Rosario, venerar una imagen mariana y peregrinar al santuario sin considerar las apariciones una verdad de fe.

El santuario de San Nicolás

El santuario dedicado a Nuestra Señora del Rosario nació para atender la afluencia de peregrinos y proporcionar un lugar estable de culto. Su arquitectura y su ubicación expresan la centralidad de la advocación en la vida religiosa de la ciudad.

El santuario cumple varias funciones:

  • acoge la celebración de la Eucaristía;
  • ofrece confesiones y acompañamiento pastoral;
  • organiza peregrinaciones;
  • promueve el rezo del Rosario;
  • custodia la imagen mariana;
  • recibe exvotos y testimonios de gratitud;
  • favorece encuentros de oración y catequesis;
  • articula la devoción popular con la vida ordinaria de las parroquias.

La peregrinación cristiana no consiste únicamente en desplazarse hasta un lugar sagrado. Representa una profesión pública de fe y una búsqueda de la cercanía de Dios. La contemplación de una imagen puede suscitar confianza, pero la gracia procede de Dios y no de la materia de la imagen.2

La vida del santuario debe mantener una relación estrecha con las parroquias. El peregrino no recibe una espiritualidad aislada de la comunidad cristiana, sino una ayuda para volver a su familia, a su parroquia y a sus responsabilidades con una fe renovada. La normativa y la reflexión pastoral sobre los santuarios presentan precisamente esta relación entre peregrinación, conversión y vida cotidiana.6

Iconografía

La imagen de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás representa a la Virgen María con el Niño Jesús. Ambos aparecen asociados al Rosario, que ocupa un lugar central en la iconografía y en la espiritualidad de la advocación.

La imagen cumple una función catequética. María aparece como Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, siempre orientada hacia su Hijo. El Rosario no constituye un objeto mágico ni un amuleto protector: ayuda a meditar los misterios de Cristo mediante la repetición orante del padrenuestro, el avemaría y el gloria.

La veneración de la imagen no equivale a adorar una criatura. La Iglesia distingue entre:

  • adoración, que corresponde únicamente a Dios;
  • veneración, que los fieles tributan a los santos;
  • veneración singular de María, por su condición de Madre de Dios y criatura plenamente redimida.

La imagen dirige la mirada hacia la persona representada y, en el caso de la Virgen, hacia Jesucristo. Por este motivo, toda devoción mariana auténtica conserva una orientación cristocéntrica.

Espiritualidad del Rosario

El Rosario constituye el núcleo de la devoción. Su estructura permite recorrer los principales misterios de la vida de Jesús:

La oración mariana no pretende sustituir la liturgia. La Eucaristía ocupa el centro de la vida cristiana, mientras que el Rosario ayuda a preparar, prolongar y asimilar la contemplación del misterio celebrado en la liturgia.

La espiritualidad de San Nicolás invita especialmente a:

  • rezar el Rosario con atención;
  • leer el Evangelio;
  • acudir a la confesión;
  • participar en la Santa Misa;
  • practicar la caridad;
  • pedir la paz en las familias;
  • sostener la vida cristiana en tiempos de sufrimiento;
  • confiar en la intercesión de María sin atribuirle poderes divinos.

Milagros y testimonios de curación

Numerosos peregrinos han relacionado su visita al santuario con favores recibidos, conversiones, reconciliaciones familiares o mejorías de salud. La Iglesia acoge con respeto los testimonios personales, pero distingue entre una gracia espiritual, una recuperación médicamente inexplicada y un milagro reconocido formalmente.

La declaración de un milagro exige una investigación rigurosa. En una causa distinta vinculada a San Nicolás de los Arroyos, la Santa Sede describió un procedimiento que incluyó una investigación diocesana, el examen de un consejo médico, la valoración de consultores teológicos y la aprobación posterior de las autoridades competentes.7

Este procedimiento ilustra la prudencia habitual de la Iglesia, aunque no convierte automáticamente todos los testimonios asociados al santuario en milagros reconocidos. La fe católica no depende de la comprobación de curaciones extraordinarias. La conversión, la esperanza, la caridad y la fidelidad a Cristo constituyen frutos espirituales más profundos que cualquier beneficio temporal.

Significado pastoral

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás ocupa un lugar destacado dentro de la religiosidad popular argentina. La devoción ha permitido que numerosas personas se acerquen a la oración, a los sacramentos y a la vida eclesial.

La piedad popular puede expresar de forma sencilla la fe de un pueblo. El santuario ofrece un espacio para el silencio, la súplica, la acción de gracias y la renovación espiritual. La peregrinación también puede convertirse en una oportunidad misionera cuando conduce a la escucha de la Palabra de Dios, a la celebración sacramental y al servicio de los pobres.

La autoridad pastoral debe acompañar estas expresiones con catequesis y prudencia. La devoción necesita evitar varios riesgos:

  • convertir los mensajes privados en una nueva doctrina;
  • presentar predicciones como certezas;
  • atribuir poderes mágicos a la imagen;
  • reducir la fe a peticiones de favores;
  • identificar la pertenencia a la Iglesia con la aceptación de una aparición;
  • sustituir la Misa por actos devocionales;
  • explotar económicamente la confianza de los peregrinos;
  • crear una espiritualidad separada del obispo y de la comunidad eclesial.

Lugar dentro de la devoción mariana católica

La advocación pertenece a la amplia tradición de títulos marianos relacionados con el Rosario. Comparte con otras advocaciones rosarianas la contemplación de Cristo, la intercesión de María y la llamada a la conversión.

Su rasgo propio procede del lugar de origen y de la historia particular de la comunidad de San Nicolás. La ciudad no recibe su identidad mariana únicamente de una parroquia dedicada a san Nicolás de Bari, sino de una devoción posterior que adquirió dimensión nacional mediante las peregrinaciones y la construcción del santuario.

La Iglesia reconoce que muchos santuarios forman parte de la memoria religiosa de familias y pueblos enteros. También reconoce que la afluencia de peregrinos y la oración sencilla pueden constituir una oportunidad privilegiada para la evangelización.2

Práctica devocional

Los peregrinos suelen honrar a Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás mediante:

  • el rezo individual o comunitario del Rosario;
  • la participación en la Santa Misa;
  • la confesión sacramental;
  • la lectura de la Biblia;
  • la consagración personal a la Virgen;
  • la ofrenda de velas y flores;
  • la presentación de exvotos;
  • la peregrinación penitencial;
  • la oración por los enfermos y las familias;
  • la acción de gracias por los favores recibidos.

Estas prácticas adquieren valor cristiano cuando expresan una fe viva y conducen a una relación más profunda con Jesucristo. La peregrinación no actúa como un mecanismo automático para obtener lo pedido. El cristiano presenta sus necesidades a Dios y acepta su voluntad, confiando en la intercesión maternal de María.

Fiesta y peregrinación

El 25 de septiembre constituye la principal fecha devocional de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás. En torno a ese día, los peregrinos participan en celebraciones religiosas y actos de oración.

La fecha tiene carácter propio de la devoción local. No debe confundirse con la memoria litúrgica de Nuestra Señora del Rosario, que la Iglesia celebra el 7 de octubre, ni con la fiesta de san Nicolás de Bari, que corresponde al 6 de diciembre.

La conmemoración anual recuerda el inicio de la historia de la advocación y renueva la identidad espiritual del santuario. Su contenido debe permanecer unido a la celebración de los sacramentos y a la proclamación del Evangelio.

Valoración católica

La Iglesia permite a los fieles acercarse con respeto a la devoción, rezar el Rosario y peregrinar al santuario, siempre dentro de la comunión eclesial y sin convertir las apariciones en una obligación de fe.

El criterio decisivo no consiste en la cantidad de peregrinos ni en la espectacularidad de los fenómenos, sino en la conformidad con el Evangelio y en los frutos cristianos. La devoción merece acompañamiento cuando impulsa a amar a Dios, recibir los sacramentos, obedecer a la Iglesia, practicar la caridad y vivir con mayor fidelidad el Evangelio.

La doctrina católica enseña que ningún fenómeno privado puede corregir, completar o reemplazar la revelación definitiva realizada en Jesucristo. Incluso un reconocimiento eclesial favorable de un fenómeno sobrenatural no impone un asentimiento de fe divina a los fieles.5

Conclusión

Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás es una advocación mariana argentina nacida en San Nicolás de los Arroyos a partir de las experiencias atribuidas a Gladys Quiroga de Motta desde 1983. El santuario vinculado a ella se convirtió en un centro nacional de peregrinación, oración y devoción mariana.

La advocación debe distinguirse de la parroquia dedicada a san Nicolás de Bari: la parroquia explica el nombre religioso de la ciudad, mientras que el título mariano identifica una devoción posterior surgida en ese territorio. Su valor pastoral depende de que el Rosario conduzca a Cristo, de que la peregrinación favorezca la conversión y de que toda manifestación extraordinaria permanezca sometida al discernimiento de la Iglesia.

Citas y referencias

  1. Presentación - Escuchar al espíritu que obra en la gente fiel de Dios - Prefacio, Dicitaduría de la Doctrina de la Fe. Normas para Proceder en el Discernimiento de Supuestos Fenómenos Sobrenaturales, Presentación (2024). 2
  2. Papa Francisco. Sanctuarium in Ecclesia: transferencia de competencias de los santuarios al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, 1 (2017). 2 3 4
  3. II. Procedimientos a seguir - A. Normas sustantivas, Dicitaduría de la Doctrina de la Fe. Normas para Proceder en el Discernimiento de Supuestos Fenómenos Sobrenaturales, Art. 1 (2024).
  4. Introducción, Dicitaduría de la Doctrina de la Fe. Normas para Proceder en el Discernimiento de Supuestos Fenómenos Sobrenaturales, 9 (2024).
  5. I. Directrices generales - A. La naturaleza del discernimiento, Dicitaduría de la Doctrina de la Fe. Normas para Proceder en el Discernimiento de Supuestos Fenómenos Sobrenaturales, 12 (2024). 2
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 4, 2017, 4 (2017).
  7. Sancti Nicolai de los arroyos, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: número 1, enero, 2013, 59 (2013).
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