La expresión Misa votiva procede del latín Missa votiva, relacionado con votum, que significa voto, deseo, súplica o intención religiosa. En la liturgia romana, designa una Misa cuyo formulario no corresponde necesariamente a la celebración asignada al día, sino que responde a una determinada devoción o necesidad pastoral.
La Ordenación General del Misal Romano incluye las Misas votivas dentro de las «Misas y oraciones para diversas circunstancias y Misas de difuntos». Autoriza las Misas votivas de los misterios del Señor, de la Bienaventurada Virgen María, de los ángeles, de un santo concreto o de todos los santos, especialmente durante los días laborables del tiempo ordinario.1
La Misa votiva no constituye una celebración privada desvinculada de la liturgia de la Iglesia. Aunque el sacerdote pueda elegir un formulario permitido, la celebración sigue siendo la acción litúrgica de toda la Iglesia y debe respetar el calendario, las normas de precedencia y las condiciones pastorales establecidas por el Misal Romano.

