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Canon de la Misa

El Canon de la Misa, denominado actualmente Plegaria Eucarística I o Canon Romano, constituye el núcleo tradicional de la celebración eucarística en el rito romano. La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II conservó esta plegaria y añadió otras Plegarias Eucarísticas, de modo que la liturgia romana contemporánea no emplea exclusivamente el Canon Romano.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCanon de la Misa
CategoríaObra
DescripciónOración central de la Misa que reúne acción de gracias, invocación del Espíritu Santo, relato de la institución, memorial, oblación e intercesiones. Núcleo tradicional de la celebración eucarística del rito romano, también llamado Plegaria Eucarística I o Canon Romano. Parte fija y solemne de la Misa que comprende la gran oración sacerdotal sobre las ofrendas, la consagración, la oblación y las intercesiones
Autoridad EclesiásticaSanta Sede (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos).
Contexto HistóricoConservado después del Concilio Vaticano II; su forma actual se consolidó en el Misal de San Pío V (1570) y se mantuvo en la reforma litúrgica del siglo XX.
Importancia EclesialConsiderada el centro y la cumbre de toda la celebración eucarística, expresando la presencia real de Cristo y la unidad de la Iglesia.
TipoOración, Plegaria Eucarística I, Canon Romano, Oración Eucarística
Uso LitúrgicoCelebración de la Misa en el rito romano (forma ordinaria y extraordinaria).

Tabla de contenido

Definición y significado

La palabra canon procede del griego kanón, «regla» o «norma». En la liturgia romana designó históricamente la parte fija y solemne de la Misa que comprende la gran oración sacerdotal sobre las ofrendas, la consagración, la oblación y las intercesiones.

El nombre «Canon de la Misa» resulta especialmente propio del uso anterior a la reforma litúrgica del siglo XX, cuando esta plegaria constituía prácticamente la única oración eucarística del rito romano. El Misal Romano promulgado después del Concilio Vaticano II conserva su denominación tradicional bajo el título Plegaria Eucarística I.

La Ordenación General del Misal Romano llama a la Plegaria Eucarística «centro y cumbre de toda la celebración». El sacerdote la dirige al Padre por Cristo en el Espíritu Santo, uniendo a toda la asamblea en la acción de gracias y en la ofrenda del sacrificio.1

La Plegaria Eucarística en la teología católica

Acción de gracias y santificación

La Plegaria Eucarística posee una doble dimensión inseparable:

  • Eucarística, porque proclama la acción de gracias de la Iglesia por las obras de Dios.
  • Sacrificial y santificadora, porque pide al Padre que acepte y santifique las ofrendas, que se convierten sacramentalmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La asamblea no contempla la plegaria como una oración privada del sacerdote. Toda la comunidad participa en ella mediante la escucha reverente, las respuestas, las aclamaciones y el Amén final. La Ordenación General pide que los fieles la escuchen con silencio y reverencia, pues el sacerdote ora en nombre de toda la comunidad.1

La doctrina del Concilio Vaticano II

La Constitución Sacrosanctum Concilium presenta la liturgia como acción de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia. Dentro de esa acción, la Plegaria Eucarística actualiza sacramentalmente el misterio pascual de Jesucristo: su pasión, muerte, resurrección y ascensión.

La plegaria no constituye una simple narración de la Última Cena. Mediante la acción litúrgica, la Iglesia obedece el mandato de Cristo: «Haced esto en conmemoración mía». La anamnesis-memorial eficaz- recuerda la obra salvadora y la hace sacramentalmente presente para la Iglesia.

La estructura teológica de toda Plegaria Eucarística comprende normalmente:

  1. Acción de gracias.
  2. Aclamación del Santo.
  3. Epíclesis o invocación del Espíritu Santo.
  4. Relato de la institución y consagración.
  5. Anamnesis o memorial.
  6. Oblación.
  7. Intercesiones.
  8. Doxología final.

Esta estructura aparece descrita en la tradición litúrgica romana y en la Ordenación General del Misal Romano.2

La epíclesis pide al Espíritu Santo que santifique los dones de pan y vino. El relato de la institución proclama las palabras y acciones de Cristo en la Última Cena. Ambos momentos forman una unidad: la Iglesia invoca al Espíritu para que los dones ofrecidos se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Víctima que los fieles reciben para su salvación.2

Estructura del Canon Romano

El Canon Romano posee una composición compleja, formada por acciones de gracias, peticiones, conmemoraciones de santos, súplicas por los vivos y oraciones por los difuntos.

Diálogo inicial y prefacio

La Plegaria Eucarística comienza con el diálogo entre el sacerdote y el pueblo:

  • «El Señor esté con vosotros».
  • «Y con tu espíritu».
  • «Levantemos el corazón».
  • «Lo tenemos levantado hacia el Señor».
  • «Demos gracias al Señor, nuestro Dios».
  • «Es justo y necesario».

El sacerdote pronuncia después el prefacio propio del día o del tiempo litúrgico. El prefacio conduce a la aclamación del Santo, mediante la cual la Iglesia terrena se une a la alabanza de los ángeles y de los santos.

Te igitur

El Canon Romano continúa con la petición:

«Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro».

La oración ofrece el sacrificio por la Iglesia, pide su paz, unidad y protección, y menciona al papa, al obispo diocesano y a quienes custodian la fe católica transmitida por los apóstoles.3

El sacerdote presenta así la Eucaristía en comunión con toda la Iglesia. La mención del papa y del obispo manifiesta la naturaleza visible y jerárquica de la comunión eclesial.

Memento, Domine

El sacerdote recuerda a los fieles por quienes ofrece la celebración. La oración incluye a los presentes y a todos aquellos que participan en la Misa con fe y devoción.

Esta conmemoración expresa que la Eucaristía posee una dimensión universal. Cada celebración pertenece a toda la Iglesia, aunque tenga lugar en una comunidad concreta.

Communicantes

El Canon Romano menciona a la Virgen María, a san José, a los apóstoles y a numerosos mártires de la Iglesia primitiva. La Iglesia peregrina celebra unida a la Iglesia celestial.

La invocación de los santos no pretende añadir mediadores al único mediador, Jesucristo. La Iglesia pide la intercesión de aquellos que viven ya en la gloria de Dios y reconoce que la Eucaristía une a la comunidad terrena con la asamblea celestial.

Hanc igitur

Esta oración pide a Dios que acepte la ofrenda y conceda a la Iglesia paz, protección y unidad. En determinadas celebraciones, el Misal permite emplear textos propios, especialmente en la Vigilia Pascual, durante la iniciación cristiana y en algunas circunstancias particulares.

En la concelebración, el celebrante principal pronuncia esta oración con las manos extendidas.4

Quam oblationem

El sacerdote pide que Dios bendiga la ofrenda para que llegue a ser:

«Cuerpo y Sangre de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor».

Esta súplica prepara inmediatamente el relato de la institución. En el Canon Romano, la epíclesis aparece integrada en la propia trama de la plegaria, antes de las palabras de la consagración.

Relato de la institución y consagración

El sacerdote recuerda la institución de la Eucaristía en la noche en que Cristo fue entregado. Toma el pan, da gracias, lo parte y pronuncia las palabras del Señor. Después toma el cáliz y proclama las palabras relativas a la Sangre de Cristo, «sangre de la alianza nueva y eterna», derramada «por muchos para el perdón de los pecados».

La Iglesia enseña que, mediante las palabras y acciones sacramentales de Cristo pronunciadas por el sacerdote, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor. La presencia de Cristo resulta verdadera, real y sustancial.

El sacerdote muestra la hostia consagrada y el cáliz al pueblo, y realiza después la genuflexión en adoración. En la concelebración, todos los concelebrantes pronuncian conjuntamente el relato de la institución, mientras el celebrante principal realiza los gestos litúrgicos previstos.5

Mysterium fidei

Después de la consagración, el sacerdote introduce la aclamación:

«Éste es el Sacramento de nuestra fe».

El pueblo responde con una de las fórmulas aprobadas, proclamando la muerte del Señor, su resurrección y su venida gloriosa.

La aclamación pertenece a la asamblea. Su contenido posee carácter anamnético, porque proclama el misterio pascual que la Iglesia celebra y espera en su consumación definitiva.6

Unde et memores

La Iglesia obedece el mandato de Cristo y celebra el memorial de su pasión gloriosa, resurrección de entre los muertos y ascensión a los cielos. El memorial litúrgico no equivale a un recuerdo meramente psicológico: hace presente sacramentalmente el único sacrificio de Cristo.

La Eucaristía no repite el sacrificio del Calvario. Presenta sacramentalmente el mismo sacrificio de Cristo, que vive eternamente ante el Padre.

Supra quae

El Canon Romano recuerda los sacrificios de Abel, Abrahán y Melquisedec. Estas figuras bíblicas anticipan la ofrenda perfecta de Cristo:

La Iglesia interpreta estas ofrendas como prefiguraciones del sacrificio eucarístico.

Supplices te rogamus

Esta súplica pide que el sacrificio llegue ante el altar celestial de Dios. El lenguaje litúrgico expresa la comunión entre el altar visible y la liturgia celestial.

La oración no implica que Cristo necesite abandonar el cielo para volver a sacrificarse. La liturgia participa sacramentalmente en la única ofrenda eterna del Señor resucitado.

Conmemoración de los difuntos

El Canon Romano pide por los fieles difuntos:

«Acuérdate también, Señor, de tus hijos, que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz».

La Iglesia ofrece sufragios por quienes murieron en la amistad de Dios y todavía necesitan purificación. Esta oración manifiesta la comunión de los santos: los vivos pueden interceder por los difuntos y ofrecer por ellos la Eucaristía.

Nobis quoque peccatoribus

El sacerdote pide también la gracia de participar en la comunión de los santos, reconociendo humildemente la condición pecadora de los miembros de la Iglesia. El Canon menciona a san Juan Bautista, san Esteban, san Bernabé, san Ignacio de Antioquía, san Alejandro, san Marcelino, san Pedro, santa Felicidad, santa Perpetua, santa Águeda, santa Lucía, santa Inés, santa Cecilia y santa Anastasia.

La enumeración enlaza la Iglesia peregrina con los mártires que dieron testimonio de Cristo. La santidad cristiana aparece como don de la gracia y como camino hacia la plena comunión con Dios.

En la concelebración, la conmemoración de los difuntos y la oración Nobis quoque peccatoribus pueden asignarse a uno de los concelebrantes, que las pronuncia solo y con las manos extendidas.7

Per quem haec omnia

El sacerdote reconoce que todos los bienes proceden de Dios. La alabanza enlaza la Eucaristía con la providencia divina y con la santificación de la creación.

Doxología final

El Canon concluye con la doxología:

«Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos».

El pueblo responde: «Amén».

Este Amén recibe tradicionalmente el nombre de Amén solemne o Amén de la asamblea. La respuesta ratifica la oración sacerdotal y expresa la participación de todo el pueblo en la ofrenda de Cristo.

El Canon Romano y las demás Plegarias Eucarísticas

El Misal Romano actual contiene varias Plegarias Eucarísticas. La Plegaria Eucarística I conserva el antiguo Canon Romano; las Plegarias Eucarísticas II, III y IV poseen formulaciones y tradiciones distintas.

Plegaria Eucarística I

La Plegaria Eucarística I es el Canon Romano. Presenta una forma solemne, amplia y profundamente vinculada a la tradición litúrgica de Roma. Incluye dos largas listas de santos y numerosas intercesiones.

Plegaria Eucarística II

La Plegaria Eucarística II es más breve. Su estructura guarda relación con antiguas tradiciones anafóricas, especialmente con la tradición atribuida a san Hipólito de Roma.

Por su extensión y claridad, suele emplearse en celebraciones ordinarias, aunque el sacerdote debe elegirla conforme a las rúbricas del Misal y no únicamente por preferencias personales.

Plegaria Eucarística III

La Plegaria Eucarística III presenta una composición moderna dentro de la tradición romana. Permite utilizar prefacios variables y desarrolla con equilibrio la acción de gracias, la oblación, las intercesiones y la unidad de la Iglesia.

Plegaria Eucarística IV

La Plegaria Eucarística IV ofrece una amplia síntesis de la historia de la salvación. Su prefacio forma parte inseparable de la propia plegaria, por lo que no admite la sustitución ordinaria por cualquier otro prefacio.

La tradición litúrgica identifica estas cuatro plegarias como un repertorio unitario: el Canon Romano, una plegaria breve vinculada a la tradición de san Hipólito, una composición de extensión media y una plegaria inspirada en la tradición antioquena oriental.8

El Misal incorpora además Plegarias Eucarísticas para diversas necesidades, para la reconciliación y para las Misas con niños, junto con otros formularios aprobados por la autoridad competente.9

Ningún sacerdote puede componer por iniciativa propia una Plegaria Eucarística ni modificar sustancialmente los textos aprobados. La Iglesia reserva la aprobación de nuevas plegarias a la Santa Sede y exige que cada formulario respete sus rúbricas.10

Desarrollo histórico

Orígenes antiguos

La estructura de la Plegaria Eucarística procede de la tradición apostólica y de las antiguas anáforas cristianas. Desde los primeros siglos, la celebración incluía acción de gracias, invocación del Espíritu Santo, relato de la institución, memorial, ofrenda e intercesiones.

El Canon Romano no apareció de una sola vez. Su forma actual fue consolidándose mediante la incorporación progresiva de textos, nombres de santos y fórmulas intercesoras.

Consolidación del Canon Romano

Durante la antigüedad tardía y la Edad Media, el Canon Romano adquirió una posición central en la liturgia de Roma. La tradición medieval desarrolló numerosas rúbricas, gestos y silencios en torno a sus oraciones.

El Misal de san Pío V, promulgado en 1570, fijó para el rito romano una forma litúrgica que mantuvo el Canon Romano como única plegaria eucarística ordinaria. Las reformas posteriores conservaron el texto fundamental, aunque modificaron determinados gestos, silencios y rúbricas.

Reforma litúrgica del siglo XX

La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II amplió el repertorio de Plegarias Eucarísticas. La reforma no eliminó el Canon Romano: lo identificó como Plegaria Eucarística I y lo situó junto a otros formularios legítimamente aprobados.

La multiplicación de plegarias permitió expresar con mayor amplitud diversos aspectos de la tradición eucarística, sin alterar la doctrina católica sobre el sacrificio de Cristo, la presencia real y la acción santificadora del Espíritu Santo.

Diferencia entre el uso actual y el Misal Romano de 1962

La forma ordinaria

La expresión «forma ordinaria» designó durante un tiempo la celebración del rito romano según el Misal Romano promulgado por san Pablo VI en 1969 y sus ediciones posteriores. En este ámbito, el Canon Romano aparece como Plegaria Eucarística I, junto con las Plegarias Eucarísticas II, III y IV y otros formularios aprobados.

La celebración ordinaria utiliza las lenguas aprobadas por la autoridad eclesiástica, permite una participación vocal más amplia de la asamblea y sigue las rúbricas de la edición vigente del Misal Romano.

La forma extraordinaria

La expresión «forma extraordinaria» identificó la celebración según el Misal Romano de 1962. En ese Misal, el Canon Romano continúa siendo el Canon de la Misa y ocupa una posición fija dentro del Ordinario.

Sus rúbricas regulan con mayor detalle determinados silencios, gestos, inclinaciones, genuflexiones, signos de la cruz y modo de pronunciar las oraciones. El celebrante recita tradicionalmente el Canon en voz baja, aunque las normas litúrgicas posteriores introdujeron algunas adaptaciones para las Misas con pueblo.

La Santa Sede aprobó en 2020 siete prefacios para el uso del Misal de 1962, conforme a sus rúbricas, con el propósito de enriquecer la celebración de esa forma litúrgica.11

Diferencias que no deben confundirse

Las diferencias entre el Misal vigente y el Misal de 1962 afectan principalmente a:

  • El repertorio de Plegarias Eucarísticas.
  • El idioma litúrgico.
  • La audibilidad del Canon.
  • Los gestos del sacerdote.
  • La orientación y participación ritual.
  • El calendario y los formularios propios.
  • Las normas sobre prefacios y celebraciones particulares.

Estas diferencias no significan dos doctrinas eucarísticas distintas. Ambos usos proclaman la presencia real de Cristo, el carácter sacrificial de la Misa y la acción sacerdotal de Jesucristo, único mediador entre Dios y los hombres.

Tampoco conviene trasladar automáticamente las rúbricas de un Misal al otro. Por ejemplo, las normas sobre los signos de la cruz, los besos del altar, la unión de los dedos después de la consagración y el modo de recitar el Canon pertenecen a contextos rituales concretos. Las instrucciones promulgadas en 1967 suprimieron varios signos de la cruz y limitaron los besos del altar en la celebración reformada.12

Participación de los fieles

La participación en el Canon de la Misa no consiste únicamente en pronunciar respuestas. Incluye:

  • Escuchar con atención.
  • Unirse interiormente a la oración sacerdotal.
  • Ofrecer la propia vida junto con Cristo.
  • Aclamar el misterio de la fe.
  • Interceder por la Iglesia, los vivos y los difuntos.
  • Ratificar la doxología con el Amén.

La Plegaria Eucarística pertenece a toda la Iglesia. El sacerdote la preside y la pronuncia en nombre de Cristo y de la comunidad, mientras la asamblea participa mediante el diálogo inicial, el Santo, la aclamación memorial y el Amén final.8

Disciplina litúrgica

La Plegaria Eucarística exige fidelidad al texto aprobado. El sacerdote no puede sustituir sus fórmulas por composiciones personales, introducir plegarias privadas ni alterar libremente su contenido.10

La disciplina protege varios bienes:

  • La unidad de la Iglesia.
  • La integridad doctrinal de la celebración.
  • La dignidad del sacramento.
  • La participación ordenada de la asamblea.
  • La continuidad con la tradición litúrgica.

La liturgia no pertenece a la iniciativa individual del celebrante. El sacerdote actúa como ministro de Cristo y de la Iglesia, dentro de las normas aprobadas por la autoridad competente.

Importancia espiritual

El Canon Romano reúne en una sola plegaria la acción de gracias, la adoración, la súplica, la memoria de los santos, la intercesión por los vivos y la oración por los difuntos. Su amplitud permite contemplar la Misa como acción de toda la Iglesia, peregrina y celestial.

La Plegaria Eucarística recuerda que la Iglesia recibe de Cristo su vida y su unidad. La comunidad no produce la Eucaristía por su propia iniciativa: participa en el sacrificio que Cristo ofreció una vez para siempre y que la Iglesia celebra sacramentalmente.

Conclusión

El Canon de la Misa es el nombre tradicional de la Plegaria Eucarística I o Canon Romano, una de las grandes expresiones de la fe eucarística de la Iglesia latina. La liturgia romana actual conserva este venerable formulario junto a otras Plegarias Eucarísticas legítimamente aprobadas. Todas ellas conducen al mismo centro: la acción de gracias al Padre, la invocación del Espíritu Santo, la consagración de los dones, el memorial del sacrificio de Cristo, la comunión de la Iglesia y la gloria de Dios.

Citas y referencias

  1. Capítulo II La estructura de la misa, sus elementos y sus partes - III. Las partes individuales de la misa - C. La liturgia de la eucaristía - La oración eucarística, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 78 (2003). 2
  2. Parte dos - La estructura de la celebración eucarística - La oración eucarística, Papa Benedicto XVI. Sacramentum Caritatis, 48 (2007). 2
  3. Oración eucarística I, Santa Sede. Misal Romano, 490 (2020).
  4. Capítulo IV Las diferentes formas de celebrar la misa - II. Misa concelebrada - Oración eucarística I, o el canon romano, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 221 (2003).
  5. Capítulo IV Las diferentes formas de celebrar la misa - II. Misa concelebrada - Oración eucarística I, o el canon romano, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 222 (2003).
  6. Apéndice al orden de la misa - Oración eucarística de reconciliación I en una concelebración - Texto instructivo, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano (Traducción al inglés según la Tercera Edición Típica), Apéndice al Orden de la Misa (2011).
  7. Capítulo IV Las diferentes formas de celebrar la misa - II. Misa concelebrada - Oración eucarística I, o el canon romano, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 223 (2003).
  8. Instituto Pontificio Litúrgico. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 167 (1999). 2
  9. Instituto Pontificio Litúrgico. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen III), 172 (1999).
  10. Capítulo III: La celebración adecuada de la misa - 2. La oración eucarística, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Redemptionis Sacramentum, 51 (2004). 2
  11. Decreto Quo Magis aprobando siete prefacios eucarísticos para la forma extraordinaria del rito romano (22 de febrero de 2020), Congregación para la Doctrina de la Fe. Decreto Quo Magis aprobando siete prefacios eucarísticos para la forma extraordinaria del Rito Romano (22 de febrero de 2020) (2020-02-22).
  12. Santa Sede. Acta Apostólicae Sedis: Número 6, mayo de 1967, 63 (1967).
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