La siguiente forma ofrece un modo ordenado y accesible para la oración personal o familiar. Las costumbres pueden variar según la tradición, la parroquia o el país.
Inicio
- Haz la señal de la cruz.
- Formula una intención concreta: acción de gracias, petición de perdón, súplica por una persona enferma, oración por la Iglesia o cualquier otra necesidad legítima.
- Reza el Credo, el Padre nuestro o una breve invocación a la Santísima Trinidad.
Una introducción posible es:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
La invocación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo expresa la fe y la comunión con la Trinidad, tanto en la oración litúrgica como en la oración personal.
Invocación principal
Reza despacio:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
Conviene meditar brevemente cada título:
- Santo Dios: Dios posee la plenitud de la perfección y está por encima de toda criatura.
- Santo Fuerte: Dios manifiesta un poder que no es arbitrario ni violento, sino que obra con sabiduría, justicia y amor.
- Santo Inmortal: Dios no muere ni cambia; permanece eternamente fiel a sus promesas.
- Ten misericordia de nosotros: la criatura reconoce su necesidad de la gracia y confía en la compasión divina.
Repetición de la fórmula
La práctica más sencilla consiste en repetir la invocación tres veces:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros.
La triple repetición armoniza con el sentido del nombre Trisagio y conduce a la contemplación de la Santísima Trinidad. No implica dividir a Dios en tres seres ni atribuir un título exclusivo a cada Persona divina. La fe cristiana confiesa un solo Dios en tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Después puede rezarse:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
El Directorio sitúa la pequeña doxología -el Gloria al Padre- entre las principales formas de oración dirigidas a la Santísima Trinidad.
Conclusión
Termina con una súplica y la señal de la cruz:
Santísima Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros, fortalece nuestra fe, aumenta nuestra esperanza y enciende nuestra caridad. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.