Qué es una variante textual
Una variante textual es una diferencia entre dos o más manuscritos que transmiten el mismo pasaje. La diferencia puede consistir en una palabra, una letra, una terminación verbal, el orden de una frase, una omisión o una adición. Muchas variantes carecen de consecuencias doctrinales y proceden de errores de copia, ajustes gramaticales o armonizaciones con pasajes paralelos.
La crítica textual no decide el valor de una lectura únicamente por su antigüedad. También considera la calidad del manuscrito, la distribución geográfica de la variante, la dificultad de la lectura, la posibilidad de que una forma haya originado otra y la relación genealógica entre los testimonios.
La tradición occidental
El Codex Augiensis resulta valioso para el estudio de la tradición occidental del texto del Nuevo Testamento. La antigua clasificación en familias -occidental, alejandrina, siríaca y otras- constituye una herramienta histórica que hoy requiere matices, pero conserva utilidad para describir determinados conjuntos de lecturas.
La tradición occidental suele presentar una mayor libertad en la transmisión del texto. Sus manuscritos pueden mostrar paráfrasis, ampliaciones, cambios de orden y armonizaciones con pasajes semejantes. La antigua crítica textual vinculó especialmente esta tendencia al Codex Bezae, a los manuscritos de la Vetus Latina y a ciertos testimonios siríacos.
El carácter occidental no significa que todas las lecturas de un manuscrito sean tardías o secundarias. Una lectura más extensa puede proceder de una expansión realizada por un copista, pero también puede conservar una forma antigua que desapareció de otras líneas de transmisión. Por esta razón, el investigador debe estudiar cada variante en su contexto y no rechazarla automáticamente por pertenecer a la tradición occidental.
Diferencia respecto del Codex Bezae
El Codex Augiensis y el Codex Bezae comparten el bilingüismo y su relación con la investigación de la tradición occidental, pero no deben confundirse.
El Codex Bezae contiene principalmente los cuatro Evangelios y los Hechos de los Apóstoles; además, conserva un breve fragmento de la Tercera carta de san Juan. Su texto griego y latino presenta numerosas peculiaridades, adiciones, omisiones, inversiones y paráfrasis.
El Codex Augiensis, en cambio, transmite principalmente las cartas paulinas y pertenece a una fase carolingia posterior. Su valor no consiste en reproducir las mismas lecturas que el Codex Bezae, sino en aportar otro testimonio bilingüe para analizar cómo circuló y se transformó el texto paulino en Occidente.
El latín como testimonio independiente
La columna latina de un códice bilingüe plantea una cuestión metodológica compleja. El latín puede traducir directamente el griego que aparece junto a él, pero también puede proceder de un ejemplar latino anterior. Además, un copista pudo corregir el latín conforme al griego, o modificar el griego para acercarlo a la versión latina que conocía.
El Codex Bezae ilustra bien este problema: su latín no coincide simplemente con la Vulgata ni con una única forma de la Vetus Latina, y las diferencias entre ambas columnas han llevado a discutir si la traducción latina depende directamente del griego enfrentado. El Codex Augiensis exige una cautela semejante. La presencia de dos lenguas no garantiza que una columna sea una traducción mecánica de la otra.