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Enchiridion Symbolorum

El Enchiridion Symbolorum, conocido habitualmente como Denzinger y citado en la teología católica mediante la sigla DS, es una recopilación cronológica de credos, definiciones, decretos conciliares, documentos pontificios, condenas doctrinales y otras intervenciones relevantes del Magisterio de la Iglesia. La obra facilita la consulta histórica de la doctrina católica desde la época apostólica hasta la edad contemporánea, pero no posee autoridad magisterial propia: su valor depende de la autoridad y del género de cada documento que reproduce.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreEnchiridion Symbolorum
CategoríaLibro
Nombre Completo
  • Denzinger
  • Denzinger-Schönmetzer
DescripciónRecopilación cronológica de credos, definiciones, decretos conciliares, documentos pontificios y otras intervenciones relevantes del Magisterio de la Iglesia
TítuloEnchiridion Symbolorum et Definitionum quae de rebus fidei et morum a conciliis oecumenicis et summis pontificibus eman arunt
AutorHeinrich Joseph Dominicus Denzinger
Fecha de Publicación1854
ImportanciaPrincipal obra de referencia para estudiar la historia doctrinal y el desarrollo del Magisterio católico.
Lugar de OrigenWurzburgo
TipoLibro, Colección de documentos eclesiales
Enlace oficialEnchiridion Symbolorum

Tabla de contenido

Denominación y significado

El título latino completo de la primera edición fue Enchiridion Symbolorum et Definitionum quae de rebus fidei et morum a conciliis oecumenicis et summis pontificibus eman arunt, es decir, «Manual de los símbolos y definiciones que, acerca de las cuestiones de fe y costumbres, emanaron de los concilios ecuménicos y de los sumos pontífices». La expresión enchiridion significa literalmente «manual» o «libro de mano», mientras que symbolorum alude principalmente a las fórmulas de fe, los credos y las declaraciones doctrinales de la Iglesia.

La obra también recibe los nombres de Manual de símbolos y definiciones, Denzinger o Denzinger-Schönmetzer. La denominación «Denzinger» procede de su primer compilador, el teólogo alemán Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. La forma «Denzinger-Schönmetzer» recuerda la importante revisión realizada por Adolf Schönmetzer, especialista en teología patrística y textos conciliares.

El título original expresa la intención fundamental de la obra: reunir testimonios normativos o doctrinalmente significativos de la tradición magisterial, no redactar un tratado sistemático de teología dogmática. Por este motivo, el lector encuentra textos de naturaleza muy diversa: credos, cánones, constituciones dogmáticas, cartas pontificias, decretos de condena, declaraciones doctrinales y fragmentos de documentos disciplinares o pastorales cuando contienen una enseñanza doctrinal de relevancia.

Historia de la obra

Heinrich Denzinger

Heinrich Joseph Dominicus Denzinger nació en Lieja el 10 de octubre de 1819 y murió en Wurzburgo el 19 de junio de 1883. Formado en la tradición teológica alemana y romana, enseñó teología dogmática en la Universidad de Wurzburgo. Su método concedía gran importancia al estudio histórico del desarrollo de los dogmas y a la investigación positiva de los documentos eclesiales.1

Denzinger publicó la primera edición del Enchiridion Symbolorum en Wurzburgo en 1854. El volumen reunía los principales decretos y definiciones de los concilios, las fórmulas de fe más antiguas y diversas condenas de proposiciones doctrinales. La colección comenzaba con las formas antiguas del Credo de los Apóstoles y avanzaba por los principales momentos de la historia doctrinal de la Iglesia.1

La iniciativa respondía a una necesidad concreta de la teología del siglo XIX: disponer de una colección manejable y ordenada de los documentos con los que la Iglesia había expresado, defendido o precisado su fe. Hasta entonces, los teólogos debían consultar numerosas ediciones de concilios, colecciones de decretales, cartas pontificias y obras históricas. El Enchiridion permitió reunir en un solo instrumento textos fundamentales para la teología dogmática, la historia de los dogmas y la apologética.

Ampliaciones y revisiones

La obra recibió numerosas reediciones y ampliaciones. Entre las incorporaciones más relevantes de las primeras ediciones figuran partes de la bula Ineffabilis Deus, mediante la que Pío IX definió el dogma de la Inmaculada Concepción en 1854, el Syllabus errorum de 1864 y las constituciones del Concilio Vaticano I. Tras la muerte de Denzinger, Ignatius Stahl continuó la tarea editorial y añadió documentos del pontificado de León XIII. La décima edición, preparada por Clemens Bannwart, S.I., incorporó también documentos de san Pío X.1

La evolución de la obra muestra una característica esencial de toda recopilación histórica del Magisterio: cada edición necesita determinar qué documentos incorpora, qué versión textual emplea y cómo presenta la numeración. La colección no constituye, por tanto, un libro cerrado e inmutable, sino una obra editorial que requiere actualización conforme aparecen nuevos documentos doctrinalmente significativos.

La edición de Denzinger y Schönmetzer

La edición revisada por Adolf Schönmetzer consolidó la sigla DS, formada por las iniciales de Denzinger-Schönmetzer. Esta edición, publicada en 1963, es citada habitualmente como la 32.a edición del Enchiridion Symbolorum.2

En la práctica académica, las referencias pueden aparecer de dos maneras:

  • Dz o D: numeración de ediciones antiguas de Denzinger.
  • DS: numeración asociada a la edición revisada por Denzinger y Schönmetzer.

Las ediciones posteriores han continuado ampliando el contenido y, en ciertos casos, han ajustado la presentación, la traducción, las notas críticas y la numeración. Por ello, una cita académica rigurosa debe mencionar, cuando resulte necesario, la edición concreta utilizada.

Contenido y organización

Orden cronológico

El Enchiridion Symbolorum organiza sus documentos siguiendo principalmente un orden cronológico. La colección comienza con fórmulas de fe y testimonios de la Iglesia antigua, continúa con las definiciones de los grandes concilios y recorre las intervenciones doctrinales de los papas y de los organismos eclesiales hasta épocas recientes.

El orden cronológico permite contemplar la continuidad y el desarrollo de la doctrina católica. La Iglesia no formula todas sus enseñanzas con el mismo grado de precisión desde el principio. Las controversias teológicas, las necesidades pastorales y las nuevas circunstancias históricas impulsan aclaraciones progresivas. El contenido de la fe permanece vinculado al depósito de la Revelación, mientras que su exposición puede adquirir una formulación más exacta.

El valor principal del Enchiridion reside precisamente en esta capacidad para ordenar históricamente el Magisterio, mostrando la relación entre las distintas intervenciones. La obra permite seguir, por ejemplo, la evolución de la doctrina trinitaria, cristológica, sacramental, eclesiológica y antropológica.

Principales clases de documentos

La colección incluye materiales de naturaleza diversa:

  • Símbolos y profesiones de fe, como los credos antiguos.
  • Cánones conciliares, especialmente cuando definen una doctrina o condenan un error.
  • Constituciones dogmáticas de concilios ecuménicos.
  • Cartas y decretales pontificias con contenido doctrinal.
  • Bulas y constituciones apostólicas.
  • Encíclicas y otros documentos pontificios.
  • Condenas de proposiciones, a menudo formuladas mediante anatemas.
  • Declaraciones de congregaciones romanas, cuando expresan una enseñanza doctrinal de especial relevancia.
  • Fragmentos de documentos disciplinares o pastorales que contienen afirmaciones doctrinales permanentes.

La variedad literaria exige leer cada pasaje dentro de su contexto. Un canon conciliar, una definición ex cathedra, una encíclica, una carta privada de un papa, una alocución y una decisión disciplinar no poseen automáticamente el mismo peso doctrinal. El Enchiridion los reúne por su interés para la doctrina católica, pero la mera inclusión de un texto no convierte todas sus afirmaciones en definiciones dogmáticas.

Temas doctrinales

El contenido abarca prácticamente las grandes áreas de la teología católica. Entre ellas destacan:

Trinidad y cristología

Los textos antiguos defienden la unidad de Dios y la verdadera divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. También precisan la relación entre la humanidad y la divinidad de Jesucristo.

Los textos cristológicos rechazan tanto la negación de la divinidad de Cristo como la división de su persona. Un canon atribuido a la tradición de san Cirilo condena a quien no confiesa que el mismo Verbo de Dios es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, conforme a la enseñanza de la Encarnación.3

Otros documentos expresan la doctrina de las dos naturalezas de Cristo, divina y humana, unidas sin confusión ni separación en la única persona del Verbo. La colección también conserva testimonios relacionados con las controversias sobre las operaciones y voluntades de Cristo.4

Iglesia y autoridad doctrinal

El Enchiridion contiene definiciones sobre la autoridad de los concilios, el primado del Romano Pontífice, la infalibilidad papal, la relación entre Escritura, Tradición y Magisterio, y la obligación de adhesión a la doctrina católica.

La constitución Dei Filius del Concilio Vaticano I, por ejemplo, presenta una definición solemne de la doctrina católica sobre la fe y condena los errores contrarios. El documento afirma que el Concilio, reunido con los obispos del mundo y apoyado en la Palabra de Dios escrita y transmitida, declara la doctrina salvadora de Cristo y condena los errores opuestos.5

Sacramentos y moral

La colección recoge numerosos textos sobre el bautismo, la Eucaristía, la penitencia, el matrimonio, el orden sagrado y otros aspectos de la vida sacramental. También incluye enseñanzas morales sobre la simonía, la usura, la disciplina clerical, el matrimonio y la responsabilidad de los fieles.

Un ejemplo de esta amplitud aparece en los cánones que condenan la usura y establecen consecuencias para quienes persisten en prácticas consideradas gravemente contrarias a la moral cristiana.6

La presencia de normas disciplinares no significa que todas mantengan indefinidamente la misma vigencia jurídica. El lector debe distinguir entre una doctrina moral permanente, una aplicación disciplinar concreta y una disposición ligada a una determinada situación histórica.

Fe y razón

El Enchiridion reúne documentos sobre la posibilidad del conocimiento natural de Dios, la relación entre fe y razón, la Revelación, el racionalismo, el fideísmo y los errores que reducen la fe a un sentimiento subjetivo.

La carta Tuas libenter, incluida en la tradición de la colección, enseña que la obligación doctrinal de los teólogos no queda limitada exclusivamente a las definiciones infalibles proclamadas como dogmas. También alcanza las verdades transmitidas por el Magisterio ordinario y universal cuando la Iglesia las propone de manera constante y universal como pertenecientes a la fe.7

Selección de los textos

Criterios generales

Denzinger no reunió todos los documentos producidos por la Iglesia. La obra selecciona aquellos que poseen particular importancia para conocer la fe, la moral y la interpretación autorizada de cuestiones doctrinales.

La selección comprende principalmente documentos de los Romanos Pontífices y de los concilios ecuménicos. En menor medida incorpora textos de concilios particulares y de congregaciones romanas, especialmente cuando presentan una intervención doctrinal significativa.8

La selección exige valorar varios elementos:

  • El autor del documento.
  • La autoridad que interviene.
  • El género literario.
  • La intención doctrinal.
  • El contexto histórico.
  • El grado de obligatoriedad de la enseñanza.
  • La relación del pasaje con la Revelación y el depósito de la fe.
  • La recepción posterior por parte del Magisterio y de la teología católica.

Una colección de este tipo no puede interpretarse como una sucesión homogénea de definiciones dogmáticas. El Enchiridion reúne documentos con distintos niveles de autoridad y con finalidades diversas.

Magisterio solemne y Magisterio ordinario

La distinción entre Magisterio solemne y Magisterio ordinario resulta indispensable para utilizar correctamente el Enchiridion Symbolorum.

El Magisterio solemne, también llamado extraordinario, comprende las definiciones doctrinales pronunciadas por un concilio ecuménico aprobado por el papa y las definiciones que el Romano Pontífice formula ex cathedra. También puede incluir determinadas enseñanzas definitivas del colegio episcopal reunido con su cabeza.

El Magisterio ordinario comprende la enseñanza habitual del papa y de los obispos en comunión con él. Este Magisterio puede manifestarse mediante encíclicas, cartas apostólicas, documentos doctrinales, intervenciones conciliares no definitorias, declaraciones y otras formas de enseñanza. Su autoridad no depende de que cada documento contenga una definición solemne. La constancia, universalidad y claridad de la enseñanza pueden conferirle una importancia doctrinal decisiva.

El Código de Derecho Canónico resume esta doctrina al afirmar que deben creerse con fe divina y católica las verdades contenidas en la Palabra de Dios escrita o transmitida y propuestas como divinamente reveladas tanto por el Magisterio solemne como por el Magisterio ordinario y universal.9

La colección, por tanto, no selecciona únicamente definiciones solemnes. También incorpora documentos del Magisterio ordinario que ayudan a comprender la continuidad doctrinal de la Iglesia. Un estudio histórico puede encontrar, por ejemplo, cartas pontificias o cartas sinodales que no constituyen una definición solemne, pero que poseen un valor doctrinal notable por su contenido, su recepción y su relación con la tradición eclesial.10

El valor doctrinal no depende sólo del género literario

El género literario ofrece una primera orientación, pero no resuelve por sí solo la cuestión de la autoridad. Una encíclica puede contener una enseñanza doctrinal firme, mientras que una alocución puede incluir una afirmación de menor peso. Del mismo modo, un documento disciplinar puede incorporar principios doctrinales permanentes junto con normas condicionadas por una circunstancia histórica.

La naturaleza de cada afirmación requiere un análisis específico. Dentro de un mismo documento pueden coexistir:

  • Una definición de fe.
  • Una explicación teológica.
  • Una condena de un error.
  • Una aplicación pastoral.
  • Una norma disciplinar.
  • Una observación prudencial vinculada a una situación concreta.

La inclusión de un fragmento en el Enchiridion prueba su interés para la historia doctrinal, pero no basta para determinar su grado exacto de autoridad. El teólogo debe atender a la intención del Magisterio, la forma de la enseñanza y su continuidad con otros documentos.

La numeración DS

Función de las referencias DS

La numeración DS proporciona un sistema estable para localizar los documentos reunidos en el Enchiridion Symbolorum. Cada texto o fragmento recibe un número propio, lo que permite citarlo con precisión incluso cuando las ediciones presentan diferencias de paginación.

Una referencia como DS 3015 identifica un pasaje concreto de la colección. En la investigación teológica, esta forma de citación suele acompañar al título del documento, al autor y a la fecha. Por ejemplo:

Concilio Vaticano I, constitución dogmática Dei Filius, DS 3000.

La edición del Enchiridion puede presentar además numeraciones antiguas, como Dz, vinculadas a ediciones anteriores a la revisión de Schönmetzer. La literatura teológica conserva ambas siglas, por lo que el investigador debe comprobar la edición utilizada antes de comparar referencias.

Importancia académica

La sigla DS cumple varias funciones:

  • Facilita la localización inmediata de un pasaje.
  • Evita depender de la paginación, que cambia entre ediciones.
  • Permite comparar estudios teológicos publicados en distintas lenguas.
  • Favorece la precisión en las tesis y artículos científicos.
  • Ayuda a distinguir el texto original de la interpretación del teólogo.
  • Relaciona documentos de épocas diferentes dentro de una misma secuencia histórica.

La numeración convierte al Denzinger en una herramienta común para la teología dogmática, la teología fundamental, la historia de los dogmas, la eclesiología, la cristología y la teología moral. Los manuales y comentarios suelen citar conjuntamente el documento y el número DS porque la referencia numérica permite verificar el contenido sin ambigüedad.

Precauciones en el uso de DS

El número DS no funciona como una etiqueta automática del grado de autoridad. DS 451 y DS 451 no poseen autoridad por el número, sino por el documento que contienen, por la autoridad que lo promulgó y por la intención doctrinal expresada.

Una cita correcta debe evitar varias confusiones:

  1. No debe equiparar todos los textos de la colección con definiciones dogmáticas.
  2. No debe interpretar una condena sin estudiar la proposición condenada y su contexto.
  3. No debe trasladar automáticamente una norma disciplinar antigua al derecho vigente.
  4. No debe ignorar la diferencia entre el documento completo y el fragmento seleccionado.
  5. No debe sustituir la consulta del texto original cuando la cuestión exige precisión filológica o jurídica.

El Enchiridion ofrece una vía rápida y fiable para acceder a testimonios doctrinales, pero la interpretación teológica requiere analizar la formulación, el contexto histórico y la relación con el conjunto del Magisterio.

Valor teológico e histórico

Continuidad y desarrollo doctrinal

El Enchiridion permite estudiar el desarrollo del dogma sin reducirlo a una simple repetición literal de fórmulas. La doctrina católica conserva una identidad sustancial, pero adquiere expresiones nuevas cuando surgen controversias o cuando una cuestión exige una precisión más detallada.

La historia de la cristología ofrece un ejemplo claro. Las controversias sobre la divinidad de Cristo, la unidad de su persona, la distinción de sus naturalezas y la integridad de su humanidad provocaron formulaciones cada vez más exactas. El conjunto de los documentos muestra cómo la Iglesia protege una misma fe mediante expresiones conceptuales progresivamente afinadas.

El desarrollo doctrinal no equivale a una modificación arbitraria del contenido revelado. La formulación posterior puede hacer explícito aquello que estaba contenido de manera implícita en la fe recibida. La recopilación cronológica ayuda a reconocer la coherencia, la complementariedad y la progresiva precisión de las declaraciones magisteriales.

Testimonio de la Tradición

La obra permite contemplar la relación entre Escritura, Tradición, enseñanza conciliar y Magisterio pontificio. Los documentos no forman compartimentos aislados: cada intervención surge dentro de la vida histórica de la Iglesia y recibe su sentido pleno en conexión con el depósito de la fe.

La autoridad de la Iglesia no descansa en un único tipo de documento. La teología católica considera conjuntamente los testimonios de la Escritura, la Tradición apostólica, los Padres de la Iglesia, la liturgia, los concilios, el Romano Pontífice y el consenso de los obispos y de los fieles bajo la guía del Magisterio. La historia doctrinal adquiere así una estructura orgánica, no una mera acumulación de textos.

Instrumento de investigación

El Enchiridion resulta especialmente útil para:

  • Reconstruir la historia de una doctrina.
  • Identificar las fórmulas utilizadas por los concilios.
  • Comparar definiciones de distintas épocas.
  • Estudiar las condenas de errores doctrinales.
  • Localizar rápidamente intervenciones pontificias.
  • Verificar la recepción magisterial de una cuestión teológica.
  • Analizar la relación entre doctrina, disciplina y pastoral.
  • Preparar comentarios teológicos y trabajos académicos.

La obra también ayuda a distinguir una opinión teológica de una enseñanza auténtica del Magisterio. Sin embargo, la investigación rigurosa debe completar la consulta mediante las ediciones críticas, las actas conciliares, las versiones oficiales y el estudio histórico de cada documento.

Límites de la obra

No es un catecismo

El Enchiridion Symbolorum no presenta la doctrina católica con el método pedagógico de un catecismo. Sus textos aparecen en orden histórico, no según una exposición sistemática de las verdades de la fe. Por ello, una persona que desee conocer la doctrina cristiana de manera introductoria necesita un catecismo o un manual de teología, mientras que el Denzinger sirve principalmente como colección documental.

No es una lista de dogmas

La obra tampoco constituye una lista de dogmas definidos. Junto a definiciones solemnes, contiene textos del Magisterio ordinario, decisiones disciplinares, condenas históricas, profesiones de fe, documentos pastorales y fragmentos de valor contextual.

La autoridad de cada pasaje requiere una valoración teológica diferenciada. El lector debe preguntarse qué órgano eclesial intervino, con qué finalidad, mediante qué género literario y con qué grado de intención vinculante.

No sustituye a los documentos oficiales

El Enchiridion reproduce fragmentos seleccionados y, en ocasiones, presenta traducciones o referencias editoriales. Para cuestiones que dependan de una formulación exacta, conviene acudir a la edición oficial del documento, especialmente cuando intervienen consecuencias canónicas, definiciones dogmáticas o debates históricos sobre la autenticidad y el alcance de un pasaje.

La selección editorial organiza el acceso al Magisterio, pero no reemplaza al Magisterio mismo. La colección posee un valor instrumental y científico, no una autoridad independiente.

Recepción en la teología católica

Desde el siglo XIX, el Denzinger se convirtió en una obra de consulta habitual en seminarios, facultades de teología y estudios especializados. Su utilidad deriva de la combinación de tres elementos: la amplitud histórica, el orden cronológico y la numeración estable.

La publicación de la obra coincidió con el crecimiento de la teología positiva, método que concede una importancia particular al análisis de los documentos históricos de la fe. Denzinger perteneció a una generación teológica que impulsó el estudio de la evolución histórica de los dogmas frente a una exposición exclusivamente especulativa.1

La continuidad editorial de la obra también refleja su influencia. Las sucesivas ediciones incorporaron documentos de nuevos pontificados y concilios, de modo semejante a otras colecciones especializadas que organizan cronológicamente los documentos magisteriales para facilitar su consulta.11

Relación con otras colecciones

El Enchiridion Symbolorum forma parte de una tradición más amplia de colecciones documentales católicas. Existen repertorios dedicados específicamente a la liturgia, al matrimonio y la familia, a las indulgencias o a la reforma litúrgica. Cada colección posee un ámbito temático propio.

La diferencia principal reside en el carácter general del Denzinger. Su propósito consiste en recoger documentos doctrinalmente relevantes de toda la historia de la Iglesia, mientras que otras obras reúnen de forma exhaustiva textos relativos a una materia concreta. Una colección dedicada al matrimonio y la familia, por ejemplo, puede reunir miles de páginas de documentos pontificios y conciliares sobre ese ámbito, ordenados cronológicamente y agrupados por pontificados.8

El investigador utiliza estas obras de manera complementaria: el Denzinger ofrece el marco general de la doctrina católica y las colecciones temáticas permiten profundizar en un sector particular del Magisterio.

Método de consulta

Una consulta adecuada del Enchiridion Symbolorum puede seguir este procedimiento:

  1. Localizar el número DS citado en el estudio o manual.
  2. Identificar el documento al que pertenece el pasaje.
  3. Comprobar la fecha y el autor de la intervención.
  4. Determinar el género literario: definición, canon, carta, encíclica, condena o declaración.
  5. Leer el contexto inmediato del fragmento.
  6. Examinar la intención doctrinal y el grado de autoridad.
  7. Comparar el pasaje con otros documentos anteriores y posteriores.
  8. Distinguir la enseñanza doctrinal de las normas disciplinares históricas.
  9. Consultar, cuando sea necesario, la edición oficial o crítica del documento.

Este método evita dos errores opuestos. El primero consiste en conceder idéntico valor a todos los fragmentos. El segundo consiste en considerar irrelevante cualquier texto que no contenga una definición solemne. La enseñanza católica comprende tanto el Magisterio extraordinario como el ordinario, y la interpretación correcta debe respetar la naturaleza de cada intervención.

Importancia para la teología contemporánea

La utilidad del Enchiridion Symbolorum permanece vigente porque la teología necesita relacionar las cuestiones actuales con el conjunto de la tradición doctrinal. Los debates sobre la Iglesia, la Revelación, la dignidad humana, los sacramentos, la moral, la libertad religiosa y la relación entre fe y razón requieren una lectura histórica y orgánica del Magisterio.

La numeración DS permite localizar rápidamente textos de épocas muy distintas y construir un análisis documentado. Al mismo tiempo, la organización cronológica ayuda a evitar interpretaciones aisladas que extraen una frase de su contexto y la presentan como si resumiera por sí sola toda la doctrina católica.

La obra enseña también que la autoridad doctrinal posee diversos grados. La Iglesia no edifica la vida de los fieles únicamente sobre actos solemnes, sino también sobre la enseñanza ordinaria y universal y sobre otras intervenciones magisteriales que, aunque no tengan la forma de una definición dogmática, reclaman una respuesta proporcionada de asentimiento y obediencia.12

Conclusión

El Enchiridion Symbolorum es la principal colección histórica de referencia para localizar y estudiar documentos fundamentales del Magisterio católico. Su contribución decisiva consiste en ordenar cronológicamente la expresión doctrinal de la Iglesia, mostrar el desarrollo de las formulaciones de la fe y proporcionar la numeración DS, indispensable para la citación académica en teología.

La obra no posee autoridad propia ni convierte todos sus textos en definiciones dogmáticas. Cada pasaje debe interpretarse según su autor, género, contexto, intención y grado de autoridad, teniendo siempre presente la distinción entre Magisterio solemne y Magisterio ordinario. Utilizado con este criterio, el Denzinger constituye un instrumento insustituible para estudiar la continuidad, la precisión y la riqueza histórica de la doctrina católica.

Citas y referencias

  1. Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Enciclopedia Católica, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger (1913). 2 3 4
  2. Instituto Litúrgico Pontificio. Manual de Estudios Litúrgicos: La Eucaristía (Volumen I), 8 (1999).
  3. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 257 (1854).
  4. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 487 (1854).
  5. Sesión III (24 de abril de 1870) constitución dogmática sobre la fe católica *, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 3000 (1854).
  6. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 716 (1854).
  7. Las convenciones de los teólogos de Alemania - De la carta, «tuas libenter», al arzobispo de Múnich-Freising, 21 de dic., 1863, Heinrich Joseph Dominicus Denzinger. Las fuentes del dogma católico (Enchiridion Symbolorum), 2879 (1854).
  8. A. Sarmiento. Enchiridion familiae, 2 (1990). 2
  9. S. Pié-i-Ninot. El sacerdote, testigo de la fe de la Iglesia, 24 (1990).
  10. C. Basevi. La humanidad y la divinidad de Cristo: las controversias cristológicas del siglo IV y las cartas sinodales, 36 (1979).
  11. Enchiridion documentorum instaurationis liturgicae I (1963-1973), Reiner Kacynski. Enchiridion Documentorum Instaurationis Liturgicae I (1963-1973) (1976).
  12. A. Sarmiento. Enchiridion familiae, 4 (1990).
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