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Jacques Maritain

Jacques Maritain fue un filósofo católico francés, uno de los principales representantes del renacimiento tomista del siglo XX y una figura decisiva en la reflexión cristiana sobre la inteligencia, la cultura, la democracia, los derechos humanos, el arte y la relación entre fe y razón. Su pensamiento intentó dialogar con la modernidad sin aceptar la separación radical entre la verdad filosófica y la verdad religiosa.

Maritain Jacques
Ver información de la imagenJacques Maritain, filósofo y escritor francés, c. 1930. https://providencemag.com/wp-content/uploads/336282-1.jpg, autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreJacques Maritain
CategoríaPersona
DescripciónContribuyó al renacimiento tomista del siglo XX y al desarrollo del humanismo integral
Fecha de Nacimiento1882
Lugar de NacimientoFrancia
Fecha de Muerte1973
Lugar de MuerteToulouse, Francia
NacionalidadFrancesa
SexoMasculino
Estado de VidaLaico
Importancia EclesialReconocido por Juan Pablo II como ejemplo de filosofía cristiana dialogante con la fe
InfluenciaRenovó el tomismo, influyó en la doctrina social, la filosofía política contemporánea y la encíclica Fides et ratio
TemaFilosofía tomista, fe y razón, derechos humanos, democracia, arte y cultura
TipoLaico destacado, Filósofo católico

Tabla de contenido

Vida y conversión

Jacques Maritain nació en Francia en 1882 y murió en Toulouse en 1973. Recibió inicialmente una formación intelectual vinculada a la filosofía moderna. Durante sus años de juventud experimentó una profunda crisis espiritual e intelectual, provocada por la dificultad de encontrar una verdad firme en las corrientes filosóficas dominantes de su tiempo.

En 1906, Jacques Maritain y su esposa, Raïssa Oumançoff, recibieron el bautismo católico. La conversión no supuso para Maritain el abandono de la razón, sino el descubrimiento de que la inteligencia humana alcanza su plenitud cuando permanece abierta a la verdad y a la trascendencia. Una interpretación de este periodo sostiene que Maritain superó la aparente oposición entre fe e inteligencia comprendiendo que el conflicto no enfrentaba propiamente a la fe con la razón, sino a la fe con una razón desviada de su orientación hacia el ser y la verdad.1

La conversión transformó también su itinerario filosófico. Maritain comenzó a estudiar con especial intensidad a santo Tomás de Aquino, a san Agustín, a los Padres de la Iglesia y a los comentaristas de la tradición escolástica. Su tomismo no consistió en una repetición arqueológica de fórmulas medievales. Pretendió recuperar los principios de la filosofía tomista para responder a problemas contemporáneos planteados por la ciencia, la política, el arte y la cultura.

Raïssa desempeñó un papel esencial en su vida espiritual e intelectual. Ambos mantuvieron una intensa vida de oración, estudio y amistad con artistas, escritores, filósofos y conversos. Su casa de Meudon se convirtió en un centro de encuentro para numerosos intelectuales católicos y no católicos. En ese ambiente, Jacques Maritain ejerció también una labor de acompañamiento intelectual y catequético. En 1925 participó en la preparación doctrinal de Maurice Sachs, quien recibió el bautismo con Raïssa como madrina.2

Formación tomista

El realismo filosófico

El núcleo de la filosofía de Maritain es un realismo de inspiración tomista. La inteligencia humana no fabrica la realidad ni queda encerrada en sus propias representaciones: puede conocer el ser de las cosas, aunque siempre de modo limitado, progresivo y analógico.

Para Maritain, la inteligencia está ordenada naturalmente a la verdad. La conversión cristiana confirmó esta orientación y le permitió comprender que la búsqueda filosófica no pierde su autonomía al abrirse a Dios. Por el contrario, la razón alcanza una mayor amplitud cuando reconoce sus propios límites y acepta la existencia de verdades que la trascienden.

Su pensamiento se desarrolló en diálogo con la filosofía posterior a Descartes y con las nuevas ciencias experimentales y físico-matemáticas. El tomismo maritainiano quiso responder tanto al idealismo como al positivismo y al pragmatismo. La reseña de sus obras completas identifica dos grandes líneas permanentes de su labor: el estudio del valor y la estructura de la inteligencia, y el análisis de la evolución de la cultura occidental y de su alejamiento de la fe.1

Los grados del conocimiento

Una de las aportaciones más conocidas de Maritain consiste en su análisis de los grados del saber. No todos los conocimientos poseen el mismo objeto, el mismo método ni el mismo grado de abstracción. La física, las ciencias matemáticas, la filosofía de la naturaleza, la metafísica y la teología contemplan la realidad desde perspectivas diferentes.

Esta distinción evita dos errores opuestos:

  • Reducir todo conocimiento válido al modelo de las ciencias experimentales.
  • Confundir la filosofía con la teología, como si ambas utilizaran idénticos principios y procedimientos.

Maritain defendió que la ciencia experimental estudia los fenómenos mediante métodos propios, mientras que la filosofía busca las causas y estructuras más profundas del ser. La filosofía de la naturaleza ocupa así un lugar intermedio: no sustituye a la ciencia positiva, pero tampoco queda reducida a una mera descripción empírica.

En su análisis de la ciencia y de la filosofía de la naturaleza, Maritain distinguió entre una investigación centrada en la explicación empírica de los fenómenos y otra orientada hacia la constitución ontológica del ser móvil, es decir, del ser sujeto a cambio. Algunos autores tomistas han discutido determinados aspectos de esta propuesta, especialmente la relación entre los distintos niveles de abstracción y el carácter sapiencial de la filosofía natural.3

Las sabidurías

Maritain distinguió varias formas de sabiduría:

  1. La sabiduría metafísica, adquirida mediante la investigación racional de las causas últimas.
  2. La sabiduría teológica, fundada en la fe y desarrollada por la inteligencia que reflexiona sobre la revelación.
  3. La sabiduría mística o infusa, don sobrenatural que permite una participación contemplativa en la vida divina.

Estas sabidurías no compiten entre sí. Cada una posee su propio orden, pero las superiores pueden iluminar y perfeccionar las inferiores sin destruir su autonomía específica. En particular, la sabiduría teológica y la sabiduría infusa purifican y fortalecen los hábitos filosóficos, atrayéndolos hacia una plenitud que la razón natural no puede alcanzar por sus propias fuerzas.4

Filosofía cristiana

Naturaleza y estado de la filosofía

Maritain elaboró una distinción fundamental entre la naturaleza de la filosofía y su estado. La naturaleza de la filosofía consiste en su actividad racional propia: busca la verdad mediante principios y métodos intelectuales. Su estado designa las condiciones históricas, culturales y espirituales en las que esa actividad se ejerce.

Esta distinción permite afirmar simultáneamente dos tesis:

  • La filosofía posee una autonomía real y utiliza procedimientos racionales.
  • La fe cristiana puede influir profundamente en el ejercicio histórico de la filosofía.

La filosofía, considerada en su esencia formal, sigue siendo una disciplina racional. Sin embargo, el filósofo cristiano piensa dentro de una cultura configurada por la revelación, la gracia y la vida de la Iglesia. La fe puede abrir la inteligencia a determinados problemas, preservar verdades naturales oscurecidas por el pecado y orientar la investigación hacia una comprensión más completa del hombre y del mundo.5

Maritain resumió esta posición afirmando que la filosofía cristiana exige reconocer la subordinación de la filosofía a las sabidurías superiores y, al mismo tiempo, mantener el carácter específico y la autonomía de la filosofía según sus propios métodos.5

Relación entre fe y razón

Para Maritain, la fe y la razón no forman dos universos incomunicados. Tampoco pueden fusionarse hasta perder sus diferencias. La relación entre ambas es intrínseca, pero los dos órdenes permanecen distintos.

La filosofía no recibe sus principios demostrativos de la revelación como si dejara de ser filosofía. No obstante, la fe puede transformar las condiciones concretas en las que trabaja la inteligencia. La revelación proporciona una luz que permite al filósofo considerar aspectos de la realidad que, en otras circunstancias históricas, podrían permanecer ocultos o resultar difíciles de descubrir.

Maritain describió la filosofía cristiana como la filosofía ejercida bajo las condiciones intelectuales, morales y espirituales introducidas por el cristianismo. No la entendió como un sistema cerrado de proposiciones religiosas, sino como una filosofía racional situada en un estado histórico iluminado por la fe.6

Esta concepción influyó en la reflexión posterior sobre la relación entre filosofía y teología. Juan Pablo II presentó a Maritain como uno de los ejemplos contemporáneos de filósofo capaz de pensar a la luz de la revelación sin menospreciar la autonomía de la razón. La encíclica Fides et ratio reconoce diversos modos de relación entre filosofía y Evangelio: una filosofía desarrollada independientemente de la revelación, una filosofía ejercida en un contexto cristiano y una filosofía utilizada por la teología.7

Crítica de la modernidad

Maritain no rechazó todo lo moderno. Su crítica distinguió entre los errores de la modernidad y las aspiraciones legítimas que esa misma época puso de manifiesto.

Humanismo antropocéntrico

En su análisis histórico, Maritain consideró que ciertos rasgos de la cultura moderna nacieron de una progresiva concentración del hombre en sí mismo. El problema no reside en afirmar la dignidad humana, sino en afirmar al hombre separado de Dios y de la Encarnación.

El humanismo autónomo que pretende fundar la grandeza humana al margen de toda dependencia de Dios termina, en su opinión, debilitando la propia dignidad que desea proteger. La libertad deja de aparecer como participación en el bien y se transforma en pura independencia.

Maritain describió este proceso como un paso desde un humanismo teocéntrico, abierto a Dios, hacia un humanismo antropocéntrico, centrado en el yo. Aun así, reconoció que la época moderna había contribuido a descubrir de modo más explícito determinados aspectos de la dignidad y de la autonomía de la persona. Por ello no propuso regresar simplemente a la Edad Media, sino integrar los logros modernos dentro de una visión cristiana del hombre.8

Humanismo integral

La alternativa maritainiana recibió el nombre de humanismo integral. Este humanismo afirma simultáneamente:

  • La dignidad de toda persona.
  • La apertura del hombre a Dios.
  • La dimensión social y política de la vida humana.
  • La necesidad de respetar la autonomía legítima de las realidades temporales.
  • La primacía del bien común sobre los intereses particulares.
  • La orientación de la cultura hacia la verdad, el bien y la belleza.

Maritain no quería un Estado confesional que absorbiera la Iglesia ni una sociedad secular que expulsara la religión de la vida pública. Propuso una civilización en la que la persona pudiera vivir su vocación terrena y sobrenatural sin que el poder político sustituyera a la Iglesia.

Su ideal no consistía en una simple restauración institucional de la cristiandad medieval. Aspiraba a una nueva civilización cristiana que respetase las adquisiciones legítimas de la época moderna, pero las integrase en un horizonte teocéntrico.9

Filosofía política y democracia

Maritain desarrolló una filosofía política fundada en la dignidad de la persona humana y en la ley natural. La sociedad política no existe para absorber a los ciudadanos, sino para servir al bien común.

La persona y el bien común

La persona posee una dignidad superior a cualquier organización política porque ha sido creada a imagen de Dios y llamada a la comunión con Él. Sin embargo, la defensa de la persona no equivale a individualismo. El ser humano necesita comunidades, instituciones y vínculos sociales.

El bien común no consiste en la suma de intereses privados ni en el bienestar material de la mayoría. Incluye las condiciones sociales, jurídicas, económicas, culturales y espirituales que permiten a las personas y a las comunidades alcanzar su perfección propia.

La autoridad política conserva legitimidad cuando sirve a ese bien común. Pierde su justificación cuando convierte al Estado, a la nación, a la raza o a la clase social en realidades absolutas.

Democracia y derechos humanos

Maritain defendió la democracia como una forma política compatible con la dignidad humana y con la tradición cristiana, siempre que la democracia no se redujera al relativismo moral ni al dominio de la mayoría sobre la verdad.

Su pensamiento influyó en la formulación contemporánea de los derechos humanos y en los debates internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Participó en los trabajos relacionados con la organización internacional y con la elaboración de principios comunes para la convivencia entre pueblos de diferentes tradiciones religiosas y filosóficas.

Para Maritain, el acuerdo político sobre los derechos humanos no exigía que todos los participantes compartieran la misma fundamentación filosófica. Las personas podían coincidir en determinadas conclusiones prácticas aunque discrepasen acerca de su justificación teórica. Esta propuesta intentaba preservar la cooperación política sin negar la existencia de una verdad objetiva sobre el hombre.

Moral y ley natural

Maritain consideró que la moral necesita una comprensión adecuada de la naturaleza humana y de su orientación hacia el bien. La filosofía moral no puede limitarse a describir costumbres, preferencias o decisiones individuales.

La ley natural expresa las exigencias objetivas inscritas en la naturaleza humana y cognoscibles progresivamente por la razón. Sin embargo, el conocimiento de esa ley puede quedar oscurecido por la ignorancia, las pasiones, las estructuras sociales injustas y el pecado.

En el ámbito práctico, Maritain sostuvo que la filosofía moral alcanza su plena madurez cuando reconoce las verdades de la fe. Por esta razón habló de una filosofía moral subalternada a la teología: la razón conserva su actividad propia, pero necesita la luz superior de la revelación para alcanzar una comprensión completa del destino humano y de la vida moral.4

Esta posición no equivale a negar la capacidad natural de la razón para conocer principios morales. Maritain distingue entre la posibilidad de conocer ciertos fundamentos de la moral mediante la razón y la necesidad de la revelación para comprender plenamente la vocación sobrenatural del hombre.

Arte y cultura

Maritain concedió una importancia notable al arte. La obra artística no puede reducirse a propaganda religiosa ni a una simple utilidad social. El arte posee una lógica y una finalidad propias: expresa la belleza mediante una actividad creadora enraizada en la inteligencia y en la sensibilidad.

La autonomía del arte no implica independencia absoluta respecto de la moral. El artista actúa como persona y su obra forma parte de una cultura. Por eso, la libertad creadora debe relacionarse con la verdad del hombre y con el orden del bien.

Maritain estudió la relación entre creación artística, intuición, belleza y contemplación. También dedicó atención a artistas modernos, entre ellos Georges Rouault. Su reflexión buscó mostrar que el arte contemporáneo podía conservar una apertura espiritual incluso cuando no adoptaba formas religiosas explícitas. La recepción de sus escritos incluyó estudios sobre arte, escolástica, cultura y la obra de Rouault.10

Espiritualidad y contemplación

La filosofía de Maritain no quedó separada de la vida espiritual. Para él, la inteligencia encuentra su plenitud en la contemplación de la verdad y, en último término, en Dios.

En sus reflexiones sobre la contemplación cristiana, la liturgia aparece como una escuela de oración y como una participación ordenada en el culto de la Iglesia. El Oficio divino, unido a la vida contemplativa, manifiesta la continuidad entre la oración litúrgica, la búsqueda intelectual y la transformación interior.10

Maritain relacionó la culminación de la vida espiritual con la inhabitación trinitaria. En su lectura de san Juan de la Cruz, presentó la unión mística como una participación viva en la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La sabiduría cristiana no termina en una idea abstracta de Dios, sino en la transformación de la persona por el amor divino.11

Obras principales

Antimoderne

Publicada en 1922, esta obra expresa la crítica de Maritain a determinados aspectos de la modernidad filosófica y cultural. El título no significa una oposición indiscriminada a todo lo moderno, sino el rechazo de las corrientes que rompen con la verdad del ser, con la ley natural y con la apertura del hombre a Dios.10

Réflexions sur l’intelligence

Esta obra, publicada en 1924 e integrada por textos de años anteriores, desarrolla la concepción realista de la inteligencia. Maritain dialoga con la filosofía moderna y con los problemas planteados por las ciencias contemporáneas para defender la capacidad humana de conocer la realidad.1

Trois Réformateurs

Publicada en 1925, analiza las figuras de Lutero, Descartes y Rousseau como representantes de transformaciones decisivas en la religión, la filosofía y la concepción política de la modernidad. Maritain interpreta estas transformaciones desde una crítica de la subjetividad desligada del ser y de la verdad.1

Les Degrés du savoir

Esta obra constituye una de las exposiciones más sistemáticas de su epistemología. Maritain estudia la diversidad de los saberes, sus objetos formales y sus métodos, y explica la continuidad ordenada entre ciencia, filosofía, metafísica, teología y mística.

Su análisis de los distintos niveles del conocimiento influyó en autores tomistas posteriores y ofreció instrumentos para pensar la relación entre ciencias empíricas y filosofía de la naturaleza.3

Science et Sagesse

En esta obra Maritain desarrolla la relación entre filosofía, ciencia y sabiduría. Defiende una filosofía cristiana que conserve su naturaleza racional, pero que reconozca la subordinación de la razón filosófica a las formas superiores de sabiduría.12

De la philosophie chrétienne

Este escrito expone de modo directo su concepción de la filosofía cristiana. Maritain distingue entre la esencia racional de la filosofía y las condiciones cristianas en las que el filósofo puede ejercerla. La fe no convierte la filosofía en teología, pero influye vitalmente en la inteligencia que filosofa.6

Humanisme intégral

Esta obra presenta su proyecto de una nueva civilización cristiana. Maritain propone un humanismo centrado en Dios y en la Encarnación, capaz de integrar la dignidad personal, la libertad, la justicia social, la democracia y la apertura sobrenatural.

La personne et le bien commun

Maritain analiza la relación entre la persona, la sociedad y el bien común. Rechaza tanto el individualismo liberal como el colectivismo totalitario y defiende una concepción personalista de la vida política.

L’homme et l’État

Esta obra desarrolla su pensamiento político sobre la democracia, la autoridad, los derechos humanos, la soberanía y la comunidad internacional. Maritain sostiene que el Estado debe servir a la persona y al bien común, no convertirse en una realidad absoluta.

Recepción e influencia

La influencia de Jacques Maritain alcanzó la filosofía tomista, la teología católica, la doctrina social, la filosofía política, la educación y la estética. Sus escritos ayudaron a renovar el interés por santo Tomás de Aquino durante el siglo XX y ofrecieron categorías para dialogar con las ciencias y con la cultura contemporánea.10

Su pensamiento también influyó en autores y movimientos vinculados al personalismo cristiano. La atención a la dignidad de la persona, al bien común y a los derechos humanos permitió establecer puentes entre la tradición católica y las instituciones democráticas modernas.

Juan Pablo II valoró especialmente la manera en que Maritain articuló la autonomía de la razón filosófica con su apertura a la revelación. La encíclica Fides et ratio lo presenta como un ejemplo significativo de pensamiento filosófico desarrollado en diálogo con la fe cristiana.7

Valoración crítica

La obra de Maritain ha recibido críticas tanto dentro como fuera del tomismo. Algunos autores han considerado insuficientemente precisas determinadas formulaciones sobre la filosofía cristiana, la relación entre filosofía y teología o la clasificación de los saberes. Otros han discutido su interpretación de la filosofía de la naturaleza y la distinción entre los diversos niveles de explicación científica.12,3

También ha suscitado debate su interpretación de la modernidad. Sus críticos han juzgado excesivamente severo su diagnóstico histórico, especialmente cuando relaciona ciertas corrientes modernas con la ruptura de la unidad cristiana de la cultura. Sus defensores responden que Maritain no defendió una restauración literal del pasado, sino una síntesis renovada entre los logros legítimos de la modernidad y la verdad cristiana sobre el hombre.

La principal aportación de Maritain permanece en su esfuerzo por mantener unidos tres elementos que a menudo aparecen separados: la verdad objetiva, la libertad de la persona y la apertura del hombre a Dios. Su pensamiento rechaza tanto el racionalismo cerrado como el fideísmo, tanto el individualismo como el colectivismo, y tanto la secularización absoluta como la confusión entre Iglesia y poder político.

Legado católico

Jacques Maritain ocupa un lugar destacado en la historia intelectual del catolicismo contemporáneo. Su obra contribuyó a recuperar la metafísica de santo Tomás de Aquino, a defender la capacidad de la razón para alcanzar la verdad y a formular un humanismo cristiano atento a la dignidad de toda persona.

Su propuesta puede resumirse en una convicción central: la fe no destruye la razón, sino que la eleva; y la razón no sustituye a la fe, sino que puede preparar el camino hacia ella. La filosofía, la política, el arte y la cultura encuentran su unidad cuando reconocen la verdad del hombre como criatura llamada a la comunión con Dios.

Citas y referencias

  1. Scripta Theologica. Reseñas 1, 49 (1986). 2 3 4
  2. Romanus Cessario, O.P. Humanae Vitae 17: ¿Vaticinium ex eventu? Una ilustración de la orientación moral de los Maritain a Maurice Sachs, 6 (2008).
  3. Jacques Maritain. La filosofía del organismo: Notas sobre la función de la nutrición, 2 (2021). 2 3
  4. Jacques Maritain. Filosofar en la fe, 8 (1979). 2
  5. Matthew DuBroy. Ars Christiane Philosophandi: Juan Pablo II y Jacques Maritain sobre la filosofía cristiana, 7 (2020). 2
  6. ¿Relación intrínseca entre fe y filosofía? , Matthew DuBroy. Ars Christiane Philosophandi: Juan Pablo II y Jacques Maritain sobre la filosofía cristiana, 29 (2020). 2
  7. Juan Pablo II y filosofía cristiana, Matthew DuBroy. Ars Christiane Philosophandi: Juan Pablo II y Jacques Maritain sobre la filosofía cristiana, 3 (2020). 2
  8. Jacques Maritain. Filosofar en la fe, 4 (1979).
  9. Jacques Maritain. Filosofar en la fe, 6 (1979).
  10. Matthew L. Lamb. Deuda teológica a Jacques y Raïssa Maritain: Un testimonio de su contribución a mi vocación teológica, 2 (2019). 2 3 4
  11. Matthew L. Lamb. Deuda teológica a Jacques y Raïssa Maritain: Un testimonio de su contribución a mi vocación teológica, 6 (2019).
  12. Matthew DuBroy. Ars Christiane Philosophandi: Juan Pablo II y Jacques Maritain sobre la filosofía cristiana, 30 (2020). 2
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