Una catedral episcopaliana, no católica
En la terminología cristiana, una catedral es la iglesia principal de una diócesis, porque alberga la cátedra, es decir, la sede desde la que el obispo preside, enseña y ejerce su ministerio litúrgico. El término procede del griego kathedra, transmitido por el latín cathedra, con el sentido de «sede» o «trono».1
La Catedral de San Juan el Divino de Nueva York pertenece a la diócesis episcopaliana de Nueva York. Por tanto, su condición catedralicia corresponde a la organización de la Iglesia episcopaliana y no a la estructura jerárquica de la Iglesia católica. En una enciclopedia católica conviene mantener esta distinción para evitar que la palabra catedral produzca una identificación errónea entre instituciones de confesiones diferentes.
La Iglesia católica reconoce la existencia de diversas Iglesias y comunidades cristianas separadas de su plena comunión. La terminología católica distingue, especialmente, entre Iglesias orientales no católicas que conservan la sucesión apostólica y la Eucaristía válida, y comunidades eclesiales nacidas de la Reforma que no mantienen íntegramente esos elementos sacramentales.2,3 Esta precisión teológica no pretende negar la importancia histórica, artística o espiritual de la catedral neoyorquina, sino describir correctamente su identidad confesional.
El significado de «catedral»
La catedral no recibe su nombre por sus dimensiones, antigüedad o riqueza artística. Su denominación deriva de la presencia de la cátedra episcopal. La iglesia catedral constituye, en sentido propio, la iglesia del obispo diocesano, donde este celebra las principales solemnidades y ejerce sus funciones propias.1,4
La tradición católica contempla la catedral como signo visible de la unidad de la diócesis en torno a su obispo. La cátedra representa la autoridad pastoral y doctrinal confiada al obispo dentro de la comunión eclesial. El mismo simbolismo aparece en la tradición bíblica cuando Cristo alude a la «cátedra de Moisés» como imagen de una autoridad docente.1
En el caso de la Catedral de San Juan el Divino, la palabra catedral posee un significado análogo dentro de la organización episcopaliana, aunque el templo no forma parte de una diócesis católica ni está sometido a la autoridad de un obispo en comunión con el papa.

