Soborno y cohecho
El soborno consiste en ofrecer, prometer, entregar, solicitar o recibir dinero, regalos, favores u otras ventajas para influir indebidamente en una decisión. Puede intervenir un funcionario público, un directivo, un empleado, un proveedor o un intermediario privado.
Dentro de la empresa, el soborno puede orientar la adjudicación de contratos, la selección de proveedores, la concesión de licencias, la contratación de personal o la resolución de litigios. Aunque una persona alegue que el pago facilita una operación o evita un perjuicio inmediato, la participación activa o pasiva en la corrupción mantiene la injusticia y fortalece el sistema que la produce.
Fraude comercial
El fraude comercial comprende la ocultación de defectos, la falsificación de cantidades, la adulteración de productos, la manipulación de precios y la presentación engañosa de bienes o servicios. La tradición cristiana considera ilícita toda operación que priva al comprador de una información necesaria para decidir con libertad y justicia.
También existe fraude cuando una empresa factura trabajos no realizados, presenta gastos falsos, altera resultados contables, falsea certificaciones o ofrece una calidad inferior a la pactada. La apariencia de legalidad no convierte en justa una práctica basada en el engaño.
Conflicto de intereses
Aparece un conflicto de intereses cuando una persona debe decidir en nombre de una empresa, una administración o una organización, pero mantiene intereses privados que pueden influir en su juicio. La corrupción surge cuando oculta ese conflicto y utiliza su cargo para beneficiar a familiares, socios, amistades o empresas vinculadas.
La transparencia exige comunicar las relaciones relevantes, apartarse de la decisión cuando exista una incompatibilidad y aceptar controles independientes. La falta de transparencia facilita el favoritismo y destruye la confianza en los procesos de contratación.
Malversación y apropiación indebida
La malversación consiste en destinar recursos confiados a una persona o institución a fines distintos de los legítimos. Puede afectar a fondos públicos, cuotas sindicales, capital empresarial, donaciones, presupuestos de proyectos o bienes de una comunidad laboral.
La apropiación indebida también aparece cuando un directivo utiliza recursos de la empresa para gastos personales, cuando un empleado desvía fondos o cuando un representante dispone de dinero colectivo como si fuera patrimonio propio. La responsabilidad aumenta cuando el autor ocupa una posición de confianza.
Fraude laboral
El fraude laboral incluye el impago o retraso deliberado de salarios, la ocultación de horas trabajadas, la falsificación de contratos, la utilización abusiva de falsos autónomos, la evasión de cotizaciones y la contratación irregular de personas vulnerables.
El impago del salario posee una gravedad moral particular porque afecta directamente a la subsistencia del trabajador y de su familia. Las denuncias proféticas contra quienes no remuneran a sus trabajadores muestran que la prosperidad económica no justifica la explotación.
Explotación y coacción
La explotación laboral utiliza la necesidad económica, la situación administrativa, la pobreza o la dependencia personal para imponer condiciones injustas. Puede incluir jornadas excesivas, amenazas, retención de documentos, vivienda inadecuada, ausencia de descanso, riesgos no protegidos o salarios desproporcionadamente bajos.
La corrupción facilita estas prácticas cuando inspectores, intermediarios o responsables empresariales aceptan pagos o favores para ignorar las infracciones. De esta manera, el abuso contra los trabajadores queda protegido por una red de complicidades.
Compra de puestos y promociones
La venta de puestos de trabajo, ascensos o responsabilidades profesionales atenta contra la justicia y la igualdad de oportunidades. También perjudica a la empresa, porque sustituye la competencia y la preparación por la riqueza, el parentesco o la fidelidad personal.
Santo Tomás de Aquino consideraba una forma de robo la compra de promociones y cargos, ya que el interesado obtiene una posición que no le corresponde y desplaza injustamente a quienes poseen mayores méritos.
Corrupción sindical y laboral
Las organizaciones sindicales cumplen una función legítima cuando defienden los derechos de los trabajadores y promueven la justicia social. Sin embargo, también pueden corromperse si sus representantes pactan con empresarios o autoridades para obtener beneficios particulares, abandonan a los trabajadores o utilizan el poder sindical en beneficio propio.
Francisco advirtió contra los acuerdos ilícitos entre dirigentes sindicales y empresarios que dejan a miles de trabajadores sin empleo. La corrupción sindical destruye familias, debilita la representación laboral y perjudica especialmente a quienes carecen de voz.