La tradición cristiana utiliza la palabra trisagio para designar realidades relacionadas, aunque no siempre idénticas.
El trisagio bíblico
El trisagio bíblico consiste en la aclamación «Santo, santo, santo». Su origen inmediato aparece en Isaías 6,3 y Apocalipsis 4,8. La Iglesia lo emplea como expresión de adoración ante la majestad divina y como participación en la alabanza de los ángeles.
La triple repetición permite contemplar el misterio de Dios sin pretender reducirlo a una explicación humana. La oración no intenta describir exhaustivamente la vida divina; responde con adoración al misterio que Dios ha revelado. La teología cristiana ha considerado la Trinidad el misterio fundamental del Nuevo Testamento y la fuente de los demás misterios de la fe.
El trisagio litúrgico
El trisagio litúrgico presenta una fórmula más desarrollada:
«Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros».
En las Iglesias orientales, esta aclamación ocupa un lugar destacado en los oficios y en numerosas celebraciones litúrgicas. También aparece en ciertos países occidentales y en diversas órdenes y congregaciones religiosas. La fórmula contiene dos elementos: una proclamación de los atributos divinos -santidad, fortaleza e inmortalidad- y una petición de misericordia.,
La antigüedad del trisagio litúrgico queda atestiguada por su presencia en la tradición de las Iglesias orientales y por su relación con el Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451. A lo largo de la historia surgieron diversas adiciones y explicaciones, especialmente en torno a la relación entre la Trinidad y Cristo crucificado.
El trisagio como ejercicio de piedad
En la Iglesia latina, el Trisagio a la Santísima Trinidad suele practicarse como ejercicio de piedad popular. La recitación puede organizarse en tres series de invocaciones, dedicadas respectivamente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, o bien mediante la repetición de la aclamación «Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal».
Las formas concretas varían según la región, la parroquia, la comunidad religiosa o la tradición familiar. Algunas versiones incorporan el Gloria al Padre, jaculatorias trinitarias, actos de contrición y peticiones por la Iglesia, por las familias, por los difuntos o por las necesidades personales. Estas variantes pertenecen al ámbito de la devoción privada o comunitaria y no deben confundirse con una fórmula sacramental ni con una parte fija de la misa romana.
El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia coloca el Trisagio junto a otras prácticas dirigidas directamente al Dios uno y trino, como la doxología menor-«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo»- y la doxología mayor del Gloria. El mismo Directorio presenta el Trisagio como una oración en la que los fieles, unidos a los ángeles, glorifican continuamente al Dios santo, fuerte e inmortal mediante expresiones tomadas de la Escritura y de la liturgia.