La arquitectura románica de Apulia
La basílica constituye uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura románica de Apulia, también llamada románico apuliano. Este estilo se desarrolló en una región abierta a influencias culturales diversas: la tradición romana, la herencia bizantina, la presencia normanda, las relaciones con el mundo islámico y los contactos marítimos con el Mediterráneo oriental.
El románico apuliano no forma una arquitectura aislada del resto de Europa. Su originalidad procede de la combinación de elementos locales con modelos llegados de Oriente y de las regiones normandas. Las iglesias de Apulia adoptaron la solidez constructiva del románico occidental, pero conservaron soluciones espaciales y decorativas relacionadas con la cultura bizantina.
La arquitectura meridional italiana recibió influencias bizantinas y musulmanas, especialmente en la decoración y en determinados recursos ornamentales. La tradición arquitectónica de la zona incorporó formas refinadas, una atención particular a la composición de las fachadas y una decoración escultórica vinculada a repertorios vegetales, animales y geométricos.
Influencia bizantina
Bari había pertenecido durante siglos al ámbito político y cultural bizantino. Esa historia explica la presencia de elementos orientales en la cultura litúrgica, en la devoción a los santos y en determinadas expresiones artísticas de la ciudad.
La influencia bizantina no significa que la basílica adopte sin más un modelo oriental. La arquitectura medieval italiana nació de la combinación de tradiciones. Incluso los elementos considerados característicos de Bizancio -como ciertas soluciones absidales, el nártex, las galerías, las cúpulas o la orientación del templo- poseen antecedentes variados y no pueden atribuirse exclusivamente a una única región.
En la basílica, la herencia oriental aparece sobre todo en el contexto cultural y religioso del santuario, en la relación con la veneración griega de san Nicolás y en la continuidad de la oración de las Iglesias orientales ante sus reliquias. La cripta posee una importancia especial para la presencia ortodoxa y para las celebraciones vinculadas a Oriente.
Influencia normanda
La construcción de la basílica coincide con la consolidación del poder normando en Apulia. Los normandos asumieron y transformaron la herencia política y religiosa de la región, y utilizaron la arquitectura monumental como expresión de autoridad y como instrumento de integración de territorios diversos.
El edificio manifiesta rasgos propios del románico occidental: volúmenes firmes, muros robustos, composición ordenada y sentido monumental. La tradición normanda aportó una concepción arquitectónica caracterizada por la claridad estructural y por la fuerza de las masas constructivas. En Apulia, estos rasgos convivieron con elementos bizantinos y con tradiciones locales.
La basílica expresa así la situación histórica de Bari: una ciudad occidental vinculada a Roma, pero abierta a las Iglesias de Oriente; una ciudad gobernada por poderes normandos, aunque formada por una larga herencia bizantina; y un puerto mediterráneo que recibía peregrinos, comerciantes y viajeros de procedencias diversas.
Planta y estructura
El edificio presenta una organización basilical de tradición románica. La disposición longitudinal conduce hacia el presbiterio y concentra la atención litúrgica en el altar. La amplitud de los espacios responde tanto a las necesidades del culto como a la acogida de peregrinos.
La estructura exterior transmite una impresión de fortaleza. El templo se integra en el tejido urbano de la ciudad vieja y conserva el carácter de una iglesia medieval concebida como santuario. La sobriedad de los paramentos contrasta con la riqueza simbólica de los espacios interiores y de la cripta.
La arquitectura basilical cristiana combina con frecuencia una nave principal, naves laterales, ábside y espacios de acceso o transición. La tradición arquitectónica tardoantigua y medieval también desarrolló iglesias abovedadas, plantas centralizadas y soluciones de inspiración oriental, aunque ningún elemento aislado basta para definir por sí mismo un edificio como puramente bizantino o puramente occidental.
La cripta
La cripta constituye el centro espiritual del santuario. Allí reposan las reliquias de san Nicolás, y allí acuden los peregrinos para venerar al santo. Su posición arquitectónica bajo la iglesia superior expresa la relación entre el altar, la memoria del mártir o confesor y la comunión de la Iglesia con los santos.
La cripta también posee un significado ecuménico. Una capilla está destinada a la oración de los cristianos ortodoxos, que veneran a san Nicolás como uno de los grandes obispos de la Iglesia antigua. La basílica acoge de este modo expresiones litúrgicas orientales dentro de un santuario perteneciente a la Iglesia católica.