Consejo pontificio para los Laicos
El Consejo pontificio para los Laicos promovió la participación de los fieles laicos en la vida y misión de la Iglesia. Su existencia respondía a la eclesiología del Concilio Vaticano II, que reconoce la vocación propia de los laicos en la transformación cristiana de las realidades temporales.
El Consejo mantuvo relaciones con asociaciones y movimientos eclesiales internacionales y prestó atención a la formación, la responsabilidad apostólica y la presencia pública de los laicos.
Sus competencias pasaron al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, creado mediante la integración del antiguo Consejo pontificio para los Laicos y del Consejo pontificio para la Familia. La unificación pretendía reunir en un solo organismo cuestiones estrechamente relacionadas con la vocación laical, la familia y la vida humana.
Consejo pontificio para la Familia
El Consejo pontificio para la Familia atendió la pastoral familiar y promovió la reflexión sobre el matrimonio, la familia y su misión evangelizadora. Su actividad se desarrolló en colaboración con las Iglesias particulares, las conferencias episcopales, las asociaciones familiares y otros organismos eclesiales.
La reforma curial incorporó sus competencias al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Este organismo actual continúa la atención institucional de la Santa Sede a la familia, la vida humana y la participación de los laicos.
Consejo pontificio para la Cultura
El Consejo pontificio para la Cultura fomentó el diálogo entre la Iglesia y las culturas. Su campo de acción abarcaba la relación entre la fe y la razón, las artes, la ciencia, la educación, la literatura, el pensamiento contemporáneo y las transformaciones culturales.
La Iglesia considera la cultura un ámbito fundamental para la evangelización. La cultura influye en la manera en que las personas comprenden la verdad, la libertad, la dignidad humana, la comunidad y el sentido de la existencia. Por esta razón, el diálogo cultural forma parte de la misión evangelizadora y no constituye una actividad periférica.
Con Praedicate Evangelium, las competencias del antiguo Consejo pontificio para la Cultura quedaron integradas en el Dicasterio para la Cultura y la Educación, junto con las atribuciones relativas a la educación católica.
Consejo pontificio para las Comunicaciones Sociales
El Consejo pontificio para las Comunicaciones Sociales atendió el uso de los medios de comunicación al servicio de la evangelización. Su campo comprendía la prensa, la radio, la televisión, el cine y, progresivamente, los medios digitales.
La evolución tecnológica modificó profundamente el modo de comunicar el Evangelio. La Curia romana tuvo que pasar de una organización centrada en medios separados a una visión más integrada de la comunicación institucional y pastoral. Esta evolución contribuyó a la creación de estructuras unificadas en materia de comunicación.
Las competencias del antiguo Consejo pasaron al actual Dicasterio para la Comunicación, que coordina la comunicación de la Santa Sede y sus principales medios.