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Cardenal Raymond Burke

Raymond Leo Burke es un cardenal, obispo y canonista estadounidense, conocido por su amplia trayectoria en la administración de la justicia de la Iglesia y por su defensa de la disciplina sacramental, la doctrina moral católica y la protección jurídica del matrimonio. Fue obispo de La Crosse, arzobispo de Saint Louis, prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y patrono de la Soberana Orden Militar de Malta.

Archbishop Raymond Leo Burke
Ver información de la imagenImagen del arzobispo Raymond Leo Burke tomada en la primavera de 2008, c. 2008. Transferida desde en.wikipedia a Commons por ShinePhantom usando CommonsHelper. El cargador original fue Geerlingguy en la Wikipedia en inglés. Según su página de discusión, es su propia obra, tomada después de una ceremonia de graduación del seminario, CC BY-SA 3.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCardenal Raymond Burke
CategoríaPersona
Nombre CompletoRaymond Leo Burke
TítuloCardenal
Cargo EclesiásticoArzobispo de Saint Louis
Fecha de Nacimiento1948-06-30
Lugar de NacimientoRichland Center, Wisconsin, Estados Unidos
NacionalidadEstadounidense
SexoMasculino
Autoridad EclesiásticaJuan Pablo II
EnseñanzasOrden de Malta
Estado de VidaClérigo
Fecha de Creación como Cardenal20 de noviembre de 2010
Fecha de Elevación del título3 de mayo de 2021
Fecha de Fin del Cargo Eclesial19 de junio de 2023
Fecha de Nombramiento Obispo de La Crosse10 de diciembre de 1994
Fecha de Ordenación Sacerdotal29 de junio de 1975
Inicio del Cargo Eclesial2 de diciembre de 2003
Lugar de Ordenación SacerdotalBasílica de San Pedro
Miembro dediocesano
Ordenación Episcopal6 de enero de 1995
Personas relacionadasBenedicto XVI
TipoCardenal
Título DiaconalDiácono de Sant’Agata de’ Goti

Tabla de contenido

Biografía

Infancia y formación

Raymond Leo Burke nació el 30 de junio de 1948 en Richland Center, en el estado de Wisconsin, Estados Unidos. Fue el menor de seis hermanos. Cursó sus primeros estudios y la enseñanza secundaria en el Seminario de Holy Cross, en La Crosse. En 1971 obtuvo una beca Basselin para estudiar en la Universidad Católica de América, en Washington D. C.1

Continuó su formación sacerdotal en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, una de las principales instituciones académicas de la Santa Sede. El papa Pablo VI lo ordenó sacerdote el 29 de junio de 1975, solemnidad de san Pedro y san Pablo, en la basílica de San Pedro.1

Tras la ordenación regresó a La Crosse. Allí ejerció como vicario parroquial de la catedral de San José Obrero y enseñó religión en el instituto Aquinas. En 1980 volvió a Roma para especializarse en derecho canónico, disciplina jurídica que regula la vida, la organización y la misión de la Iglesia. Obtuvo el doctorado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana.1

Primeros cargos diocesanos y romanos

En 1984 fue nombrado moderador de la curia y vicecanciller de la diócesis de La Crosse. El moderador de la curia coordina la actividad administrativa de una diócesis y colabora estrechamente con el obispo en el gobierno pastoral y jurídico.1

En 1989 comenzó a trabajar en el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica como defensor del vínculo. Esta función consiste en defender la validez del matrimonio o de la ordenación sacerdotal en los procesos canónicos en los que alguna de las partes solicita una declaración de nulidad.1

Su experiencia pastoral y su preparación jurídica marcaron desde entonces su perfil eclesial. Burke combinó el gobierno de diócesis particulares con el estudio del derecho canónico y la participación en los organismos judiciales de la Santa Sede.

Episcopado

Obispo de La Crosse

El 10 de diciembre de 1994, el papa Juan Pablo II nombró a Burke obispo de La Crosse. Recibió la ordenación episcopal el 6 de enero de 1995, en la basílica de San Pedro.1

Durante su episcopado en La Crosse prestó particular atención a la formación sacerdotal, la identidad católica de las instituciones educativas y la aplicación del derecho canónico en la vida diocesana. Su experiencia como jurista eclesiástico influyó en su modo de ejercer el ministerio episcopal, especialmente en cuestiones relacionadas con la liturgia, los sacramentos y la disciplina de la Iglesia.

Arzobispo de Saint Louis

El 2 de diciembre de 2003, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Saint Louis, una de las sedes metropolitanas históricas de los Estados Unidos.1

Como arzobispo, Burke intervino en debates públicos sobre la relación entre la fe católica y la vida política. Defendió la obligación de los católicos que ejercen cargos públicos de respetar la ley moral natural, particularmente en materias relacionadas con la protección de la vida humana, la familia y el matrimonio.

Su interpretación del canon 915 del Código de Derecho Canónico adquirió especial relevancia durante los debates estadounidenses sobre la recepción de la sagrada Comunión por parte de políticos católicos que apoyaban públicamente leyes consideradas gravemente contrarias a la moral católica.

Cardenalato y servicio en la Santa Sede

Prefecto de la Signatura Apostólica

El 27 de junio de 2008, el papa Benedicto XVI nombró a Burke prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.1

La Signatura Apostólica constituye el tribunal supremo de la Iglesia católica. Además de resolver determinados recursos judiciales, supervisa la recta administración de la justicia en los tribunales eclesiásticos y trata cuestiones relacionadas con la competencia de los órganos judiciales de la Iglesia.

El nombramiento reflejó la reconocida especialización de Burke en derecho canónico. Desde este cargo participó en la interpretación y aplicación de las normas procesales de la Iglesia, especialmente en asuntos matrimoniales, disciplinares y administrativos.

Creación como cardenal

Benedicto XVI creó cardenal a Raymond Burke en el consistorio del 20 de noviembre de 2010. Recibió inicialmente el título de diácono de Sant’Agata de’ Goti. El 3 de mayo de 2021, dicho título fue elevado, pro hac vice, a título presbiteral.1

Como cardenal elector, Burke participó en el cónclave de marzo de 2013, que eligió al papa Francisco.1

Patrono de la Orden de Malta

El 8 de noviembre de 2014, el papa Francisco nombró a Burke patrono de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, conocida habitualmente como Orden de Malta.1

El patrono desempeña una función de asistencia espiritual y de orientación religiosa para la Orden. Burke ocupó este cargo hasta el 19 de junio de 2023. Actualmente figura como patrono emérito.1

También pertenece al Dicasterio para las Causas de los Santos y al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.1

Pensamiento canónico y sacramental

El canon 915 y la sagrada Comunión

Una de las cuestiones más asociadas al pensamiento de Burke es la interpretación del canon 915 del Código de Derecho Canónico. Esta norma establece que no deben ser admitidos a la sagrada Comunión quienes perseveran obstinadamente en un pecado grave manifiesto.

Burke sostiene que la prohibición de comulgar prevista por este canon no constituye necesariamente una pena canónica. A su juicio, el canon expresa principalmente la responsabilidad del ministro de la Comunión -sea ordinario o extraordinario- de no administrar el sacramento a quien reúne las condiciones descritas por la norma.2

La aplicación del canon puede coincidir con una excomunión o un entredicho, pero ambas realidades no deben confundirse. La negativa a distribuir la Comunión también puede responder directamente a la necesidad de:

Pecado público y juicio sobre la conciencia

Burke distingue entre el juicio sobre el estado interior de una persona y la valoración jurídica de una conducta pública. La conciencia y el estado de gracia pertenecen al ámbito personal; únicamente Dios y la propia persona pueden conocer plenamente la disposición interior del alma. Sin embargo, la Iglesia puede actuar cuando una conducta exterior resulta grave, manifiesta y mantenida de forma obstinada.3

Esta distinción resulta central en la aplicación del canon 915. La norma no autoriza a los ministros a juzgar arbitrariamente la conciencia de los fieles. Les exige, en cambio, valorar una situación pública que afecta al orden eclesial, al respeto debido al sacramento y a la formación moral de la comunidad.

La Eucaristía y la comunión eclesial

La argumentación de Burke se apoya en la relación entre la Eucaristía y la comunión visible e invisible de la Iglesia. La celebración eucarística no crea desde cero la comunión cristiana; presupone una comunión ya existente en la fe, los sacramentos y el orden jerárquico de la Iglesia.4

Desde esta perspectiva, la sagrada Comunión no representa únicamente un gesto de acogida individual. También manifiesta públicamente la comunión con la doctrina, los sacramentos y la vida moral de la Iglesia. La disciplina del canon 915 protege especialmente esa dimensión espiritual y eclesial de la comunión.4

Fundamento bíblico y tradición eclesial

Burke relaciona la disciplina eucarística con la advertencia de san Pablo sobre la recepción indigna del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Primera Carta a los Corintios exhorta a cada fiel a examinar su conciencia antes de participar en la Eucaristía.

También recurre a la tradición de los Padres de la Iglesia y de los teólogos aprobados. San Basilio Magno, por ejemplo, consideraba que determinadas situaciones matrimoniales incompatibles con la moral cristiana impedían recibir la Comunión hasta que la persona abandonara esa situación.5

La tradición patrística, en la interpretación de Burke, une tres responsabilidades: el respeto al sacramento, la protección del alma del fiel y la prevención del escándalo público.5

Moral pública y responsabilidad política

Burke ha aplicado su reflexión canónica al comportamiento de los católicos que ocupan cargos públicos. En particular, estudió la situación de políticos que, después de recibir una advertencia, continúan apoyando públicamente leyes contrarias a principios fundamentales de la moral católica.

Entre los ejemplos tratados figuran:

  • El aborto provocado.
  • La destrucción de embriones humanos con fines de investigación.
  • Determinadas formas de manipulación de la vida humana.
  • La redefinición jurídica del matrimonio.6

En su planteamiento, los cargos políticos implican una responsabilidad moral especialmente grave porque afectan al bien común y a la protección de las personas vulnerables. Un legislador católico no responde únicamente por sus actos privados, sino también por el contenido moral de las decisiones públicas que promueve o apoya.7

Burke considera que el apoyo público y persistente a leyes gravemente contrarias a la ley moral natural puede generar confusión entre los fieles y entre quienes observan la conducta de la Iglesia desde fuera. Por esta razón, relaciona la disciplina eucarística con la obligación de los pastores de enseñar con claridad la verdad moral y proteger la santidad de la Eucaristía.

Matrimonio y justicia eclesiástica

Defensa de la indisolubilidad matrimonial

La actividad de Burke en la Signatura Apostólica estuvo estrechamente vinculada a los tribunales eclesiásticos y a las causas matrimoniales. Su concepción del derecho canónico parte de la naturaleza sacramental del matrimonio y de su indisolubilidad.

Para Burke, los procedimientos de nulidad matrimonial no disuelven un matrimonio válido. Su finalidad consiste en determinar, mediante un proceso judicial, si en el momento de la celebración existió realmente un consentimiento matrimonial válido y, por tanto, un verdadero vínculo sacramental.

Idoneidad de los abogados en los tribunales eclesiásticos

Su pensamiento jurídico también concede importancia a la idoneidad moral de quienes ejercen funciones de abogado o procurador en los tribunales de la Iglesia. La defensa de una causa matrimonial exige competencia técnica, conocimiento del derecho canónico y coherencia con la verdad sobre el matrimonio.

En el ámbito de los tribunales eclesiásticos españoles, los abogados y procuradores de la Rota deben ser católicos y de buena conducta moral, aunque la autoridad competente puede admitir a personas no católicas en determinadas circunstancias.8

Esta exigencia pretende preservar la dignidad de la función jurídica y garantizar que quienes colaboran con la administración de justicia eclesiástica comprendan la naturaleza religiosa y sacramental de las causas que tratan.

Estilo eclesial y recepción

Raymond Burke pertenece al grupo de prelados estadounidenses con una marcada presencia en los debates contemporáneos sobre doctrina moral, liturgia y derecho canónico. Su perfil combina tres rasgos principales:

  1. Formación jurídica especializada, adquirida en la Pontificia Universidad Gregoriana y desarrollada en la Signatura Apostólica.
  2. Defensa de la disciplina sacramental, especialmente en relación con la Eucaristía y el canon 915.
  3. Intervención pública en cuestiones de moral política, con especial atención a la vida humana, el matrimonio y la familia.

Sus posiciones han recibido reconocimiento entre católicos que valoran la claridad doctrinal y la aplicación estricta del derecho canónico. También han suscitado controversias en contextos pastorales y políticos donde otros responsables eclesiales han preferido enfoques más prudenciales o diferenciados.

La cuestión del canon 915 exige, en cualquier caso, distinguir entre la responsabilidad objetiva del ministro de la Comunión y el juicio subjetivo sobre la conciencia del fiel. La disciplina canónica no sustituye la conversión personal ni convierte la recepción de la Eucaristía en un instrumento de confrontación política. Su finalidad propia consiste en proteger el sacramento, la comunión eclesial y el bien espiritual de los fieles.

Legado

El legado de Burke se encuentra principalmente en la relación que establece entre derecho canónico, doctrina moral y vida sacramental. Su trabajo recuerda que la disciplina de la Iglesia no constituye una simple estructura administrativa, sino una expresión jurídica de verdades teológicas sobre la Eucaristía, el matrimonio, la autoridad eclesial y la comunión.

En su reflexión sobre el canon 915, defiende que los pastores tienen una responsabilidad directa ante la santidad del sacramento y ante la formación moral de la comunidad. Según su interpretación, el ministro de la Eucaristía debe actuar cuando una persona persevera públicamente en una conducta gravemente contraria a la moral cristiana, siempre dentro de los requisitos objetivos de la norma.7

La trayectoria del cardenal Raymond Burke reúne así el servicio pastoral en diócesis estadounidenses, la labor judicial en la Santa Sede, la responsabilidad como prefecto de la Signatura Apostólica, el ministerio cardenalicio y la asistencia espiritual a la Orden de Malta. Su figura ocupa un lugar destacado en los debates actuales sobre la aplicación del derecho canónico y la coherencia entre la fe católica, la vida sacramental y la responsabilidad pública.

Citas y referencias

  1. Oficina de Prensa de la Santa Sede. Cardenal Raymond Leo Burke: Biografía, 1 (2025). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
  2. Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 2 (2007). 2
  3. Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 9 (2007).
  4. Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 7 (2007). 2
  5. II. Padres de la Iglesia y teólogos, Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 10 (2007). 2
  6. Canon 915: Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 1 (2007).
  7. Raymond Leo Burke. Canon 915: La disciplina referente a la denegación de la Sagrada Comunión a quienes perseveran obstinadamente en pecado grave manifiesto, 2007, Núm. 1, págs. 3-58, 56 (2007). 2
  8. Artículo 39, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Núm. 1, enero, 2000, 13 (2000).
Modificado el 29 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.23Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/ncpbsz068

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