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Nuestra Señora de los Remedios

Nuestra Señora de los Remedios es una advocación mariana de amplia difusión en España y América, vinculada especialmente a la Orden de la Santísima Trinidad, a la predicación misionera y a la fundación de santuarios, iglesias, capillas y localidades. El título expresa la confianza de los fieles en la intercesión maternal de la Virgen María, invocada como ayuda y protección en las necesidades espirituales y temporales. La advocación no corresponde a una única imagen universal, sino a numerosas representaciones locales con historias, fiestas e iconografías propias.

Remedios
Ver información de la imagenImagen de la Ntra. Sra. de Los Remedios de Los Realejos, c. 1998. Original, MyName (Realejero) Gaspar Carballo Hdez, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreNuestra Señora de los Remedios
CategoríaTérmino
DescripciónAdvocación mariana dedicada a la Virgen María como intercesora y protectora, difundida en España y América. Nuestra Señora de los Remedios es una advocación mariana vinculada a la Orden de la Santísima Trinidad, la predicación misionera y la fundación de numerosos santuarios, iglesias y capillas. El título expresa la confianza de los fieles en la intercesión materna de la Virgen María contra necesidades espirituales y temporales. No corresponde a una única imagen, sino a múltiples representaciones locales con sus propias tradiciones e iconografías. Confianza de los fieles en la intercesión maternal de la Virgen María como ayuda y protección en necesidades espirituales y temporales
AtributosCorona, cetro, Niño Jesús en brazos, manto, vestidura, a veces acompañada de ángeles
Autoridad EclesiásticaPapa Pablo VI (coronación pontificia 1974), Juan Pablo II (confirmación del patronazgo 1991)
FestividadFiesta patronal local (fecha variable según diócesis o comunidad)
Importancia HistóricaAlta
ObservacionesCoronación pontificia de la imagen de Naucalpan en 1974 por Pablo VI; confirmación del patronazgo de la archidiócesis de Tlalnepantla en 1991 por Juan Pablo II; elevación del santuario a basílica menor en 1998.
Orden ReligiosaOrden de la Santísima Trinidad
PatronazgoPatrona celestial de la archidiócesis de Tlalnepantla
TipoAdvocación mariana, Título mariano
UbicaciónEspaña, México y numerosos países de Hispanoamérica

Tabla de contenido

Nombre y significado de la advocación

El título Nuestra Señora de los Remedios pertenece al conjunto de advocaciones marianas relacionadas con la protección, el auxilio y la liberación de los peligros. La palabra remedios alude a las ayudas que los fieles solicitan a Dios por intercesión de la Virgen, sin atribuir a María una acción independiente de la gracia divina. La piedad católica contempla a la Madre de Cristo como intercesora y protectora, siempre subordinada a la única mediación salvadora de Jesucristo.

La advocación presenta diversas formas de nombre:

  • Nuestra Señora de los Remedios.
  • Virgen de los Remedios.
  • Santa María de los Remedios.
  • Nuestra Señora del Remedio.
  • Virgen del Remedio.

Las variantes del Remedio y de los Remedios aparecen en distintos territorios y contextos históricos. La Orden Trinitaria desarrolló de modo particular la forma Santa María del Remedio, mientras que numerosos santuarios hispánicos y americanos adoptaron la forma plural Nuestra Señora de los Remedios. Una obra histórica dedicada a la advocación trinitaria distingue precisamente entre la historia del título del Remedio y el catálogo de imágenes y santuarios vinculados a él.1

Naturaleza de la advocación

Nuestra Señora de los Remedios no constituye una aparición mariana universalmente reconocida ni designa una sola imagen con un único origen histórico. El título reúne numerosas devociones locales, algunas nacidas en la península ibérica y otras trasladadas a América durante la expansión española.

Cada santuario puede conservar una tradición propia sobre el origen de su imagen, su llegada al lugar, sus prodigios, sus procesiones o su patronazgo. Por ello, conviene distinguir entre:

  1. El título mariano general, compartido por numerosas comunidades.
  2. La historia particular de cada imagen, determinada por el contexto local.
  3. La iconografía concreta, que puede variar según la época y la región.
  4. El reconocimiento eclesiástico, que en algunos casos comprende coronaciones pontificias, patronazgos diocesanos o la elevación del santuario a basílica menor.

La existencia de numerosos santuarios bajo este título no implica que todos procedan de una misma imagen. La devoción mariana hispánica dio lugar a una extensa red de santuarios, capillas y centros de peregrinación, tanto urbanos como rurales.2

Historia de la devoción

Antecedentes en la tradición cristiana

La veneración de la Virgen María como protectora y auxiliadora posee una larga historia en la Iglesia. Los títulos marianos surgieron en contextos litúrgicos, monásticos, urbanos, militares, misioneros y populares. Algunas advocaciones quedaron ligadas a una ciudad; otras, a una orden religiosa; otras, a una imagen considerada especialmente venerada por una comunidad.

La advocación de los Remedios adquirió una fisonomía propia dentro de la espiritualidad de la Orden de la Santísima Trinidad, fundada para la redención de cautivos. La relación entre el título mariano y la misión trinitaria favoreció una comprensión de María como Madre solícita, protectora de los cristianos afligidos y modelo de confianza en Dios.

La Orden Trinitaria

Los trinitarios desempeñaron un papel decisivo en la expansión de la devoción a Santa María del Remedio. En 1974, el capítulo general de la Orden Trinitaria encargó la redacción de una historia de esta advocación con el propósito de fundamentar ante la Santa Sede el patronazgo de la Orden y la concesión de un oficio litúrgico propio. Ambos objetivos recibieron posteriormente aprobación pontificia.1

La investigación histórica trinitaria organizó la materia en dos grandes partes: una historia del título mariano del Remedio y un catálogo de imágenes y santuarios. El catálogo incluía también advocaciones relacionadas, como la Virgen del Rescate de Madrid y la Virgen de Gracia, mostrando la proximidad histórica entre diferentes formas de devoción vinculadas al auxilio y la liberación.1

La acción trinitaria favoreció la fundación de capillas, iglesias y cofradías. La devoción no quedó reducida al ámbito interno de la Orden, sino que alcanzó a comunidades parroquiales y grupos de peregrinos. La presencia de la Virgen de los Remedios en distintos territorios refleja la capacidad de las órdenes religiosas para difundir títulos marianos mediante la predicación, la organización de cultos y la atención pastoral.

Otras órdenes religiosas

La expansión de la advocación también estuvo relacionada con otras familias religiosas. En la América del siglo XVI, los agustinos difundieron, junto con la Virgen de la Candelaria, la devoción a la Virgen de los Remedios. La actividad de las órdenes religiosas contribuyó a que determinadas advocaciones arraigaran en regiones concretas y adquirieran una identidad propia.3

Los dominicos impulsaron especialmente el Rosario; los franciscanos, la devoción a la Inmaculada; los mercedarios, la Virgen de la Merced; y los jesuitas, la Virgen de la O. Este reparto no fue absoluto, pero muestra cómo las comunidades religiosas actuaron como agentes de difusión de títulos marianos particulares durante la evangelización.3

Difusión en América

La conquista y evangelización de América trasladaron al nuevo continente numerosas advocaciones veneradas en España. Los emigrantes llevaron consigo las imágenes y títulos de sus parroquias, ciudades y lugares de origen. Los misioneros incorporaron esas devociones a la organización de nuevas comunidades cristianas, mientras que los pobladores dieron nombres marianos a ciudades, pueblos, iglesias y capillas.2

Sevilla tuvo una función particularmente relevante en este proceso. Sus advocaciones marianas, entre ellas Nuestra Señora de los Remedios, pasaron a distintos territorios americanos mediante navegantes, religiosos, funcionarios, soldados y familias emigradas. La repetición del título no produjo una devoción uniforme, sino una pluralidad de santuarios y tradiciones locales.2

Las órdenes religiosas contribuyeron a consolidar esta expansión. En muchas poblaciones, la imagen mariana ocupaba un lugar central en la iglesia principal, en una capilla conventual o en un santuario situado fuera del núcleo urbano. Los santuarios rurales se convirtieron en destinos de romerías frecuentes y, con el tiempo, algunos llegaron a contar con iglesias monumentales, conventos y hospederías.2

La devoción mariana americana combinó las tradiciones llegadas de Europa con las expresiones culturales de las poblaciones indígenas, mestizas y criollas. Junto a advocaciones de origen español aparecieron imágenes y títulos relacionados con lugares, lenguas y experiencias propias del continente. Las comunidades acudían a María en tiempos de terremotos, erupciones volcánicas, epidemias y otras calamidades, integrando la devoción en la vida religiosa y social.3

Santuario y patronazgo de Nuestra Señora de los Remedios en México

Entre los centros más importantes de esta advocación destaca el santuario de Nuestra Señora de los Remedios de Naucalpan, en el actual territorio de México, dentro de la jurisdicción eclesiástica de Tlalnepantla.

La imagen venerada en el santuario cuenta con una tradición secular y ocupa un lugar central en la identidad católica de la región. En 1974, el papa Pablo VI autorizó la coronación pontificia de la imagen. El documento apostólico describe el culto que recibía por su belleza y por la veneración religiosa de numerosos fieles, y encomendó al obispo de Tlalnepantla la imposición solemne de una corona en nombre y con autoridad del Romano Pontífice.4

La coronación tuvo además una dimensión pastoral. La Santa Sede vinculó la celebración con el crecimiento del amor y la veneración hacia María, reconocida como Madre de la Iglesia, y con el beneficio espiritual de los fieles de la diócesis.4

En 1991, Juan Pablo II confirmó a la Virgen María, invocada bajo el título de Nuestra Señora de los Remedios, como Patrona celestial de la archidiócesis de Tlalnepantla. El documento pontificio relaciona el patronazgo con cinco siglos de veneración de la imagen y con la continuidad de la fe y de la acción católica en aquella comunidad eclesial.5

En 1992, la Santa Sede publicó la confirmación pontificia del patronazgo de la archidiócesis. La concesión comprendía los derechos y privilegios litúrgicos correspondientes conforme a las normas sobre la designación de patronos.6

El santuario recibió también la dignidad de basílica menor en 1998. El decreto pontificio lo presenta como un centro de vida espiritual y de obras de caridad, vinculado asimismo a la formación sacerdotal mediante la presencia de un seminario mayor. La imagen antigua, venerada por sacerdotes y fieles, había recibido la coronación pontificia y era considerada patrona de la Iglesia local.7

Iconografía

Rasgos generales

La iconografía de Nuestra Señora de los Remedios carece de un modelo único válido para todos los santuarios. Las imágenes pueden representar a María:

  • De pie, como imagen de vestir o talla completa.
  • Con el Niño Jesús en brazos.
  • Con corona, cetro u otros signos de realeza.
  • Ataviada con manto y vestido, especialmente en las imágenes vestideras.
  • Sobre una peana, a veces acompañada por ángeles.
  • En actitud frontal, destinada a la veneración litúrgica y procesional.

La representación de María con el Niño resulta particularmente coherente con el sentido cristológico de la advocación: la Virgen conduce a Cristo, fuente de toda salvación y remedio. La devoción mariana auténtica no sustituye la adoración debida a Dios, sino que orienta hacia Jesucristo.

El color y la ornamentación de las imágenes varían según la época y las costumbres locales. Las coronas, mantos bordados, joyas y cetros suelen expresar la dignidad regia de María y la gratitud de los fieles. La Santa Sede ha reconocido en diversos contextos la tradición de coronar imágenes marianas especialmente veneradas por una comunidad. En el caso de la imagen de Naucalpan, Pablo VI autorizó expresamente la imposición de una diadema preciosa.4

La corona y el cetro

La corona representa la realeza maternal de María. La Iglesia entiende esta realeza en sentido espiritual: María participa de la gloria de su Hijo y ejerce una maternidad intercesora sobre los discípulos de Cristo. El cetro puede aparecer como atributo de dignidad y protección, aunque no forma parte obligatoria de todas las imágenes de los Remedios.

La coronación de una imagen no convierte la estatua en objeto de adoración. La corona honra a la persona representada y expresa el amor de la comunidad cristiana hacia la Virgen. La tradición pontificia vincula estos actos con el crecimiento de la piedad mariana y con la vida espiritual del pueblo fiel.4

El Niño Jesús

Cuando la imagen muestra a María con el Niño, Jesús puede sostener un cetro, una esfera, un libro o un símbolo de la creación. La disposición del Niño en los brazos de su Madre recuerda que María es la Madre de Dios porque engendró según la carne al Hijo eterno del Padre, Jesucristo.

La iconografía mariana latinoamericana utiliza con frecuencia el gesto de María presentando al Niño a los fieles. Pío XII describió esta función simbólica en una alocución dedicada a una imagen colombiana: la Virgen muestra en sus brazos a Jesús, que constituye el centro de la piedad cristiana.8

Difusión geográfica

España

En España existen numerosas iglesias, ermitas y santuarios dedicados a Nuestra Señora de los Remedios o a Santa María del Remedio. La advocación aparece en contextos urbanos y rurales, especialmente en lugares donde una comunidad atribuyó a la Virgen una protección particular o donde una orden religiosa estableció una casa, convento o capilla.

La diversidad española impide reducir la advocación a un único centro nacional. Cada localidad conserva su propia imagen, fiesta y tradición, aunque todas comparten el título mariano y la referencia a la ayuda maternal de la Virgen.

La forma Santa María del Remedio adquirió especial importancia en la Orden Trinitaria. La documentación histórica de la Orden estudió la evolución del título, su presencia en diversos lugares y la relación entre la advocación y las imágenes veneradas bajo nombres próximos.1

México

México alberga una de las expresiones más conocidas de esta devoción en el santuario de Naucalpan. La imagen recibió la coronación pontificia en 1974 y la archidiócesis de Tlalnepantla reconoció a Nuestra Señora de los Remedios como patrona celestial en 1991, con confirmación pontificia.4,5

La elevación del santuario a basílica menor en 1998 consolidó su importancia como lugar de peregrinación, oración, formación sacerdotal y caridad.7

Hispanoamérica

La advocación se difundió ampliamente por Hispanoamérica durante los siglos de evangelización española. Los misioneros, pobladores y autoridades fundaron templos y capillas bajo títulos marianos procedentes de España. El nombre de María pasó también a formar parte de la toponimia, es decir, de los nombres de ciudades, pueblos, ríos y regiones.2

La Virgen de los Remedios aparece en distintos territorios junto a otras advocaciones como Nuestra Señora del Rosario, la Inmaculada, la Virgen de la Candelaria y la Virgen de la Merced. Las órdenes religiosas desempeñaron un papel destacado en la organización de estas devociones y en su integración dentro de la vida parroquial.3

En algunos lugares, las comunidades recurrieron a la Virgen como protectora frente a catástrofes naturales, epidemias y conflictos. Estas prácticas pertenecen a la historia de la religiosidad popular y no constituyen por sí mismas una definición doctrinal universal de la advocación.3

Reconocimientos eclesiásticos

La Iglesia distingue entre la aprobación de una devoción local y el reconocimiento litúrgico o jurídico de un patronazgo. Los principales reconocimientos vinculados a Nuestra Señora de los Remedios incluyen:

  • La autorización pontificia de la coronación de la imagen de Naucalpan en 1974, durante el pontificado de Pablo VI.4
  • La confirmación de Nuestra Señora de los Remedios como Patrona celestial de la archidiócesis de Tlalnepantla en 1991.5
  • La concesión de los derechos y privilegios litúrgicos propios del patronazgo diocesano, conforme a las normas eclesiásticas aplicables.6
  • La elevación del santuario de Tlalnepantla a basílica menor en 1998.7
  • La aprobación pontificia del patronazgo y del oficio relacionados con Santa María del Remedio en el ámbito de la Orden Trinitaria.1

Estos reconocimientos no convierten todas las imágenes de los Remedios en una única devoción jurídicamente idéntica. Cada diócesis conserva competencia sobre su culto particular, sus fiestas y sus santuarios, dentro de la disciplina general de la Iglesia.

Relación con la teología mariana

La advocación de Nuestra Señora de los Remedios pertenece a la piedad mariana de la Iglesia, pero no añade una doctrina independiente a la fe católica. El título expresa, mediante un lenguaje devocional, verdades cristianas relacionadas con la maternidad espiritual de María y con su intercesión.

La Virgen no reemplaza a Cristo ni constituye una fuente autónoma de salvación. Los fieles acuden a ella porque es la Madre del Señor y porque su misión consiste en conducir a los discípulos hacia su Hijo. La tradición católica considera legítima la veneración de las imágenes sagradas cuando el honor se dirige a la persona representada y no al material de la imagen. León XIII describió las imágenes marianas como testimonios de la herencia cristiana y como estímulos para conservar la memoria de la fe.9

El título «de los Remedios» adquiere así un sentido esencialmente cristológico: María auxilia a los fieles al llevarlos hacia Jesucristo, único Salvador. Las celebraciones marianas alcanzan su finalidad cuando fomentan la conversión, la vida sacramental, la caridad y la unidad de la comunidad cristiana.

Valor cultural e histórico

Las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios forman parte del patrimonio religioso, artístico y social de numerosas localidades. Algunas tallas pertenecen a la escultura medieval, renacentista, barroca o contemporánea; otras son imágenes de vestir, renovadas periódicamente con mantos, coronas y ornamentos.

Los santuarios vinculados a la advocación han contribuido a configurar el paisaje urbano y rural. Iglesias, ermitas, conventos, plazas y caminos de peregrinación conservan la memoria de generaciones de fieles. En América, los nombres marianos también quedaron incorporados a la geografía y a la organización de los nuevos asentamientos cristianos.2

La devoción refleja asimismo la interacción entre la evangelización institucional y la piedad popular. Las órdenes religiosas difundieron imágenes y prácticas; las diócesis organizaron fiestas y patronazgos; y las comunidades locales adaptaron la advocación a su propia historia, lenguaje y sensibilidad religiosa.

Significado actual

Nuestra Señora de los Remedios continúa recibiendo culto en parroquias, ermitas y santuarios de España, México y otros países hispanoamericanos. Las comunidades la invocan en las fiestas patronales, en las peregrinaciones y en la oración cotidiana.

Su presencia mantiene un doble valor:

  • Religioso, porque orienta la confianza de los fieles hacia Dios por medio de la intercesión de María.
  • Histórico y cultural, porque conserva la memoria de la evangelización, de las órdenes religiosas, de las cofradías y de las comunidades que levantaron templos en su honor.

La advocación reúne, bajo un mismo nombre, una pluralidad de historias locales. Esa diversidad constituye uno de sus rasgos principales: Nuestra Señora de los Remedios no depende de una sola imagen, sino de una extensa tradición católica de veneración mariana, protección comunitaria y peregrinación.

Citas y referencias

  1. Scripta Theologica. Reseñas 2, 11 (1986). 2 3 4 5
  2. Ronald Escobedo Mansilla. La Vida Religiosa Cotidiana en América Durante el Siglo XVI, 10 (1989). 2 3 4 5 6 7
  3. V. La devoción eucarística, Ronald Escobedo Mansilla. La Vida Religiosa Cotidiana en América Durante el Siglo XVI, 11 (1989). 2 3 4 5 6
  4. IX, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 6, junio, 1974, 41 (1974). 2 3 4 5 6
  5. Litterae apostolicae, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 1, enero, 1992, 6 (1992). 2 3
  6. II, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 1, enero, 1992, 7 (1992). 2
  7. X, Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: Número 12, diciembre, 1998, 27 (1998). 2 3
  8. Papa Pío XII. Mensaje de radio a los participantes del Tercer Congreso Nacional Mariano de Colombia (8 de diciembre de 1954) - Discurso, 1 (1954).
  9. Sobre el rosario - Iconos de María, Papa León XIII. Adiutricem, 23 (1895).
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