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Bernard Lonergan

Bernard Joseph Francis Lonergan fue un sacerdote jesuita, filósofo y teólogo canadiense cuya obra renovó la reflexión católica sobre el conocimiento, la metafísica, la gracia, la teología trinitaria, la historia y el método teológico. Su pensamiento intenta mostrar cómo la inteligencia humana alcanza la verdad y cómo la conversión intelectual, moral y religiosa transforma la comprensión cristiana.

Bernard Lonergan SJ
Ver información de la imagenFilósofo y teólogo Bernard Lonergan SJ en Boston College, c. 2017. Original, BCLonergan, CC BY-SA 4.0 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBernard Lonergan
CategoríaPersona
Nombre CompletoBernard Joseph Francis Lonergan
DescripciónSacerdote jesuita, filósofo y teólogo canadiense que renovó la reflexión católica sobre el conocimiento, la metafísica y la teología trinitaria
Cargo EclesiásticoSacerdote
Fecha de Nacimiento1904
Lugar de NacimientoCanadá
Fecha de Muerte1984
NacionalidadCanadiense
Miembro deCompañía de Jesús
Personas RelacionadasSanto Tomás de Aquino; San Agustín; Joseph Maréchal; Bernard Leeming
TipoSacerdote

Tabla de contenido

Vida y contexto intelectual

Bernard Lonergan nació en Canadá en 1904 y murió en 1984. Ingresó en la Compañía de Jesús y recibió una formación filosófica y teológica profundamente marcada por santo Tomás de Aquino. Desarrolló buena parte de su actividad académica en instituciones jesuitas de Canadá, Roma y Estados Unidos.

Lonergan perteneció a la generación de teólogos católicos que preparó la renovación intelectual anterior al Concilio Vaticano II. Su proyecto no consistía en abandonar la tradición escolástica, sino en reinterpretar sus intuiciones fundamentales dentro de las condiciones intelectuales de la modernidad. En particular, procuró recuperar la metafísica tomista mediante un análisis atento de las operaciones concretas de la conciencia humana.

El jesuita Bernard Leeming influyó decisivamente en su comprensión de Cristo. Lonergan atribuyó su conversión intelectual fundamental a un curso sobre la doctrina católica de Cristo impartido por Leeming durante los años 1935 y 1936.1

Influencias principales

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás constituye la referencia filosófica y teológica central de Lonergan. Sin embargo, Lonergan no quiso repetir mecánicamente las fórmulas de la escolástica. Su propósito consistió en descubrir la estructura intelectual que permitió a santo Tomás elaborar su síntesis.

Lonergan relacionó su propio método con la técnica medieval de la quaestio, la cuestión disputada. Aquella práctica reunía a especialistas en torno a un procedimiento común de investigación y permitía pasar de la pregunta inicial a la comprensión y, finalmente, al juicio.2

Lonergan denominó trascendental a su reinterpretación del método tomista. El término no designa aquí una lista de categorías abstractas, sino las operaciones que pertenecen necesariamente a la inteligencia humana: atender, comprender, juzgar y decidir. Estas operaciones permiten alcanzar tanto la inteligibilidad como la verdad de lo real.2

San Agustín

San Agustín ofreció a Lonergan una segunda influencia esencial. Ambos autores entendieron la inteligencia dentro de una búsqueda espiritual de la verdad. Para esta perspectiva, el conocimiento no constituye una actividad aislada de la vida moral y religiosa.

La reflexión agustiniana sobre el tiempo y la historia también influyó en la comprensión lonerganiana de la historicidad. La memoria, la atención y la expectativa constituyen dimensiones del presente humano, que integra la relación con el pasado y la orientación hacia el futuro.3

Joseph Maréchal y la filosofía moderna

Lonergan recibió indirectamente la influencia de Joseph Maréchal, jesuita que intentó establecer un diálogo entre santo Tomás y Kant. La cuestión central consistía en explicar cómo el conocimiento humano puede alcanzar la realidad sin reducirla a una construcción subjetiva.

Lonergan respondió a este problema mediante el análisis de la conciencia intencional. La inteligencia no impone arbitrariamente sus categorías sobre los datos sensibles; trabaja mediante preguntas, comprensión, comprobación y juicio.2

Conversión intelectual y estructura del conocimiento

La conciencia intencional

Lonergan distinguió entre la conciencia entendida como simple percepción y la conciencia entendida como presencia del sujeto a sus propias operaciones. La conciencia humana incluye experimentar, comprender, juzgar y deliberar.

Su análisis puede resumirse en cuatro niveles:

  • Experiencia: atención a los datos de los sentidos, de la memoria y de la propia conciencia.
  • Comprensión: búsqueda de una explicación inteligible de esos datos.
  • Juicio: valoración de las pruebas para determinar si una afirmación resulta verdadera.
  • Decisión: orientación responsable de la acción hacia bienes auténticos.

Este esquema no describe una técnica externa, sino la estructura dinámica de la actividad humana. La persona que conoce no recibe pasivamente una realidad ya interpretada: pregunta, investiga, comprende, verifica y afirma.

La conversión intelectual

La conversión intelectual consiste en descubrir que conocer no equivale a mirar, imaginar o formar conceptos. Conocer exige alcanzar un juicio verdadero mediante la comprensión y la comprobación suficiente.

Lonergan formuló esta conversión mediante preguntas radicales:

  • ¿Qué hago cuando conozco?
  • ¿Por qué esas operaciones conducen a la verdad?
  • ¿Qué conozco realmente cuando afirmo algo?

La conversión intelectual corrige tanto el empirismo -que reduce el conocimiento a los datos- como el idealismo -que encierra la realidad en las estructuras del sujeto-. Para Lonergan, la inteligencia humana puede alcanzar lo real porque su dinamismo apunta espontáneamente hacia lo inteligible, lo incondicionado y el bien.

La autenticidad

El conocimiento exige autenticidad. Una persona puede comprender correctamente y, sin embargo, negarse a aceptar la verdad por intereses, prejuicios o temor. Por ello, Lonergan vinculó la autenticidad intelectual con la autenticidad moral y religiosa.

La autenticidad intelectual pide atender a los datos, comprender sin precipitación y juzgar conforme a la evidencia. La autenticidad moral pide elegir bienes verdaderos y no limitarse a satisfacer preferencias inmediatas. La autenticidad religiosa orienta toda la existencia hacia Dios.

El método trascendental

Lonergan llamó método trascendental al conjunto de operaciones fundamentales que permiten al ser humano conocer y actuar de manera auténtica. El método no funciona como una receta para resolver problemas particulares; expresa las condiciones universales de toda investigación humana.

Su estructura básica comprende:

  1. Sé atento: atiende a los datos.
  2. Sé inteligente: pregunta y comprende.
  3. Sé razonable: examina las pruebas y juzga.
  4. Sé responsable: delibera y decide según el valor.

Estas exigencias poseen alcance filosófico y teológico. La pregunta humana por lo inteligible, lo verdadero y lo bueno abre una orientación dinámica hacia una realidad que supera todo objeto finito.

El análisis de Lonergan pretende mostrar que la apertura humana hacia la verdad y el bien no constituye una imposición arbitraria. La inteligencia pregunta sin límite definido y busca una explicación última. En este dinamismo aparece implícitamente la cuestión de Dios.

Conversión religiosa

Lonergan distinguió tres formas de conversión: intelectual, moral y religiosa. La conversión religiosa constituye la orientación radical de la persona hacia Dios y alcanza su expresión cristiana en el amor recibido como don de la gracia.

La conversión religiosa no equivale a aceptar una doctrina concreta ni a experimentar únicamente una emoción intensa. Abarca la existencia entera y transforma el horizonte desde el que la persona entiende la verdad, el bien, el sufrimiento, la historia y la comunidad.

Lonergan describió la vida teológica como inseparable de la vida cristiana. La teología requiere una existencia orientada hacia la santidad, aunque la conversión religiosa no sustituya el estudio, la investigación histórica ni el rigor conceptual.4

La teología cristiana, por tanto, no puede reducirse a una ideología religiosa. La verdad revelada exige una vida conforme al Evangelio, la oración, la caridad, la obediencia y la comunión eclesial.4

Gracia y deseo de Dios

El deseo natural de ver a Dios

Lonergan estudió la doctrina tomista del deseo natural de ver a Dios. Esta cuestión pregunta si existe en el ser humano una orientación hacia la visión de Dios y cómo puede relacionarse esa orientación con la gratuidad de la gracia sobrenatural.

Sus primeros trabajos sobre el tema incluyen Sobre el ente sobrenatural, redactado originalmente en la década de 1940, y un estudio posterior sobre el deseo natural de ver a Dios.5

Lonergan distinguió entre el dinamismo ilimitado de la inteligencia y la consecución efectiva de la visión beatífica. El ser humano busca conocer sin límite, pero la visión de Dios supera las capacidades naturales y sólo puede recibirse como don gratuito.

Esta doctrina mantiene dos verdades complementarias:

  • El ser humano posee una apertura radical hacia la verdad última.
  • La participación inmediata en la vida divina no constituye una exigencia de la naturaleza, sino un don de la gracia.

Gracia y libertad

Lonergan interpretó la gracia eficaz desde la causalidad trascendente de Dios. Dios mueve interiormente la voluntad sin destruir su libertad, porque la acción divina no compite con la causalidad creada como si fuera una causa más dentro del universo.

Su interpretación de santo Tomás sostiene que Dios puede causar libremente el acto libre de la criatura. La providencia divina resulta cierta, pero esa certeza no elimina la contingencia ni la libertad de los actos humanos.6

Lonergan resumió esta perspectiva mediante el principio de que Dios, como causa trascendente, supera tanto la necesidad como la contingencia. La acción divina funda y sostiene la libertad creada en lugar de sustituirla.6

Teología trinitaria

Lonergan dedicó una parte importante de su teología sistemática a la Trinidad. Su reflexión parte de la fe de la Iglesia en un solo Dios en tres personas consustanciales: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Orden de descubrimiento y orden de exposición

Lonergan distinguió entre la teología dogmática y la teología sistemática. La primera busca establecer con certeza el contenido de la fe; la segunda procura comprender de manera ordenada la relación entre los misterios revelados.7

El orden pedagógico de una exposición teológica no coincide necesariamente con el camino histórico o intelectual mediante el que la Iglesia llegó a formular una doctrina. Por eso Lonergan diferenció entre:

  • Orden de descubrimiento: camino que parte de la Escritura, la tradición y las preguntas históricas.
  • Orden de presentación: organización sistemática de las conclusiones alcanzadas.

En el caso de la Trinidad, el camino de descubrimiento puede comenzar con las misiones del Hijo y del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento. Desde allí conduce a la consustancialidad de las personas, sus propiedades personales, las relaciones de origen y la analogía psicológica.7

Analogía psicológica

Lonergan desarrolló la tradición de la analogía psicológica de la Trinidad, presente especialmente en san Agustín y santo Tomás. La memoria, la inteligencia y la voluntad proporcionan una analogía creada para comprender, de manera limitada, la unidad y distinción en Dios.

La analogía no convierte la Trinidad en una proyección de la psicología humana. Su función consiste en mostrar que la doctrina trinitaria posee una inteligibilidad interna sin pretender abarcar el misterio divino.

Cristología

Lonergan también aplicó su análisis de la conciencia a la persona de Jesucristo. Afirmó la doctrina católica de que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre, una sola persona divina con naturaleza divina y naturaleza humana.

Su análisis distingue entre:

  • La conciencia divina del Hijo.
  • La conciencia humana de Jesús.
  • La visión beatífica.
  • Las operaciones humanas mediante las que Jesús experimenta, comprende, juzga y decide.

Cristo, en cuanto hombre, posee una auténtica vida humana. Puede crecer en experiencia, afrontar situaciones concretas, preguntar, deliberar y obedecer. Al mismo tiempo, su persona divina permanece idéntica al Hijo eterno del Padre. Una exposición de la cristología lonerganiana describe la conciencia humana de Cristo como vinculada a sus operaciones humanas y a la conciencia de su persona divina.8

Este planteamiento intenta evitar dos errores opuestos: reducir la humanidad de Jesús a una apariencia y dividir a Cristo en dos sujetos independientes.

Método en teología

La obra más conocida de Lonergan, Método en teología, propuso una reorganización del trabajo teológico mediante ocho especialidades funcionales:

  1. Investigación: recopilación de datos históricos y doctrinales.
  2. Interpretación: comprensión del significado de los textos, acontecimientos y testimonios.
  3. Historia: reconstrucción del desarrollo de las doctrinas y de la vida cristiana.
  4. Dialéctica: confrontación entre posiciones, horizontes y conflictos.
  5. Fundamentos: explicitación de las conversiones intelectual, moral y religiosa.
  6. Doctrinas: formulación de las afirmaciones normativas de la fe.
  7. Sistematización: búsqueda de una comprensión coherente de los misterios.
  8. Comunicación: transmisión de la teología a la Iglesia y al mundo.

Las cuatro primeras especialidades atienden principalmente a los datos y a su interpretación. Las cuatro últimas parten de la conversión y buscan expresar, comprender y comunicar la fe cristiana.

Lonergan no pretendió sustituir el magisterio por la teología. La reflexión teológica debe permanecer dentro de la comunión de la Iglesia y al servicio de la verdad revelada. La vida cristiana y la teología mantienen una relación estrecha, aunque el trabajo académico conserva sus propios procedimientos de investigación y argumentación.4

Historia y desarrollo

Lonergan entendió la historia como un proceso abierto en el que interactúan la inteligencia humana, las decisiones libres, las instituciones y la gracia. La historia no avanza automáticamente hacia el progreso, porque las decisiones inauténticas pueden generar decadencia.

Su análisis distingue entre:

  • Progreso, fruto de la inteligencia y de la cooperación responsable.
  • Aberración, causada por el rechazo de la comprensión y de la verdad.
  • Redención, iniciativa gratuita de Dios que transforma la historia sin anular la libertad humana.

El conocimiento histórico depende de una compleja trama de testimonios, creencias y juicios. El historiador no revive directamente el pasado, sino que determina, a partir de las pruebas, si un acontecimiento ocurrió o no ocurrió.3

Esta concepción permite relacionar la providencia divina con la contingencia de la historia. Dios actúa en la historia sin convertir los acontecimientos humanos en una sucesión mecánica ni hacer innecesarias las decisiones de las criaturas.

Recepción y críticas

La obra de Lonergan ha ejercido una influencia considerable en la teología católica contemporánea, especialmente en los ámbitos de la epistemología, la cristología, la teología trinitaria, la teología fundamental y el método teológico.

Sus lectores valoran especialmente:

  • La recuperación creativa de santo Tomás.
  • La explicación del conocimiento mediante operaciones concretas.
  • La relación entre verdad, libertad y responsabilidad.
  • La integración de filosofía, historia y teología.
  • La importancia de la conversión religiosa para el teólogo.
  • La posibilidad de dialogar con la ciencia y la cultura moderna sin abandonar la fe católica.

También ha recibido críticas. Algunos autores consideran que su análisis concede un peso excesivo a la subjetividad y a la autoconciencia. Otros temen que el método trascendental no distinga con suficiente claridad entre filosofía y teología, o entre la razón natural y la revelación sobrenatural. Una crítica teológica sostiene que Lonergan corre el riesgo de convertir la teología en una formalización de la autoconciencia religiosa y de otorgar un carácter excesivamente intelectualista a su sistema.9

Estas objeciones no eliminan la importancia de su obra, pero muestran la necesidad de leerla en relación con la metafísica tomista, la Escritura, la tradición y la enseñanza de la Iglesia.

Importancia para la teología católica

Lonergan ofreció una respuesta católica a una cuestión decisiva de la modernidad: cómo puede la persona humana alcanzar la verdad sin ignorar la historicidad, la libertad, la cultura y los límites del conocimiento.

Su respuesta parte de la estructura dinámica de la conciencia. La persona conoce cuando atiende, comprende, juzga y decide con autenticidad. La teología comienza allí donde esta búsqueda humana entra en contacto con la revelación de Dios y con la vida de la gracia.

La contribución de Lonergan no consiste en reducir el cristianismo a una teoría del conocimiento. Su propósito consiste en mostrar que la fe cristiana puede ser comprendida de forma rigurosa sin perder su carácter de misterio, don y llamada a la conversión.

Legado

Bernard Lonergan dejó una de las propuestas más elaboradas de renovación de la teología católica del siglo XX. Su pensamiento combina la herencia de santo Tomás y san Agustín con la filosofía moderna, la conciencia histórica y el análisis de las operaciones humanas.

La tesis central de su obra puede expresarse así: la búsqueda auténtica de la verdad conduce hacia el ser, la responsabilidad conduce hacia el bien y la conversión religiosa abre a la comunión con Dios. La teología alcanza su plenitud cuando integra investigación rigurosa, comprensión intelectual, fidelidad doctrinal y vida cristiana.

Citas y referencias

  1. Causalidad sacramental: ¡Da capo! , Romanus Cessario, O.P. Causalidad sacramental: ¡Da capo! , 1 (2013).
  2. Matthew L. Lamb. P. Giovanni Sala, S.J., Filósofo y teólogo, 8 (2017). 2 3
  3. Matthew L. Lamb. Temporalidad e historia: reflexiones de San Agustín y Bernard Lonergan, 26 (2006). 2
  4. Giovanni Sala, S.J. Enseñanzas falibles y la asistencia del Espíritu Santo: reflexiones sobre el Magisterio ordinario en relación con la instrucción sobre la vocación eclesial del teólogo, 25 (2006). 2 3
  5. Lonergan sobre el deseo natural a la luz de Feingold, Guy Mansini, OSB. Lonergan sobre el deseo natural a la luz de Feingold, 1 (2007).
  6. Reinhard Hütter. Santo Tomás sobre la gracia y el libre albedrío en el ‘Initium Fidei’: la síntesis augustiniana que supera, 26 (2007). 2
  7. Simon Francis Gaine, O.P. ¿Doctrina de Dios cristocéntrica o trinitaria? Orden del descubrimiento y orden de la presentación, 10 (2014). 2
  8. Thomas Hibbs, Eric M. Johnston, G. J. McAleer, Mary Shivanandan, W. Jerome Bracken, C.P., Roger W. Nutt, Christopher J. Malloy, Christopher Kaczor. Reseñas de libros (Nova et Vetera, Vol. 5, No. 1), 21 (2007).
  9. M. Giesler. La teología y el evangelio de Cristo según E. L. Mascall, 7 (1980).
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