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Cardenal Avery Dulles

Avery Robert Dulles, S. I. (1918-2008) fue un sacerdote jesuita, teólogo y cardenal estadounidense. Destacó por sus estudios sobre la Iglesia, la revelación, la teología fundamental y la relación entre fe, razón y cultura. Su obra combinó rigor académico, fidelidad al magisterio católico y una exposición clara de la doctrina cristiana.1,2,3

Coat of arms of Avery Robert Dulles
Ver información de la imagenEscudo de armas de Avery Robert Dulles, c. 2013. Original, autor desconocido, CC BY-SA 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreCardenal Avery Dulles
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Avery Robert Dulles
  • Avery Dulles, S.J.
Cargo EclesiásticoCardenal
Fecha de Nacimiento1918
Fecha de Muerte2008
NacionalidadEstados Unidos
SexoMasculino
Estado de VidaSacerdote
Fecha de Ordenación1956
Miembro deCompañía de Jesús
TipoCardenal

Tabla de contenido

Biografía

Infancia, formación y conversión

Avery Robert Dulles nació en 1918 en una familia vinculada a la tradición presbiteriana. Durante sus años en la Universidad de Harvard atravesó un periodo de búsqueda intelectual y religiosa. La contemplación del orden del universo y la insuficiencia de las explicaciones materialistas contribuyeron a su reconocimiento de la existencia de Dios.

Su itinerario espiritual también incluyó la lectura de san Agustín y de diversos autores cristianos. Dulles encontró en los Evangelios una presentación de Jesucristo que superaba la imagen de un simple maestro moral. La persona de Cristo, tal como aparece en el Nuevo Testamento, le condujo a preguntarse por la Iglesia fundada por Él.

Antes de incorporarse a la Iglesia católica, visitó comunidades protestantes, en parte por respeto a la tradición religiosa de su familia. Más tarde estudió a pensadores católicos como Jacques Maritain, Étienne Gilson, Martin D’Arcy y Fulton J. Sheen. La coherencia de la doctrina católica le llevó a ser recibido en la Iglesia en 1940. Dulles describió posteriormente su conversión como la llegada a su «verdadero hogar».4,3,5

Después de un año en la Facultad de Derecho de Harvard, prestó servicio en la Marina de los Estados Unidos. Al concluir esa etapa ingresó en la Compañía de Jesús y comenzó la formación propia de la vida religiosa y sacerdotal. Recibió la ordenación sacerdotal en 1956. Más tarde obtuvo el doctorado en teología en la Universidad Gregoriana de Roma.5

Vida sacerdotal y académica

Dulles desarrolló la mayor parte de su ministerio en el ámbito de la enseñanza y la investigación teológica. Ejerció como profesor distinguido de teología en la Universidad Católica de América y, desde 1988, ocupó la cátedra Laurence J. McGinley de Religión y Sociedad en la Universidad Fordham.2,3

Su producción intelectual comprendió más de veinticuatro libros y más de ochocientos artículos y recensiones académicas. La amplitud de sus escritos abarcó la apologética, la cristología, la eclesiología, la revelación, la teología fundamental, la autoridad doctrinal y la relación entre la Iglesia y el mundo moderno.2,3

Durante la década de 1970 presidió la Sociedad Teológica Católica de América. Su prestigio académico y su servicio a la Iglesia le condujeron posteriormente al Colegio de Cardenales. Adoptó como lema episcopal las palabras de san Pablo: «Sé en quién he creído» (2 Tim 1,12). El lema expresaba la orientación fundamental de su vida: la confianza personal en Cristo y la búsqueda racional de la verdad revelada.3

Murió en 2008, después de una larga vida dedicada al sacerdocio jesuita, a la docencia y a la elaboración teológica.1,2

Perfil intelectual y teológico

Dulles cultivó un estilo teológico caracterizado por la claridad, el orden, la prudencia y la capacidad de integrar perspectivas distintas. Su método evitaba tanto la simplificación apologética como la ruptura entre la fe y la razón. Presentaba la doctrina católica con un lenguaje sistemático, atendiendo a su desarrollo histórico y a sus consecuencias para la vida de la Iglesia.

La expresión ignaciana sentire cum Ecclesia, es decir, «pensar con la Iglesia», ocupó un lugar significativo en su concepción del trabajo teológico. Para Dulles, esta actitud no equivalía a renunciar al uso de la inteligencia. Implicaba acoger las enseñanzas de la Iglesia y, al mismo tiempo, emplear con rigor la razón al servicio de la fe.3

Su pensamiento mantuvo una relación particularmente estrecha con el magisterio pontificio y con la comunión eclesial. Entendía que el teólogo debía ejercer una reflexión crítica y responsable, pero dentro de la fe de la Iglesia y en comunión con Roma. Esta orientación no eliminaba la investigación, sino que situaba la inteligencia teológica dentro de la verdad recibida de Cristo y transmitida por la Iglesia.4,3

Eclesiología

Los modelos de la Iglesia

La obra más conocida de Dulles sobre eclesiología fue Modelos de la Iglesia, publicada originalmente en 1974. El libro examinó distintas imágenes teológicas de la Iglesia y mostró cómo cada una de ellas ilumina una dimensión auténtica de su misterio.2,6

Dulles no presentó esos modelos como alternativas entre las que cada católico pudiera escoger según sus preferencias personales. Su propósito consistía en mostrar la riqueza de las dimensiones eclesiales presentes en los documentos del Concilio Vaticano II. Para comprender adecuadamente la Iglesia, resulta necesario mantener unidos los distintos aspectos de su identidad, sin reducirla a una sola imagen.2

Entre las perspectivas analizadas por Dulles figuran especialmente:

  • La Iglesia como institución, con estructuras visibles, ministerios, autoridad y continuidad histórica.
  • La Iglesia como comunión, fundada en la unión de los creyentes con Dios y entre sí.
  • La Iglesia como sacramento, signo e instrumento de la unión con Dios y de la unidad del género humano.
  • La Iglesia como heraldo, encargada de anunciar el Evangelio y proclamar la verdad de Cristo.
  • La Iglesia como comunidad de discípulos, llamada a vivir la conversión, el seguimiento de Jesús y el servicio.
  • La Iglesia como misterio, realidad fundada por Cristo y animada por el Espíritu Santo, que no puede reducirse a categorías sociológicas.

El valor del método de Dulles reside en su carácter integrador. Una Iglesia entendida exclusivamente como institución podría olvidar su dimensión espiritual; una Iglesia concebida únicamente como comunidad podría debilitar la importancia del ministerio ordenado y de la sucesión apostólica; una Iglesia reducida al anuncio podría perder de vista su estructura sacramental. La visión católica exige conservar conjuntamente esas dimensiones.2

Iglesia, apostolicidad y comunión

La eclesiología de Dulles concedió gran importancia a la apostolicidad, a la sucesión apostólica y a la comunión con la sede de Roma. La Iglesia local no existe como una realidad completamente aislada, porque pertenece a la Iglesia universal y recibe de ella su plena identidad eclesial.

La sucesión apostólica garantiza la continuidad histórica del ministerio recibido de los Apóstoles. En este marco, la sede de Roma ocupa una función singular como referencia de la sucesión apostólica y de la unidad visible de la Iglesia. Las Iglesias particulares permanecen plenamente integradas en la apostolicidad cuando viven en comunión con el obispo de Roma.7

Esta perspectiva también afecta a la comprensión de la Eucaristía. La comunidad cristiana no puede otorgarse por sí misma el poder de celebrar válidamente la Eucaristía. La celebración eucarística depende del sacerdocio ordenado y de la sucesión apostólica, porque la Eucaristía expresa sacramentalmente la unidad de toda la Iglesia, tanto a través del tiempo como en el conjunto de las Iglesias particulares.7

Teología de la revelación

Diversos modelos de revelación

Dulles aplicó su método de los modelos también al estudio de la revelación. Su obra Modelos de revelación presentó una clasificación de cinco perspectivas principales:

  1. El modelo doctrinal, que entiende la revelación como comunicación de proposiciones verdaderas.
  2. El modelo histórico, que contempla la revelación principalmente en los acontecimientos de la historia de la salvación.
  3. El modelo de la experiencia interior, que la relaciona con la acción de Dios en la conciencia humana.
  4. El modelo dialéctico, que presta atención a la tensión entre la presencia y la ausencia de Dios.
  5. El modelo de la nueva conciencia, que interpreta la revelación como una percepción renovada de la presencia divina en el mundo.

Dulles examinó los representantes de cada perspectiva y comparó la manera en que cada una comprendía la forma y el contenido de la revelación, su relación con la salvación y la respuesta humana que exigía. Su análisis concluyó que cada modelo contenía elementos válidos junto con aspectos insuficientes o problemáticos.6

Una comprensión integradora

La propuesta de Dulles intentó elaborar una síntesis capaz de conservar los valores de cada modelo y evitar sus limitaciones. La revelación cristiana no consiste únicamente en doctrinas abstractas, ni se reduce a acontecimientos históricos, experiencias interiores o transformaciones culturales. Dios se comunica mediante palabras y obras, acontecimientos y enseñanzas, presencia histórica y respuesta personal.

Esta visión permite comprender la revelación como una realidad dinámica y objetiva. La experiencia subjetiva del creyente tiene importancia, pero no constituye por sí sola el fundamento de la revelación. La fe nace de una iniciativa de Dios que precede a la conciencia individual y orienta la respuesta humana.6

Teología fundamental y apologética

Dulles dedicó una parte considerable de su obra a la teología fundamental, disciplina que estudia los fundamentos racionales y teológicos de la fe cristiana. Su trabajo abordó la credibilidad de la revelación, la identidad de Jesucristo, la Iglesia como signo de la acción de Dios y la transmisión histórica de la fe.

Entre sus obras figuran Apologética y el Cristo bíblico, Las dimensiones de la Iglesia, Revelación y búsqueda de la unidad, Teología de la revelación: una historia, La supervivencia del dogma y La historia de la apologética. Estos títulos muestran su interés permanente por explicar cómo la fe católica puede presentarse de modo inteligible en una cultura marcada por el pluralismo, el escepticismo y el secularismo.5

Su apologética no pretendía sustituir la fe por demostraciones puramente racionales. La razón puede mostrar que creer en Dios y aceptar la revelación cristiana resulta intelectualmente defendible, pero la fe constituye también una respuesta libre a la gracia de Dios. Dulles vinculó, por tanto, la argumentación racional, el testimonio histórico, la vida de la Iglesia y la acción de la gracia.

Crítica del relativismo

Verdad cristiana y pluralismo religioso

En sus escritos sobre el relativismo, Dulles analizó la tendencia contemporánea a considerar que ninguna afirmación religiosa posee validez universal. Esta postura transforma la verdad en una realidad dependiente de cada individuo, cultura o tradición.

Dulles defendió, en cambio, que el cristianismo formula una afirmación concreta sobre Dios y sobre la historia: Jesucristo no constituye simplemente una manifestación religiosa entre otras, sino el Hijo de Dios encarnado. La fe cristiana reconoce en Él la plenitud y definitividad de la revelación divina.8,9

La defensa de la verdad de Cristo no elimina el respeto hacia las personas de otras religiones. Dulles distinguió entre el reconocimiento de elementos de verdad y santidad presentes fuera de los límites visibles de la Iglesia católica y la afirmación de que todas las religiones poseen exactamente el mismo valor doctrinal o salvífico. La apertura al diálogo interreligioso no exige abandonar la identidad cristiana.8,10

Diálogo y búsqueda de la verdad

Dulles valoró el diálogo como una vía legítima para afrontar las diferencias religiosas, culturales y filosóficas. Sin embargo, distinguió entre el diálogo entendido como búsqueda común de la verdad y el diálogo reducido a un simple mecanismo de convivencia.

El diálogo cristiano auténtico exige respeto, escucha y libertad, pero también permite presentar con firmeza la verdad de la fe. La seguridad en la propia convicción no equivale necesariamente a intolerancia. La libertad religiosa, tal como la enseñó el Concilio Vaticano II, resulta compatible con la adhesión firme a la verdad cristiana.10

Relativismo cultural y fe

Dulles relacionó el relativismo religioso con el relativismo cultural. Cuando una sociedad considera que no existe ninguna verdad moral o metafísica universal, también debilita los fundamentos racionales de la dignidad humana y de la vida común.

El cristianismo sostiene que Dios actúa realmente en la historia y que la encarnación del Verbo no constituye una metáfora intercambiable. La razón forma parte de la estructura de la fe cristiana, aunque la inteligencia humana conserve límites y necesite la analogía para hablar de Dios. La analogía permite conocer verdaderamente a Dios sin pretender comprenderlo de manera exhaustiva.8

Relación con el magisterio y la tradición católica

Dulles entendió la teología como un servicio eclesial. Su fidelidad al magisterio no adoptó una forma meramente administrativa o formal, sino una convicción teológica: la Iglesia custodia y transmite una verdad que no procede de la iniciativa privada del teólogo.

Esta orientación explica su atención a la enseñanza pontificia, a los documentos conciliares y a la tradición doctrinal. En sus estudios sobre la Iglesia defendió la necesidad de integrar institución, sacramento, comunión, misión y misterio. En sus trabajos sobre la revelación procuró articular doctrina, historia, experiencia y vida eclesial. En su crítica del relativismo defendió la posibilidad de conocer la verdad y de anunciarla sin despreciar la libertad de conciencia ni la dignidad de quienes no comparten la fe católica.

Principales obras

Entre sus obras más conocidas figuran:

  • Apologética y el Cristo bíblico (1963).
  • Las dimensiones de la Iglesia (1967).
  • Revelación y búsqueda de la unidad (1968).
  • Teología de la revelación: una historia (1969).
  • La supervivencia del dogma (1971).
  • La historia de la apologética (1971; edición ampliada en 2005).
  • Modelos de la Iglesia (1974; edición ampliada posterior).
  • Modelos de revelación (1983).
  • Un testimonio de la gracia (1946; edición conmemorativa del quincuagésimo aniversario en 1996).
  • El oficio sacerdotal (1997).
  • Magisterio: maestro y custodio de la fe (2007).

Estas obras reflejan los principales ámbitos de su pensamiento: la identidad de la Iglesia, la revelación divina, la credibilidad de la fe, el sacerdocio, la autoridad doctrinal y la relación entre la Iglesia y la cultura contemporánea.1,6,5

Legado

El legado del cardenal Avery Dulles reside en la unión de tres dimensiones: la investigación teológica, la fidelidad eclesial y la claridad pedagógica. Su obra ayudó a presentar la enseñanza católica con categorías capaces de dialogar con la filosofía, las ciencias humanas, las demás confesiones cristianas y las religiones no cristianas.

Su método de los modelos influyó especialmente en la comprensión contemporánea de la Iglesia y de la revelación. Al rechazar las reducciones unilaterales, mostró que el misterio cristiano exige una visión amplia y articulada. La Iglesia es simultáneamente comunidad visible, sacramento, institución, pueblo reunido por Dios, heraldo del Evangelio y misterio de comunión.

Dulles dejó también el ejemplo de un teólogo que entendía la inteligencia como una forma de servicio a la Iglesia. Su lema, «Sé en quién he creído», resume una trayectoria en la que la búsqueda intelectual no terminó en el escepticismo, sino en la adhesión a Cristo y en la comunión con la Iglesia católica.

Citas y referencias

  1. Sobre el relativismo, Avery Cardenal Dulles, S.J. Sobre el relativismo, 1 (2017). 2 3
  2. Romanus Cessario, O.P. En honor de Avery Cardenal Dulles, S.J. Sacerdote, erudito y memoria viva, 1 (2008). 2 3 4 5 6 7
  3. Romanus Cessario, O.P. Testimonio a Avery Cardenal Dulles, S.J. En honor de su nonagésimo cumpleaños, 3 (2008). 2 3 4 5 6 7
  4. Romanus Cessario, O.P. En honor de Avery Cardenal Dulles, S.J. Sacerdote, erudito y memoria viva, 2 (2008). 2
  5. Romanus Cessario, O.P. En honor de Avery Cardenal Dulles, S.J. Sacerdote, erudito y memoria viva, 4 (2008). 2 3 4
  6. C. Izquierdo, J. M. Odero. Manuales de Teología Fundamental, II, 29 (1988). 2 3 4
  7. Estructuras de la iglesia, Avery Cardenal Dulles, S.J. Sobre la eclesiología, 7 (2017). 2
  8. Relativismo dogmático, Avery Cardenal Dulles, S.J. Sobre el relativismo, 10 (2017). 2 3
  9. Avery Cardenal Dulles, S.J. Sobre el relativismo, 8 (2017).
  10. Pluralismo religioso, Avery Cardenal Dulles, S.J. Sobre el relativismo, 6 (2017). 2
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