Origen medieval
Los Ermitaños de San Pablo de Hungría surgieron en el ámbito centroeuropeo durante el siglo XIII. Su formación estuvo vinculada a la unión de grupos de anacoretas establecidos en Hungría, especialmente en torno a Patach, comunidad relacionada con el obispo Bartolomé de Pécs, y al grupo reunido por el beato Eusebio de Esztergom.
Eusebio, canónigo de la catedral de Esztergom, abandonó sus dignidades y distribuyó sus bienes entre los pobres en 1246. Después se retiró a la soledad de Pisilia, donde llevó una vida penitente junto con algunos compañeros. En torno a 1250 reunió a otros ermitaños de la región, construyó un monasterio y una iglesia, y asumió la dirección de la comunidad.
La comunidad recibió primero aprobaciones episcopales. Las disposiciones del IV Concilio de Letrán hicieron necesaria una ulterior intervención de la Santa Sede, y durante las décadas siguientes los ermitaños adoptaron diversas normas. En 1308 obtuvieron autorización para profesar la Regla de san Agustín, que pasó a constituir la base jurídica de su vida religiosa.
Espiritualidad y organización
La orden combinó la tradición eremítica con la vida cenobítica, es decir, la existencia comunitaria regulada en monasterios. Su espiritualidad incorporaba:
Los pontífices concedieron diversos privilegios a la congregación, incluida una amplia exención respecto de la jurisdicción episcopal. Algunos monasterios desarrollaron estudios superiores, y determinadas normas exigieron una sólida preparación teológica para acceder a cargos de gobierno dentro de la orden.
Expansión
La institución alcanzó una notable implantación en Hungría y en otros territorios de Europa central y oriental. Llegó a organizar provincias en Hungría, Alemania -con Croacia-, Polonia, Istria y Suecia. En Hungría llegó a contar con aproximadamente 170 casas.
Entre sus centros más conocidos figuró el monasterio polaco de Jasna Góra, en Częstochowa, vinculado a la veneración de la imagen de la Virgen Negra. También tuvieron relevancia diversos monasterios de Bratislava y de la región próxima a Viena. En 1381, una reliquia atribuida a san Pablo ermitaño fue trasladada desde Venecia a un monasterio húngaro dedicado a san Lorenzo, lo que incrementó el prestigio de la orden.
Supresión y decadencia
Las reformas políticas y eclesiásticas de la Edad Moderna afectaron profundamente a los monasterios paulinos. En 1783 desaparecieron varias casas de Austria, Bohemia y Estiria. Las convulsiones políticas de Hungría provocaron también la supresión de numerosos conventos húngaros, que habían desempeñado funciones religiosas y educativas. La pérdida de archivos monásticos dificultó posteriormente la reconstrucción detallada de su historia.
Esta orden medieval no guarda relación fundacional con los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, fundados en España en 1848, ni con la Sociedad Misionera de San Pablo Apóstol, nacida en Estados Unidos en 1858.