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Basílica de San Marcos

La Basílica de San Marcos-Basilica di San Marco- es el principal templo católico de Venecia y uno de los monumentos más representativos de la cristiandad medieval. Su arquitectura combina tradiciones bizantinas, románicas, góticas y renacentistas; sus mosaicos dorados forman un amplio programa bíblico y litúrgico; y sus reliquias, especialmente las atribuidas al evangelista san Marcos, han configurado durante siglos la identidad religiosa y cívica de Venecia.

Venice - St. Marcs Basilica 01
Ver información de la imagenVenecia - Basílica de San Marcos, c. 2004. Original, Nino Barbieri, CC BY-SA 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBasílica de San Marcos
CategoríaLugar sagrado
Nombre CompletoBasilica di San Marco
DescripciónPrincipal templo católico de Venecia, combina arquitectura bizantina, románica, gótica y renacentista, con mosaicos dorados y reliquias atribuidas a San Marcos
Campanile - Fecha de Construcción900
Campanile - Fecha de Destrucción14 de julio de 1902
Campanile - Fecha de Reconstrucción1912
DirecciónVenecia
Fecha de Consagración1094
Fecha de Creación1063
Fecha de Elevación a catedral1807
ImportanciaSede catedralicia del Patriarcado de Venecia y símbolo religioso y cívico de la ciudad.
PaísItalia
TipoBasílica, Iglesia
Uso LitúrgicoCatedral y basílica activa

Tabla de contenido

Situación y significado eclesial

La basílica se encuentra en la plaza de San Marcos, junto al palacio Ducal, en el corazón histórico de Venecia. Su proximidad al centro político de la República veneciana no responde a una simple coincidencia urbanística: el templo funcionó durante siglos como capilla palatina de los dux, es decir, como iglesia vinculada a la residencia y a la representación solemne del poder civil.

Esta condición explica una característica fundamental de la historia veneciana: San Marcos no fue originalmente la catedral de la diócesis de Venecia. La sede episcopal veneciana correspondía a la iglesia de San Pedro de Castello, situada en el extremo oriental de la ciudad. San Marcos ejercía, en cambio, funciones litúrgicas y ceremoniales propias de la capilla del dux, además de custodiar el santuario del patrón de la República.

La basílica adquirió rango catedralicio en 1807, durante el periodo napoleónico, cuando las transformaciones políticas impuestas a Venecia trasladaron a San Marcos las funciones de la antigua catedral de San Pedro de Castello. Desde entonces, San Marcos es la iglesia catedral del Patriarcado de Venecia. La distinción entre su antigua condición palatina y su posterior condición catedralicia resulta indispensable para comprender tanto la organización eclesiástica veneciana como la relación histórica entre la Iglesia y la República.

Patronazgo de san Marcos

San Marcos Evangelista ocupa un lugar central en la tradición cristiana de Venecia. La ciudad lo venera como patrón principal, y su símbolo -el león alado- aparece en edificios, monedas, estandartes, esculturas y representaciones oficiales de la antigua República.

La tradición cristiana identifica a Marcos como discípulo e intérprete de san Pedro. La relación entre ambos apóstoles posee una importancia particular para la identidad veneciana, porque vincula la autoridad apostólica de Pedro con la memoria evangelizadora de Marcos. El papa Pablo VI evocó esta relación al presentar al evangelista como estrechamente unido al Príncipe de los Apóstoles y como figura inseparable de la herencia espiritual de Venecia.1

La tradición veneciana sostiene que el cuerpo de san Marcos llegó desde Alejandría a Venecia a comienzos del siglo IX. Una narración ampliamente difundida relata que unos mercaderes venecianos trasladaron las reliquias ocultas en un cargamento para evitar su inspección. La autenticidad histórica de los restos ha sido objeto de discusión, pero la veneración litúrgica y popular de san Marcos como patrón de Venecia cuenta con una continuidad secular.2

Historia

Primer templo dedicado a san Marcos

El primer templo dedicado a san Marcos surgió en el contexto de la consolidación política de Venecia y de la llegada de las reliquias atribuidas al evangelista. La construcción de una iglesia propia para custodiar el cuerpo del patrón manifestaba la creciente autonomía de la ciudad y su voluntad de presentarse como comunidad cristiana protegida por un evangelista.

La antigua iglesia quedó destruida por un incendio en el siglo X. La reconstrucción posterior dio paso a una empresa arquitectónica de mayores dimensiones, impulsada por los dux y por las instituciones civiles de la República.

La gran construcción medieval

La basílica actual comenzó a adquirir su forma monumental a partir de 1063, durante el gobierno del dux Domenico Contarini. La consagración tuvo lugar en 1094, bajo el dux Vitale Falier. La obra continuó durante los siglos siguientes mediante ampliaciones, revestimientos y campañas decorativas.

Entre 1063 y 1095, Venecia levantó el núcleo de la iglesia que después decoraría y perfeccionaría durante aproximadamente tres siglos. El nártex pertenece principalmente al siglo XIII y el baptisterio recibió su configuración monumental en el siglo XIV.3

La construcción adoptó modelos vinculados a la arquitectura de Constantinopla y del mundo bizantino. La planta de cruz griega, las cúpulas, el uso extensivo del mosaico y la articulación de los espacios litúrgicos expresan la posición de Venecia como potencia marítima conectada con Oriente cristiano. Al mismo tiempo, la basílica incorporó elementos procedentes del Occidente latino, de modo que su imagen final no corresponde exclusivamente a una tradición artística.

Ampliaciones y transformaciones posteriores

Durante la Baja Edad Media y el Renacimiento, la basílica recibió nuevas capillas, esculturas, revestimientos marmóreos y mosaicos. Las intervenciones no siguieron siempre un criterio uniforme. Algunos ciclos antiguos fueron sustituidos o rehechos para adaptar el edificio a los gustos artísticos de cada época.

En el siglo XV, la actividad musiva continuó en la capilla de los Mascoli, donde Crivelli diseñó y ejecutó un ciclo dedicado a la vida de la Virgen hacia 1430. También trabajaron allí mosaicistas como Petrus, Lazarus, Sylvester y Antonius.4

Durante el siglo XVI, artistas como Tiziano, Tintoretto y Salviati proporcionaron modelos para nuevos mosaicos, que fueron ejecutados por maestros especializados como los Zuccati y otros talleres venecianos. La sustitución de composiciones antiguas provocó pérdidas irreparables, pues algunas obras medievales desaparecieron para dejar espacio a decoraciones más modernas.4

El campanile

El campanile de San Marcos constituye uno de los elementos más reconocibles del conjunto monumental. Su origen se remonta al año 900, aunque recibió numerosas restauraciones. Sansovino añadió en 1540 la elegante loggetta situada en su base.5

El campanile se derrumbó el 14 de julio de 1902. La caída causó daños en edificios próximos, aunque la basílica no sufrió una destrucción comparable a la de la torre. La reconstrucción respetó el aspecto tradicional y concluyó en 1912, recuperando la silueta histórica del monumento.5

Elevación a iglesia catedral

La historia eclesiástica de Venecia exige distinguir dos momentos:

  • Antes de 1807: San Marcos era la capilla palatina de los dux y el santuario del patrón de la República, pero la catedral diocesana era San Pedro de Castello.
  • Desde 1807: San Marcos pasó a desempeñar las funciones de catedral de Venecia, mientras San Pedro de Castello perdió su condición de sede episcopal.

La promoción de San Marcos a catedral no constituyó una simple mejora honorífica, sino una modificación de la estructura eclesiástica de la ciudad. La nueva situación vinculó definitivamente el templo del patrón cívico con la sede del obispo y reforzó su papel como iglesia madre del territorio veneciano.

Arquitectura

Planta y organización espacial

La basílica presenta una planta de cruz griega, con cinco cúpulas principales y una compleja organización de naves, brazos, capillas, tribunas y espacios de circulación. El edificio combina la monumentalidad de un santuario imperial oriental con la funcionalidad ceremonial de una iglesia vinculada a una corte y a una república mercantil.

El espacio interior conduce la mirada hacia la zona del altar mayor y hacia la cúpula central, pero la abundancia de mosaicos y mármoles impide una lectura puramente lineal. Cada superficie participa en la creación de un ambiente litúrgico total: arquitectura, luz, imagen, inscripción, metal precioso y piedra forman una unidad.

El nártex, añadido y ampliado en época medieval, prepara el acceso al templo. Sus bóvedas y cúpulas prolongan el lenguaje visual del interior y presentan escenas del Antiguo Testamento, especialmente episodios relacionados con la creación, la historia de Israel y la preparación de la venida de Cristo.

Fachada

La fachada principal articula varios niveles de arquerías, columnas, mármoles de colores, esculturas y mosaicos. Su aspecto actual es fruto de una acumulación histórica: elementos traídos de territorios orientales, piezas antiguas reutilizadas y obras realizadas por talleres venecianos.

La decoración exterior comunica simultáneamente tres mensajes:

  1. La gloria de Dios, mediante el brillo de los mosaicos y la riqueza de los materiales.
  2. La continuidad de la Iglesia, mediante las figuras de Cristo, la Virgen, los apóstoles y los santos.
  3. La dignidad de Venecia, mediante la presencia del león de san Marcos y la asociación visual del templo con el poder de la República.

Los cuatro caballos de bronce situados sobre la fachada constituyen uno de los testimonios más conocidos de la apropiación veneciana de objetos procedentes del mundo antiguo y oriental. Su presencia expresa el carácter imperial que la República quiso atribuir a su capital y a su santuario principal.

Mármol y pavimento

Los revestimientos de mármol no cumplen una función meramente ornamental. Las superficies polícromas producen una sensación de riqueza, profundidad y continuidad entre el suelo, los muros y las estructuras superiores. El pavimento, formado por mármoles y mosaicos de piedra, incorpora motivos geométricos y figurativos.

La decoración material transforma el edificio en una imagen de la creación ordenada por Dios. La piedra terrestre, trabajada por el hombre y elevada hacia la bóveda dorada, participa simbólicamente en el movimiento ascendente de la liturgia.

Los mosaicos y su programa teológico

El mosaico como arte litúrgico

Los mosaicos de San Marcos no constituyen una colección independiente de imágenes. El conjunto funciona como un programa teológico, es decir, como una exposición visual de la historia de la salvación. La Iglesia bizantina desarrolló una concepción del templo en la que las imágenes no decoran simplemente el espacio, sino que manifiestan la presencia y la acción de Dios dentro de la celebración.

La tradición cristiana de la imagen sagrada entiende que el icono y el mosaico deben conducir al prototipo representado: Cristo, la Virgen, los ángeles y los santos. El arte litúrgico alcanza su finalidad cuando permanece unido a la arquitectura, al altar, al ambón, a la sede y a la celebración. La iconografía, la estructura del edificio y la liturgia forman una unidad destinada a hacer visible el misterio de Cristo y de la Iglesia.6

Cristo Pantocrátor

La figura de Cristo Pantocrátor -Cristo omnipotente y señor de la historia- ocupa una posición dominante en el sistema iconográfico de la basílica. Su representación preside la visión del conjunto y establece el centro teológico del edificio.

El Pantocrátor no representa únicamente a Cristo como juez o soberano. También proclama que el Resucitado gobierna la creación, sostiene a la Iglesia y conduce la historia hacia su plenitud. La imagen situada en lo alto recuerda a los fieles que la liturgia terrena participa en la liturgia celestial.

La vida de Cristo

Las cúpulas y bóvedas contienen ciclos dedicados a la infancia de Jesús, a su ministerio público, a la pasión, a la muerte y a la resurrección. El conjunto sigue la lógica del año litúrgico: el fiel recorre visualmente los principales misterios celebrados por la Iglesia.

La Encarnación ocupa un lugar esencial. Cristo aparece como verdadero Dios y verdadero hombre, nacido de María y manifestado al mundo. La pasión y la resurrección completan el movimiento teológico: el Hijo desciende a la condición humana, vence el pecado y la muerte, y conduce a la humanidad hacia la gloria.

La Virgen María

La Virgen aparece bajo diversos títulos e imágenes tradicionales, entre ellos los tipos de la Panagia, la Nicopoya y la Hodegetria. Estas formas iconográficas presentan a María como Madre de Dios, intercesora y guía hacia Cristo.3

La presencia mariana no desplaza a Cristo del centro, sino que manifiesta la relación inseparable entre la Encarnación y la maternidad de María. La Virgen protege, presenta y conduce al Salvador. En el contexto litúrgico, su imagen recuerda también la figura de la Iglesia, que recibe la Palabra, la conserva y la ofrece al mundo.

Los apóstoles, evangelistas y santos

Los apóstoles aparecen como testigos de la resurrección y fundamentos visibles de la Iglesia. Los evangelistas ocupan una posición especialmente significativa: su misión consiste en transmitir fielmente el Evangelio recibido de Cristo y de la tradición apostólica.

San Marcos recibe una presencia privilegiada por su relación con Venecia. El león alado, su atributo tradicional, identifica al evangelista y convierte el edificio en una profesión visual de la identidad cristiana de la ciudad. La imagen del león no posee únicamente una función heráldica; recuerda la predicación del Evangelio y la autoridad espiritual del testimonio apostólico.

El Antiguo Testamento y la continuidad de la revelación

Los mosaicos del nártex presentan escenas del Génesis y de otros libros del Antiguo Testamento. Estas imágenes introducen al visitante en una lectura cristológica de la historia bíblica: la creación, el pecado, el diluvio, Abraham, Moisés y los profetas aparecen como etapas de una única economía de la salvación.

La decoración vincula la alianza antigua con la nueva alianza realizada en Cristo. Así, la historia de Israel no queda aislada, sino que encuentra su cumplimiento en la Encarnación, la Pascua y la Iglesia.

Evolución artística

La decoración musiva de San Marcos se prolongó durante siglos. Las primeras campañas estuvieron profundamente vinculadas a la tradición bizantina, mientras que las posteriores incorporaron composiciones propias del Renacimiento y del manierismo veneciano.

Los mosaicos diseñados a partir de 1530 muestran una transformación estilística. La intervención de grandes pintores aportó dinamismo, dramatismo y efectos propios de la pintura veneciana, aunque la traducción de modelos pictóricos al mosaico no siempre conservó la fuerza de los originales.4

Esta evolución convierte la basílica en un testimonio excepcional del diálogo entre Oriente y Occidente. El edificio no ofrece una imagen congelada del arte bizantino, sino una historia visual de la recepción, transformación y continuidad del lenguaje cristiano.

El altar mayor y la Pala d’Oro

El altar mayor custodia el centro sacramental de la basílica. En torno a él convergen el programa arquitectónico, la decoración musiva y la memoria de las reliquias. El altar no funciona como una pieza museística, sino como el lugar de la celebración eucarística.

La Pala d’Oro, retablo de oro y esmaltes situado detrás del altar, constituye una de las obras más valiosas del tesoro de San Marcos. Su origen y desarrollo reflejan la intensidad de las relaciones entre Venecia y el mundo bizantino. Los esmaltes, las piedras preciosas y las figuras sagradas forman un conjunto destinado a expresar la gloria celestial y la majestad de Cristo.

La Pala d’Oro pertenece a una tradición en la que el oro no representa simplemente riqueza. Su brillo evoca la luz divina y la Jerusalén celestial. Los esmaltes, por su parte, permiten representar santos y escenas evangélicas con una precisión que aproxima el objeto litúrgico al lenguaje de los iconos.

Las reliquias y la identidad de Venecia

El cuerpo de san Marcos

La reliquia principal de la basílica es el cuerpo atribuido a san Marcos. La presencia del evangelista convirtió el templo en santuario, iglesia patronal y lugar de peregrinación. La reliquia no actuó únicamente como un tesoro material: proporcionó a Venecia un vínculo visible con la Iglesia apostólica y con la predicación del Evangelio.

La memoria de san Marcos permitió a la ciudad interpretar su historia como una misión cristiana. El patrón no protegía solo a los gobernantes o a la flota; representaba la continuidad de una Iglesia fundada sobre el testimonio apostólico.

Reliquias, culto y diócesis

Las reliquias cumplen una función eclesial porque vinculan la celebración actual con la santidad concreta de los testigos de Cristo. En una catedral, esa función adquiere una dimensión particular: las reliquias expresan la memoria espiritual de la Iglesia local y orientan la vida diocesana hacia el Evangelio vivido por los santos.

San Marcos ofrece a la diócesis veneciana una identidad fundada en tres realidades relacionadas:

  • La predicación apostólica, representada por el evangelista.
  • La comunión con la Iglesia universal, expresada por la relación entre Marcos y Pedro.
  • La continuidad histórica de la Iglesia local, transmitida mediante la liturgia, las procesiones, la devoción y la conservación del santuario.

Los pontífices han presentado la herencia espiritual veneciana como un patrimonio que une a las generaciones pasadas, presentes y futuras. Pablo VI exhortó a conservar la tradición cristiana no como una reliquia inmóvil, sino como una responsabilidad viva de transmisión fiel.7

El dux y la autoridad eclesiástica

La capilla palatina de la República

Durante la República de Venecia, el dux ejercía una autoridad decisiva sobre la administración material y ceremonial de San Marcos. La basílica estaba estrechamente vinculada al palacio Ducal y servía como escenario de ceremonias de Estado, recepciones solemnes, fiestas patronales y actos relacionados con la vida política de la República.

El dux no era obispo ni sacerdote, pero su posición política le otorgaba una influencia extraordinaria sobre el templo. La República financiaba obras, controlaba recursos, promovía campañas decorativas y utilizaba la basílica como expresión pública de su identidad.

Procuradores de San Marcos

La gestión ordinaria del patrimonio material correspondía en gran medida a los procuradores de San Marcos, magistrados civiles encargados de administrar los bienes, las obras y las rentas del templo. Esta institución permitió que la basílica funcionara como una entidad dotada de recursos propios y sometida a una administración estrechamente ligada al gobierno veneciano.

La presencia de una administración civil tan poderosa generó una relación compleja con la autoridad eclesiástica. El patriarca y el clero ejercían las funciones sacramentales y litúrgicas, mientras que el gobierno republicano conservaba un amplio control sobre la gestión temporal y la representación pública del edificio.

Una relación de cooperación y tensión

La historia de San Marcos no encaja en una separación moderna entre Iglesia y Estado. La República protegía y enriquecía el santuario, pero también lo incorporaba a su propia ideología política. La Iglesia reconocía el valor religioso de la basílica, mientras que el poder civil la utilizaba como signo de legitimidad.

La tensión no anuló la dimensión eclesial del templo. La basílica continuó siendo lugar de culto, custodia de reliquias, celebración de los sacramentos y proclamación del Evangelio. Sin embargo, el predominio político del dux explica por qué San Marcos poseyó durante siglos una autonomía institucional distinta de la catedral diocesana.

La transformación de 1807 resolvió jurídicamente una parte de esta dualidad al convertir San Marcos en catedral. Desde entonces, la autoridad episcopal adquirió una centralidad más clara en la vida del templo, aunque la basílica conservó la memoria de su pasado palatino y republicano.

Espacios y obras destacadas

La cripta

La cripta se encuentra bajo el coro y está relacionada con la custodia de las reliquias de san Marcos. Su posición bajo la zona principal del presbiterio expresa una antigua lógica cristiana: el altar y la celebración eucarística descansan simbólicamente sobre la memoria de los testigos de la fe.

El baptisterio

El baptisterio forma parte de las ampliaciones medievales de la basílica y recibió una configuración monumental en el siglo XIV. El espacio bautismal recuerda que la incorporación a la Iglesia constituye la puerta de entrada al misterio celebrado en el templo.

La decoración del baptisterio vincula el agua con la creación, el diluvio, el paso del mar Rojo, el bautismo de Cristo y la vida nueva del cristiano. De este modo, el edificio presenta el bautismo como participación en la muerte y resurrección de Jesucristo.

El coro y el ambón

El coro contiene obras escultóricas y decorativas de diversos autores. Las sillerías, los relieves y los púlpitos muestran la importancia de la proclamación de la Palabra y del canto litúrgico en la organización del espacio.

Los ambones presentan esculturas de los hermanos Massegne, realizadas en 1394. El coro incorpora también esculturas de los evangelistas y de los cuatro Doctores de la Iglesia, subrayando la unión entre la Escritura, la predicación apostólica y la interpretación doctrinal de la fe.5

La capilla de los Mascoli

La capilla de los Mascoli conserva un ciclo dedicado a la vida de la Virgen, diseñado y ejecutado en el siglo XV. Su existencia testimonia la continuidad del trabajo musivo en una época en la que esta técnica había disminuido en otras regiones italianas.4

La capilla Zen

La capilla Zen, vinculada al mausoleo del cardenal Marco Zen, fue realizada a comienzos del siglo XVI por Alessandro Leopardi, Antonio Lombardo y Paolo Savin. Su decoración combina la memoria funeraria, la dignidad episcopal y la esperanza cristiana en la resurrección.5

Liturgia y espiritualidad

La basílica mantiene una doble condición: catedral viva y monumento histórico de dimensión universal. La afluencia de visitantes puede convertir el templo en un espacio turístico, pero su significado cristiano depende de la celebración litúrgica y de la oración.

El arte de San Marcos alcanza su plena finalidad dentro del culto. La luz dorada de los mosaicos, la orientación del altar, la proclamación de la Escritura y la veneración de las reliquias forman un único itinerario espiritual. El visitante no contempla únicamente una suma de obras artísticas; entra en un espacio concebido para anunciar la salvación.

La basílica también representa la continuidad de la tradición cristiana veneciana. Juan XXIII describió la fe de los venecianos como una realidad transmitida en los corazones, las familias, las instituciones y las piedras de los monumentos antiguos.8

La tradición, desde la perspectiva católica, no equivale a repetir exteriormente formas antiguas. Consiste en recibir la fe apostólica y transmitirla con fidelidad. La basílica expresa esta dinámica mediante la conservación de los ciclos bíblicos, la celebración de la Eucaristía, la custodia de las reliquias y la continuidad de la devoción a san Marcos.

Significado católico y cultural

San Marcos sintetiza varias dimensiones de la historia cristiana:

  • Santuario de un evangelista, por la veneración del cuerpo atribuido a san Marcos.
  • Iglesia catedral, desde 1807, como sede del Patriarcado de Venecia.
  • Antigua capilla palatina, vinculada al dux y a la República.
  • Obra maestra de la arquitectura bizantina occidental, enriquecida por aportaciones latinas y renacentistas.
  • Libro visual de la Biblia, mediante sus mosaicos y ciclos iconográficos.
  • Centro de memoria diocesana, por la presencia de reliquias, tumbas, altares y tradiciones litúrgicas.
  • Testimonio de la relación entre fe, poder y cultura, característica de la historia veneciana.

La basílica muestra que el arte cristiano no puede reducirse a una función ornamental. Sus imágenes expresan la fe de la Iglesia, ordenan el espacio litúrgico y orientan la mirada hacia Cristo. Sus mosaicos dorados presentan la historia de la salvación como una realidad viva, celebrada en la liturgia y custodiada por la comunidad cristiana.

Conservación y restauración

La conservación de San Marcos exige atender simultáneamente a la arquitectura, los mosaicos, los mármoles, las esculturas, los metales, las reliquias y los efectos de la humedad. La situación insular de Venecia expone el edificio a inundaciones, variaciones del nivel del agua y procesos de deterioro que afectan especialmente a los materiales pétreos y a las zonas inferiores.

Las restauraciones históricas han permitido mantener el uso religioso del templo, aunque algunas campañas alteraron la apariencia de los mosaicos y sustituyeron composiciones antiguas. La historia de la basílica aconseja una restauración respetuosa con las distintas fases del edificio, sin borrar la complejidad de su evolución.

La protección del monumento debe permanecer unida a la preservación de su finalidad cultual. San Marcos no es únicamente un bien artístico de la ciudad de Venecia, sino la iglesia catedral de una comunidad cristiana, un lugar de oración y un santuario dedicado al evangelista que la tradición veneciana reconoce como su patrón.

Conclusión

La Basílica de San Marcos ocupa una posición singular en la historia de la Iglesia. Nació como santuario del evangelista y capilla palatina de los dux, permaneció durante siglos al margen de la estructura catedralicia de Venecia y adquirió la condición de catedral en 1807. Su arquitectura bizantina, sus mosaicos, la Pala d’Oro, la cripta y las reliquias forman un conjunto inseparable de la vida espiritual y de la historia civil veneciana.

La basílica conserva la memoria de una ciudad que quiso expresar su identidad política mediante un lenguaje cristiano. Pero su significado más profundo no depende del poder de la antigua República, sino de la fe que proclaman sus imágenes y de la presencia litúrgica de la Iglesia. San Marcos continúa siendo, ante todo, un templo dedicado al Evangelio, a la Eucaristía y a la memoria apostólica del evangelista que Venecia venera como su protector.

Citas y referencias

  1. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Número 9, septiembre, 1972, XV (1972).
  2. Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen II, CLXV (1990).
  3. Pintura Religiosa, . Enciclopedia Católica, Pintura Religiosa (1913). 2
  4. Mosaicos, . Enciclopedia Católica, Mosaicos (1913). 2 3 4
  5. Venecia, . Enciclopedia Católica, Venecia (1913). 2 3 4
  6. Conclusión, Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Pontífice Supremo. Iconografía y Liturgia, Conclusión (2005).
  7. Anuncio al pueblo, Papa Pablo VI. A los participantes del Congreso Eucarístico celebrado en Udine (16 de septiembre de 1972) - Discurso, I (1972).
  8. Papa Juan XXIII. María Bertilla Boscardin (1888-1922) - Discurso del Papa Juan XXIII, I (1961).
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