La Orden recibe también los nombres de monjas concepcionistas, Orden de la Inmaculada Concepción y, en contextos históricos, Orden de las Concepcionistas Franciscanas. La denominación latina tradicional es Ordo Immaculatae Conceptionis Beatae Mariae Virginis.
La Orden pertenece a la tradición de la vida religiosa monástica femenina. No constituye una congregación religiosa de vida activa ni una asociación de religiosas dedicadas ordinariamente a la enseñanza, la asistencia sanitaria, las misiones o la acción social directa fuera del monasterio.
Una orden monástica, no una congregación apostólica
La distinción jurídica y espiritual entre una orden monástica y una congregación religiosa resulta fundamental:
- Las monjas concepcionistas viven en monasterios, practican la clausura y orientan su existencia principalmente a la liturgia, la oración contemplativa, la penitencia, la vida fraterna y el trabajo monástico.
- Las congregaciones religiosas suelen organizarse en comunidades apostólicas y, de acuerdo con sus constituciones, desempeñan tareas externas como la educación, la atención a enfermos, la catequesis o la asistencia a personas necesitadas.
- La Orden de la Inmaculada Concepción no debe confundirse con diversas congregaciones femeninas que llevan nombres parecidos, como las Siervas de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada, fundadas en el siglo XIX para atender a niños, enfermos y pobres.
La tradición canónica identifica los monasterios femeninos que profesan votos solemnes con los órdenes religiosos, y reserva habitualmente el nombre de monjas para sus miembros. La clausura constituye además un elemento propio de la vida monástica contemplativa.1



