La expresión latina Catalogus Felicianus significa literalmente «Catálogo Feliciano». El adjetivo no alude a una persona llamada Feliciano que hubiese compuesto un catálogo de santos, sino al papa Félix III o Félix IV, cuyo pontificado marca el final de la síntesis conservada en determinados manuscritos del Liber Pontificalis. La duplicidad en la numeración de este papa procede de la antigua confusión entre Félix II, antipapa, y Félix III, así como de las distintas formas de numerar a los pontífices llamados Félix.1
El Catálogo Feliciano pertenece, por tanto, a la historiografía pontificia y no a la literatura hagiográfica irlandesa. Su contenido presenta, de forma resumida, la sucesión de los obispos de Roma y algunos datos relativos a sus pontificados. La tradición manuscrita lo transmite como una recapitulación de la sección antigua del Liber Pontificalis, no como una obra independiente de carácter devocional.1


