El báculo pastoral, también llamado báculo episcopal, consiste normalmente en una vara rematada por una pieza curva, conocida como voluta o cayado. El obispo lo utiliza durante determinadas celebraciones litúrgicas solemnes, especialmente cuando preside una comunidad confiada a su cuidado pastoral.
La insignia representa la autoridad episcopal y la responsabilidad de conducir a los fieles por el camino de la vida cristiana. La tradición litúrgica relaciona sus distintas partes con funciones pastorales concretas:
- El extremo inferior, que antiguamente podía terminar en punta, recuerda la corrección y el estímulo.
- El tramo recto simboliza la rectitud del gobierno.
- La parte curva expresa la tarea de atraer, proteger y reconducir a quienes se han apartado.
La interpretación tradicional compara el báculo episcopal con la vara de Moisés: ambos signos evocan una misión recibida de Dios y una autoridad destinada a sostener al pueblo, fortalecer a los débiles y conducir a los extraviados.1
La entrega del báculo no convierte al obispo en propietario de la diócesis. La insignia manifiesta, más bien, una potestad ministerial recibida para enseñar, santificar y gobernar. El ministerio episcopal debe imitar a Cristo, el Buen Pastor, que guía con caridad, busca a la oveja perdida y cuida especialmente de los pobres, los extranjeros y quienes sufren.2

