Balac aparece en el libro de los Números como «Balac, hijo de Zippor», y ejerce el poder en Moab durante el momento en que Israel acampa en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó.1
El relato sitúa a Moab en un clima de miedo profundo ante la presencia de Israel: los moabitas temen al pueblo por su número y por el modo en que Israel actúa tras su salida de Egipto. Moab compara la magnitud del enemigo con la manera en que un buey consume el pasto del campo.1
En términos histórico-narrativos, Moab también guarda relación con los acontecimientos que preceden a esta etapa: el territorio moabita se vio afectado por movimientos de pueblos y por el avance hebreo; el libro de los Números sitúa el episodio de Balac justo antes del asentamiento definitivo de Israel en la tierra prometida.3,1



