Los cuatro Evangelios relacionan la liberación de Barrabás con la comparecencia de Jesús ante Pilato. Mateo, Marcos y Juan cuentan que el gobernador ofreció al gentío la posibilidad de elegir a quién soltar. En esos relatos, la multitud pidió que liberara a Barrabás y reclamó la crucifixión de Jesús. Pilato acabó poniendo en libertad al preso y entregando a Jesús para que lo crucificaran.1,2,3
Mateo presenta a Barrabás como un preso conocido y relata que Pilato preguntó si debía liberar a «Jesús, llamado el Cristo», o a Barrabás. También cuenta que la esposa de Pilato le envió un mensaje para que no interviniera contra Jesús, a quien calificó de justo.1
Marcos precisa que Barrabás estaba encarcelado con otros implicados en una revuelta y que había cometido un homicidio durante ella. El relato añade que los jefes de los sacerdotes incitaron a la multitud a pedir su liberación.2
Lucas también lo vincula a una insurrección en la ciudad y a un homicidio, y señala que Pilato lo había encarcelado. Juan ofrece una descripción más breve: llama a Barrabás «bandido» y contrapone su liberación a la de Jesús, a quien Pilato presenta como rey de los judíos.3
Los relatos coinciden en el desenlace, aunque no cuentan cada detalle del mismo modo. Mateo y Marcos describen expresamente una elección entre Jesús y Barrabás; Juan relata que Pilato propuso la liberación de Jesús y que la multitud respondió pidiendo a Barrabás. Marcos y Lucas especifican la relación de este con la revuelta y el homicidio.1,2,3


