Marcos sitúa el episodio a la salida de Jericó, durante el último viaje de Jesús hacia Jerusalén. Bartimeo está sentado junto al camino y mendiga. El evangelista lo identifica como «Bartimeo, hijo de Timeo», nombre que significa «hijo de Timeo». La escena forma parte del relato que conduce a la Pasión, la muerte y la Resurrección de Jesús.1,3
Al enterarse de que Jesús de Nazaret pasa cerca, Bartimeo grita: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Quienes acompañan a Jesús le reprenden para que calle, pero él repite su petición con más fuerza. Jesús se detiene y pide que lo llamen. Entonces Bartimeo se levanta, deja su manto y se acerca a él.2,4
Jesús le pregunta qué quiere que haga por él. Bartimeo responde: «Rabbuní, que recobre la vista». Jesús le dice que su fe lo ha salvado; Bartimeo recupera la vista y sigue a Jesús por el camino. Marcos no vuelve a hablar de él.5,2



