La enciclopedia católica en español

Bartimeo

Bartimeo, hijo de Timeo, es el ciego de Jericó a quien Jesús devuelve la vista en el Evangelio según san Marcos. Su encuentro con Cristo, narrado poco antes de la entrada de Jesús en Jerusalén, presenta a Bartimeo como un hombre que reconoce su necesidad, persevera en la súplica y, una vez curado, sigue a Jesús por el camino. La tradición cristiana ha visto en él un ejemplo de fe y de discipulado.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreBartimeo
CategoríaPersona
Nombre CompletoBartimeo, hijo de Timeo
DescripciónCiego de Jericó a quien Jesús devuelve la vista en el Evangelio según san Marcos
ReferenciasEvangelio según san Marcos
EnseñanzasEjemplo de fe, perseverancia en la súplica y discipulado.
Eventos relacionadosCuración de la ceguera
LugarJericó, Jerusalén
Personas RelacionadasJesús
TipoFigura bíblica, Ciego de Jericó

Tabla de contenido

Bartimeo en el Evangelio

Marcos sitúa el episodio a la salida de Jericó, durante el último viaje de Jesús hacia Jerusalén. Bartimeo está sentado junto al camino y mendiga. El evangelista lo identifica como «Bartimeo, hijo de Timeo», nombre que significa «hijo de Timeo». La escena forma parte del relato que conduce a la Pasión, la muerte y la Resurrección de Jesús.1,3

Al enterarse de que Jesús de Nazaret pasa cerca, Bartimeo grita: «Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí». Quienes acompañan a Jesús le reprenden para que calle, pero él repite su petición con más fuerza. Jesús se detiene y pide que lo llamen. Entonces Bartimeo se levanta, deja su manto y se acerca a él.2,4

Jesús le pregunta qué quiere que haga por él. Bartimeo responde: «Rabbuní, que recobre la vista». Jesús le dice que su fe lo ha salvado; Bartimeo recupera la vista y sigue a Jesús por el camino. Marcos no vuelve a hablar de él.5,2

Nombre y lugar en el relato

El nombre Bartimeo significa «hijo de Timeo». Marcos ofrece tanto el nombre del ciego como el de su padre, un detalle que distingue su relato de las versiones más breves del episodio. La tradición recogida por san Agustín propone que la notoriedad de la desgracia de Bartimeo pudo contribuir a que Marcos conservara su nombre: su curación alcanzó una fama comparable a la de su anterior condición. Esta interpretación pertenece a la lectura de san Agustín; el Evangelio no explica por qué incluye esos nombres.2,4

El episodio ocupa un lugar significativo en el Evangelio de Marcos: constituye la última curación milagrosa que el evangelista narra antes de la Pasión y cierra la sección del viaje de Jesús a Jerusalén. Después, Jesús entrará en la ciudad, donde se desarrollarán los acontecimientos que conducen a su muerte y Resurrección.1,3

La súplica y la fe de Bartimeo

El título «Hijo de David» expresa la esperanza de Bartimeo en Jesús. Su invocación no es una petición vaga: pide compasión a quien reconoce como Mesías. Al insistir pese a las reprimendas, manifiesta una confianza que no depende de la aprobación de quienes lo rodean. La respuesta de Jesús pone en relación su curación con la fe: «Tu fe te ha salvado».2,6

La pregunta de Jesús -«¿Qué quieres que haga por ti?»- da a Bartimeo la oportunidad de expresar personalmente su necesidad. En su respuesta, el ciego nombra con claridad aquello que desea: recobrar la vista. La escena muestra a Jesús deteniéndose ante el clamor de una persona que otros querían silenciar y escuchando su petición.5,7

La expresión «Rabbuní» es una forma de dirigirse a Jesús como maestro. Bartimeo no solo pide un beneficio: tras recibir la vista, emprende el camino con Jesús. El desenlace vincula la curación corporal con una respuesta de seguimiento.5,2

Interpretación cristiana

La ceguera y la luz de la fe

La ceguera de Bartimeo posee, además de su dimensión física, un valor simbólico en la lectura cristiana. Benedicto XVI la relacionó con la necesidad humana de la luz de Dios para conocer la realidad y caminar por la senda de la vida. Bartimeo representa a quien reconoce que ha perdido esa luz y conserva la esperanza de encontrarla en Cristo.3

Esta lectura no elimina el carácter concreto del milagro narrado por Marcos: Jesús devuelve la vista a un hombre ciego. La interpretación espiritual parte de ese acontecimiento y ve en él una imagen de la fe como luz que permite reconocer a Cristo y seguirlo.5,3

Bartimeo como modelo de discípulo

El relato termina con Bartimeo siguiendo a Jesús «por el camino». En la interpretación de Benedicto XVI, ese final resume el discipulado: el encuentro con Cristo restituye a Bartimeo la vista y lo pone en marcha tras Jesús, que se dirige a Jerusalén. Bartimeo pasa de estar sentado junto al camino a recorrerlo como discípulo.2,3

La perseverancia de Bartimeo también ofrece una imagen de la oración cristiana. Su petición, sencilla y confiada, guarda semejanza con otras súplicas evangélicas de misericordia y ha entrado en la tradición de la plegaria cristiana.2

La escucha del clamor

El episodio contrapone la reacción de quienes mandan callar a Bartimeo con la de Jesús, que se detiene y lo llama. Una homilía de Francisco sobre el pasaje presenta esta diferencia como una invitación a escuchar antes de hablar y a no tratar la necesidad ajena como una molestia en el camino.7

Bartimeo y los otros relatos evangélicos

Mateo y Lucas también narran curaciones de ciegos en el entorno de Jericó, aunque sus relatos difieren en algunos detalles del de Marcos. Una antigua explicación cristiana, transmitida por san Beda y san Agustín, considera que los evangelistas pudieron referirse a episodios semejantes o narrar con distinto grado de detalle. La tradición no obliga a entender esas diferencias como una contradicción.4

Marcos centra su relato en Bartimeo y conserva su nombre. Mateo presenta a dos ciegos, mientras que Lucas relata la curación de un ciego en un momento distinto del paso de Jesús por Jericó. Estas diferencias pertenecen a la forma propia de cada narración evangélica.4

Importancia en la tradición católica

La Iglesia ha utilizado el relato de Bartimeo para meditar sobre la fe, la oración y el seguimiento de Cristo. Juan Pablo II evocó la curación como un signo de la luz que Cristo ofrece a la vida humana; Benedicto XVI presentó a Bartimeo como modelo de quien reconoce su necesidad y vuelve a caminar siguiendo a Jesús.5,3

La figura de Bartimeo reúne así dos dimensiones inseparables del relato: Jesús escucha y cura al hombre que clama por compasión; Bartimeo, una vez recobrada la vista, responde siguiendo a Jesús. Su historia concluye no con la recuperación aislada de una facultad, sino con el comienzo de un camino de discipulado.2,3

Citas y referencias

  1. IV en conclusión XIII asamblea general ordinaria del sínodo de los obispos.*, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 11, noviembre, 2012, 28 (2012). 2 3
  2. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 11, noviembre, 2012, 29 (2012). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. Santa Misa para la clausura del sínodo de los obispos, Papa Benedicto XVI. 28 de octubre de 2012: Santa Misa para la clausura del Sínodo de los Obispos, 1 (2012). 2 3 4 5 6 7
  4. Capítulo 10, Santo Tomás de Aquino. Catena Aurea sobre Marcos, 10.8 (1272). 2 3 4
  5. Papa Juan Pablo II. 24 de octubre de 1982: Visita pastoral a la parroquia romana de María Santísima de la Presentación - Homilía, 2 (1982). 2 3 4 5
  6. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 4, abril, 2012, 91 (2012).
  7. II, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: Fascículo 11, 2018, 19 (2018). 2
Modificado el 8 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.08 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/x4gmg0dcg

Logo Wikitólica
Autor:
Artículo supervisado por el Comité editorial de Wikitólica. Las afirmaciones del artículo están basadas y contrastadas usando fuentes catolicas: escritos patrísticos, de santos, artículos teológicos, documentos históricos, actas de concilios, encíclicas, fuentes magisteriales y documentos oficiales de la Iglesia. Proceso editorial →