El palacio de Letrán y los comienzos cristianos
El nombre Letrán procede de la antigua familia romana de los Laterani, cuyo palacio ocupaba el lugar de la actual basílica. La propiedad pasó a manos del emperador Constantino a través de su esposa Fausta. El complejo llegó a conocerse como Domus Faustae, «casa de Fausta».
A comienzos del siglo IV, el recinto quedó vinculado a la Iglesia de Roma. Un sínodo celebrado allí en el año 313, durante el pontificado de Milcíades, confirma la temprana importancia del lugar para la comunidad cristiana. La basílica fue dedicada al Salvador y llegó a conocerse como Basilica Salvatoris.
La documentación pontificia del siglo XX relaciona la cesión del palacio con Constantino y la construcción de una basílica destinada al culto cristiano. También recuerda el 9 de noviembre de 324 como fecha de su dedicación solemne.
Desde los primeros siglos, Letrán fue residencia de los papas y centro de la vida cristiana en Roma. La basílica conserva hoy su condición de catedral de la ciudad, aunque dejó de ser residencia papal hace muchos siglos.
Destrucciones y restauraciones
La iglesia recibió donaciones de papas y otros benefactores, y alcanzó tal esplendor que fue llamada Basilica Aurea, «basílica dorada». Los vándalos la despojaron de sus tesoros; san León Magno promovió su restauración hacia el año 460. El papa Adriano I volvió a restaurarla, pero un terremoto ocurrido en 896 causó graves daños en el edificio.
A lo largo de los siglos, la basílica experimentó reformas y reconstrucciones. Por ese motivo, el edificio actual reúne distintas etapas de la historia arquitectónica de Roma. La denominación de «basílica de San Juan» acabó imponiéndose en el uso común, aunque la dedicación al Salvador conserva su primacía histórica y litúrgica.,
Letrán y la vida de la Iglesia
El complejo lateranense fue durante siglos un centro de gobierno eclesiástico, culto y formación. La documentación pontificia recuerda la celebración en Letrán de numerosos sínodos y concilios, entre ellos cinco concilios ecuménicos. También vincula el lugar con la formación litúrgica y la misión evangelizadora de la Iglesia en otros pueblos.
La basílica aparece también en la memoria de acontecimientos relevantes de la historia cristiana medieval. Pablo VI evocó su papel como centro de la vida litúrgica y del gobierno eclesiástico durante la Edad Media, y recordó la proclamación del primer jubileo por Bonifacio VIII en 1300.,